El frustrado acercamiento de Izquierda Unida a Euskadiko Ezkerra

Tras la convergencia entre EIA y el sector mayoritario del EPK en 1982, EE y el PCE rompieron sus relaciones. No ocurrió lo mismo con el PSUC, con el que los euskadikos mantuvieron estrechos vínculos, que heredó IpC, Iniciativa per Catalunya, referente de IU en dicha comunidad autónoma. Tras la salida de los partidarios de Santiago Carrillo del PCE (y, por consiguiente, también del EPK) y la creación de Izquierda Unida, se entró en una etapa de distensión. Así pues, en el IV Congreso de CCOO de Euskadi, celebrado en 1987, una alianza entre los sectores afines a EE y al EPK-Izquierda Unida arrebató el control de esta central a los carrillistas abanderados por Tomás Tueros. Ahora bien, la cooperación sindical no se extendió al ámbito político, ya que EE rechazó una y otra vez las propuestas de la dirección de IU, que pretendía que los euskadikos se integrasen en su federación o, como poco, que se estableciera un acuerdo de colaboración entre ambas fuerzas. En cambio, mantiene Rafael Simón, coordinador de Ezker Batua entre 1989 y 1990, algunos líderes de IU «llegaron a discutir si teníamos o no que presentarnos a las elecciones, porque consideraban que la alternativa de izquierdas para el País Vasco era EE». Subsiguientemente, «desde Madrid» se propuso a EB «que nos fuéramos acercando a EE para intentar acabar fundidos en su organización. Pero lo paradójico es que EE no mostraba el más mínimo interés por ello». A su decir, «la existencia de IU-EB le garantizaba [a EE] cierta sensación de superioridad». Además, hubo un postrer factor de fricción entre unos y otros: el posicionamiento del PCE ante el terrorismo. Al contrario de lo ocurrido durante la Transición, en 1990 los comunistas daban la impresión de respaldar una eventual negociación con ETAm, lo que desaprobaron rotundamente los euskadikos, adalides del pacto de Ajuria Enea.

Con vistas a las elecciones autonómicas de 1990, y siempre según la crónica de Mundo Obrero, nº 578, 11 al 17-IV-1990, «a iniciativa de militantes de EE y EPK, que comparten trabajo en CCOO, la dirección de EE solicitó un encuentro con la dirección del EPK». Los líderes de EB deseaban una coalición, pero los euskadikos no estaban por la labor. Su oferta consistía en permitir que parte de los candidatos de EB se integraran en las listas de EE (como en su momento habían hecho los de ESEI). Enrique González, coordinador de EB entre 1993 y 1995, rememora que «pretendieron situarnos en lugares donde era muy difícil salir elegidos. Ellos eran muy optimistas y nosotros no tanto (…). Ellos muy ufanos, porque tenían dinero y pagaron todo. Pero no llegamos a nada porque sus planteamientos no eran los adecuados». En palabras de Andoni Pérez Ayala, «hubo una sola reunión, y les dijimos rotundamente que no. Mantuvimos nuestra lista y nuestra identidad». No es del todo correcto: unos días después hubo un segundo encuentro en el que participaron Kepa Aulestia, Julio Anguita, coordinador general de IU, y Rafael Ribó, secretario general del PSUC y presidente de IpC. A decir de Anguita, le pidieron que «disolviera al EPK» a lo que respondió «que no, que de eso nada». La crónica aparecida posteriormente en Mundo Obrero, nº 599, 10 al 16-X-1990, no solo desmiente ese extremo sino que recoge que el propio Anguita se había avenido a la inclusión de los candidatos de EB en las listas de EE, siempre y cuando el compromiso fuera refrendado por Ezker Batua, lo que no ocurrió. Aquel desenlace no contrarió en exceso a los euskadikos, cuya campaña electoral fue respaldada en persona por Rafael Ribó. Las exigencias de EE habían malogrado la viabilidad de un acuerdo con la federación vasca de Izquierda Unida, por lo que no se puede negar que, hasta cierto punto, los euskadikos se habían dejado llevar por la soberbia, por sus prejuicios nacionalistas o incluso por un erróneo análisis del potencial de Ezker Batua. Empero, desde otro punto de vista, conformar una coalición entre iguales no era conveniente para los intereses de EE, ya que de esa forma se hubiera legitimado a un competidor que había obtenido 33.323 sufragios en las generales de 1989. Así pues, la táctica que se empleó, bien distinta a la desplegada contra el PSE, fue sencillamente ignorar a EB.

Bibliografía básica

-FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, Gaizka (2013): Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Madrid: Tecnos. Prólogo de José Luis de la Granja.

-FLOR, Julio (2008): El sueño sigue vivo. Ezker Batua-Berdeak. 1986-2009, veintitrés años de historia. Bilbao: EB-B

2 comentarios

Archivado bajo Euskadiko Ezkerra, Historia

2 Respuestas a “El frustrado acercamiento de Izquierda Unida a Euskadiko Ezkerra

  1. En la disolución de EE, fueron poquísimos quienes fueron al PSOE en Navarra exactamente 13 personas

  2. aurelioromero

    Muy interesante la perspectiva a fecha de hoy

    Enviado desde mi iPhone

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