Sara Hidalgo: “El socialismo guipuzcoano y el terrorismo de ETA en los inicios de la democracia. Historia y Memoria. 1977-1984”, Pasado y Memoria, 2020

Resumen

El presente trabajo estudia la relación entre el terrorismo de ETA y el Partido Socialista de Euskadi en Guipúzcoa durante el periodo 1979-1984, prestando atención tanto a la historia como a la memoria de tal fenómeno. Por una parte, se describe el ambiente político de la transición y el fuerte impacto que el terrorismo etarra tuvo en el mismo. Asimismo, se analiza la navegación ideológica que ejerce el socialismo vasco, pasando de compartir cartel antifranquista con ETA a convertirse en 1979, tras el asesinato de Germán González, en objetivo de la banda. Se analizan algunos momentos de la vida municipal guipuzcoana previa a la autonomía, donde se percibe la retórica socialista sobre este asunto. Se hace especial hincapié en lo acontecido tras el citado asesinato, y lo que supone para el socialismo guipuzcoano. El estudio profundiza en la época previa al asesinato de Enrique Casas, en 1984, cuando la hostilidad al socialismo guipuzcoano cada vez es más alta y se tensionan las relaciones con el nacionalismo vasco radical. El análisis se lleva a cabo utilizando fuentes hemerográficas y también historia oral, la cual ayuda a reconstruir tanto el ambiente político como las subjetividades que lo jalonaron.
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LUIS R. AIZPEOLEA: “Fin de la polémica: el DRIL mató a la niña Begoña Urroz”, El País, 24-VI-2020

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Nuevas fechas para el curso “Tiempo de contar. Literatura, televisión y cine ante el terrorismo” (Soria, 10 y 11 de agosto)

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Contenidos

10 de agosto – Terrorismo y literatura

Mañana

Inauguración: J. Á. González Sainz (CIAM) y Juan José Aliste (Asociación Víctimas del Terrorismo de Castilla y León).

Gaizka Fernández Soldevilla (Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo)

El terrorismo en España

Desde 1960 los terroristas han asesinado a unas 1.500 personas y han causado heridas a otras 5.000 en España. Es una de las páginas más oscuras de nuestra historia reciente. ETA ya no existe, pero su legado envenenado permanece, así como la amenaza yihadista. ¿Y mañana?

Roncesvalles Labiano (Universidad de Navarra)

ETA y sus víctimas en la literatura

Con la publicación de Patria, la narrativa sobre ETA pasó al primer plano del panorama literario nacional. Pero hay mucho más allá ―y más aquí― de la novela de Aramburu. Un repaso a los principales autores y obras que han tratado el tema del terrorismo muestra que la literatura es testigo de un tiempo y puede ser agente de la historia y el relato.

Debate

Tarde

Comunicaciones. Modera Josefina Martínez Álvarez (UNED)

David Mota Zurdo (Universidad Isabel I)

ETA, Presunto Culpable. La narrativa poliédrica del terrorismo vasco y sus víctimas en una serie de ficción

En la actualidad ETA sigue siendo un tema de primer orden en la televisión informativa, pero también de la no informativa. Prueba de ello son las diferentes producciones televisivas documentales y de ficción que se han emitido entre el año 2000 y el 2020. Desde diferentes narrativas, este tipo de telefilmes y series han contribuido a reconstruir la memoria de las acciones de ETA y de sus víctimas en televisión, a través de la cuál se aspira a comprender, asimilar, reflexionar e impulsar la convivencia en la etapa posterrorista. A lo largo de mi comunicación analizaré cómo se está reflejando la historia de ETA, sus víctimas y diferentes problemáticas en la ficción a través de Presunto Culpable, una serie televisiva ambientada en el País Vasco de los últimos años, que ha pasado desapercibida para el gran público.

Gerardo Vilches Fuentes (Universidad Europea de Madrid)

El conflicto vasco y la violencia de ETA en la novela gráfica española: estudio de cuatro casos

En los últimos años, el auge en España de la novela gráfica centrada en la historia y en la no ficción ha permitido que comiencen a aparecer cómics relacionados con el conflicto vasco y la violencia de ETA, tras décadas con escasas muestras sobre esta temática. En concreto, se han publicado, desde 2014, He visto ballenas (Astiberri, 2014) de Javier de Isusi, Las oscuras manos del olvido (Norma Editorial, 2014) de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí, Los puentes de Moscú (Astiberri, 2018) de Alfonso Zapico y Salto (Astiberri, 2019) de Mark Bellido y Judith Vanistendael. Mediante el análisis de estas obras, y siguiendo una metodología específica de estudio del discurso comicográfico, se propone un acercamiento a sus estrategias de representación de la violencia terrorista y la última etapa de actividad de ETA, desde comienzos del siglo xix hasta su alto el fuego de 2011 y su disolución en 2018, así como una aproximación a las diferentes posiciones ideológicas manifestadas en los cuatro cómics. A través de este análisis, sustentado en la bibliografía especializada sobre la materia, pero también en la comparación con la producción audiovisual, se pretende la puesta en valor del cómic como fuente historiográfica con unos valores específicos y diferentes al de otros medios, que permiten enriquecer la construcción de la memoria del conflicto vasco y sus víctimas.

Mesa redonda de escritores que han escrito sobre el terrorismo:

Luisa Etxenike, J. Á. González Sainz y Gabriela Ybarra.

Modera Roncesvalles Labiano (Univ. De Navarra)

Debate

11 de agosto. El terrorismo en el cine y la televisión

Mañana

Josefina Martínez Álvarez (UNED)

El terrorismo de los años de plomo en el cine occidental

A finales de los 60, los jóvenes decidieron “golpear el corazón de Occidente” provocando un estado de terror en sus países. El cine vanguardista se implicó en el proceso, variando sus posturas a tenor de los acontecimientos. En perspectiva comparada, se analizará el tratamiento del terrorismo en Occidente.

Santiago de Pablo (Univ. País Vasco/EHU)

La historia del terrorismo de ETA en el cine y la televisión

Desde la Transición hasta hoy, el cine y la televisión se han acercado al terrorismo de ETA y a sus víctimas. Lo han hecho de modo distinto según las épocas, cambiando su punto de vista a la vez que lo hacía el conjunto de la sociedad.

Martín Alonso Zarza (ensayista)

Parras (hojas) y perros (silbidos). Pistas interpretativas para vadear el código del conflicto vasco

Análisis  del documental Pays Basque et liberté.Un long chemin vers la paix, de Thomas Lacoste.

Debate

Tarde

Comunicaciones. Modera Josefina Martínez Álvarez (UNED)

Iñaki Vázquez (Profesor de Historia, Eguzkitza BHI, Irún, España)

La muerte de Yoyes: héroe, traidora, mártir

Si hay una escritora que respondió de forma incisiva al por qué del asesinato de Yoyes, ésa es la antropóloga Begoña Aretxaga, donde lee  la muerte de Yoyes a través de los varios patrones culturales del mundo nacionalista vasco. Se pretende, a su vez, una deconstrucción de la teoría del conflicto, a través de los propios escritos de Yoyes y de varias historias de vida del documental Yoyes (RTVE, 1988).

Alfredo Crespo Alcázar (Universidad Antonio de Nebrija, Madrid)

Estudio del proceso de radicalización en la serie sueca Kalifat

Desde una perspectiva general, pretendemos analizar cómo ha abordado el fenómeno del terrorismo islamista la serie sueca Kalifat y, más en concreto, las referencias que hace de la organización terrorista Daesh (Estado Islámico). Cronológicamente, la serie se sitúa en pleno apogeo del Califato en Irak y Siria, no existiendo referencias a Al Qaeda, Boko Haram o Al Qaeda en el Magreb Islámico, organizaciones con las que da Daesh ha compartido trayectoria y letalidad, si bien desde el punto de vista mediático, la repercusión de éstas últimas ha sido menor. Desde una perspectiva más particular, nos detendremos en uno de los ejes principales sobre los que se vertebra la serie: los procesos de radicalización. Al respecto, conviene resaltar que los mismos se han observado en buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea, algunos de ellos, como Suecia (país donde transcurre una parte de la serie, la otra es en Raqqa pero con notables vínculos con Estocolmo), han visto como algunos miembros de su sociedad se han radicalizado, viajando incluso al territorio de Daesh (fenómeno de los Combatientes Terroristas Extranjeros) o atentando dentro de las propias fronteras del aludido país nórdico. De hecho, la serie aborda de manera notable las diferentes estrategias utilizadas en los procesos de radicalización y los perfiles variados (culturales, religiosos, sociales…) de quienes finalmente se radicalizan. También la figura del agente radicalizador y los argumentos distintos, aunque no antagónicos, que emplea durante el transcurso gradual y evolutivo que caracteriza a la radicalización, cuyo carácter vertical y jerárquico queda nítidamente retratado. En este sentido, en la cinta se puede observar que la cuestión de la radicalización es una materia que viene preocupando a las autoridades suecas, poniendo énfasis en el rol que desempeñan educadores a la hora de detectar las primeras señales. Sin embargo, no existen referencias a medidas concretas procedentes de las instituciones gubernamentales para implementar procesos de desradicalización.

En última instancia, con la finalidad de poner en relación la ficción, es decir, la serie, con la realidad del fenómeno de la radicalización, en la comunicación también intentaremos responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántos atentados yihadistas se han producido en Suecia y qué grupo los ha reivindicado?
  • ¿En qué fechas han tenido lugar?
  • ¿Cuántos ciudadanos suecos viajaron al territorio de Daesh (combatientes terroristas extranjeros)?
  • ¿Cuántos de ellos fueron mujeres y cuántos hombres?
  • ¿Cuál ha sido la respuesta de las autoridades políticas suecas?

 

Mesa redonda de directores de cine y televisión:

Manuel Gutiérrez Aragón, Abel García Roure, José A. Zorrilla

Modera Santiago de Pablo (Univ. País Vasco)

Debate

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Curso de verano: “El yihadismo global en transición”

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Nueva edición actualizada y ampliada: “Breve historia de Euskadi”

https://m.media-amazon.com/images/I/41c7lLw4EqL.jpgLa mejor historia breve del País Vasco para todos los públicos. Que existan pocos territorios cuyo pasado haya sido causa de tanta sangre es solo uno de los motivos por los cuales podemos afirmar que explicar la historia de Euskadi es casi una necesidad. Este ensayo histórico es una breve narración del País Vasco que gira principalmente alrededor de los siglos XIX y XX, con una introducción que aborda los sucesos de los siglos anteriores para poner al lector en el contexto de las distintas corrientes políticas, sociales y económicas que recorren esta comunidad. El hilo conductor es, inevitablemente, la historia política, pero sin dar la espalda a los aspectos sociales, económicos, culturales y religiosos. Frente a tanto uso político de la historia, este es el intento de devolvérsela a los historiadores.

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Presentación de “Las narrativas del terrorismo” en Vitoria

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9 junio, 2020 · 16:04

GFS: “El primer “mártir” de ETA”, El Correo, 7-VI-2020

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El 7 de junio de 1968 el guardia civil de Tráfico José Antonio Pardines detuvo en Aduna el automóvil en el que viajaban Txabi Echebarrieta e Iñaki Sarasketa. Se trataba de un control rutinario. El agente les pidió la documentación, comprobó que los datos no coincidían y lo dijo en voz alta. Inmediatamente recibió cinco tiros. Fue la primera víctima mortal de ETA.

Los asesinos se refugiaron en casa de un colaborador de Tolosa. Dos horas después le pidieron que se los llevara de allí en su coche. No fueron lejos. Una pareja de la Benemérita paró el Seat 600 en Benta-Haundi y cacheó a sus ocupantes. Si bien no encontraron la pistola de Sarasketa, el jefe de la patrulla sí vio el arma de Echebarrieta. El etarra intentó sacarla y el guardia trató de impedirlo. Se enzarzaron en una pelea.

Tras intercambiar varios disparos con el otro funcionario, Sarasketa huyó. Echebarrieta y el jefe de la pareja siguieron luchando en el suelo. El etarra consiguió apretar el gatillo más de una vez. No dio a nadie. El otro agente le golpeó con su pistola en la cabeza y en otras partes del cuerpo, conminándole a entregarse, pero Echebarrieta volvió a hacer fuego. Entonces los guardias civiles le dispararon. Y acertaron.

Aún si descartamos las declaraciones de los funcionarios, las pruebas demuestran que en Benta-Haundi se desató un tiroteo en el que participaron los dos etarras y los dos agentes. En aquel lugar se encontraron cinco casquillos de bala de la pistola de Echebarrieta, cuatro de la de Sarasketa y otros cuatro de las armas reglamentarias de los motoristas de la Agrupación de Tráfico. En total, trece vainas.

Echebarrieta había quedado gravemente herido, pero aún fue capaz de contestar a uno de los guardias: “Déjeme, me estoy muriendo, yo no he hecho nada, búsqueme a un cura”. Pidió confesión “varias veces” y luego se calló. El jefe de la patrulla paró un coche y en él trasladaron al etarra a la clínica de San Cosme y San Damián de Tolosa. Fue atendido por un médico, que no pudo hacer nada por su vida. Falleció “a los 10 minutos de ingresar”.

El 9 de junio dos facultativos de aquella localidad realizaron la autopsia de Echebarrieta. El informe forense indica que el cadáver tenía diferentes lesiones, entre ellas una en la cabeza, y dos heridas de arma de fuego. Había un impacto de bala en “el quinto espacio intercostal derecho con salida en región parte alta de región interescapular”, entre los omóplatos. Se localizó otro “orificio de entrada en parte alta de región interescapular”, aunque sin salida.

Dos días después ETA empezó a repartir pasquines sobre lo ocurrido. Su única fuente de información era la prensa franquista, que daba una versión de los hechos contraproducente para sus intereses. Así pues, los etarras decidieron corregir las noticias para que fuesen patrióticamente correctas y salvaguardasen la memoria de su líder.

En algunas publicaciones se borró a Pardines de la historia. En otras se le culpaba de su propia muerte: la habría provocado al atacar a los etarras sin previo aviso, por lo que se habrían visto obligados a actuar en defensa propia. A Pardines no solo se le hurtó la condición de víctima, sino incluso la de ser humano. Nunca se mencionaban su nombre y apellidos, sino que era un “agente imperialista” o un “txakurra”.

En cambio, la propaganda presentó a Echebarrieta como un héroe inmolado por Euskadi. Haciendo un paralelismo con el Ché Guevara, se le nombró el “Primer Mártir de la Revolución”. Debía tener una muerte digna de tal título, así que ETA negó que sus dos integrantes hubiesen disparado en Benta-Haundi: Echebarrieta había sido ejecutado extrajudicialmente. En plena dictadura a un sector de la sociedad le pareció creíble.

Miembros de ETA sin contacto entre sí elaboraron distintos modelos de octavillas. Ninguno sabía lo que había pasado, pero usaron la imaginación. Así, excepto en el “martirio”, diferían en todo lo demás. No obstante, no les preocupaba ni la coherencia ni la verdad. Su misión era otra: crear un “mártir” útil para la causa. Como ha estudiado Jesús Casquete, la memoria de Echebarrieta sería instrumentalizada para captar y movilizar simpatizantes.

Todavía cumple dicha función. Por eso el nacionalismo radical se resiste a renunciar al mito. En un Zuzen de 2004 ETA afirmaba que Echebarrieta había sido “fusilado”. La literatura militante tampoco se sale ni un ápice del guion trazado en 1968. Incluso existe una asociación en homenaje al “primer mártir”.

El sumario es accesible a cualquiera desde hace tiempo. Documentación como esta, tras contrastarla, nos permite elaborar un relato riguroso. La ciudadanía vasca del siglo XXI no necesita fábulas, sino historia. Somos adultos.

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María Jiménez: “La disidencia emergente de ETA: por qué rebrota la violencia callejera”

No se pierdan este artículo del OIET

Resumen

Desde mediados de mayo, localidades de Navarra y el País Vasco están siendo escenario de un repunte de la violencia callejera, conocida como kale borroka en el contexto del terrorismo de ETA o terrorismo de baja intensidad en ámbitos académicos.[1] Los actos registrados van desde pintadas o quema de contenedores hasta concentraciones, la mayoría no autorizadas, y disturbios, huelgas de hambre y caravanas de protesta. Desde el final de la violencia decretado por la organización terrorista en 2011 no se observaba un repunte tan acusado de este tipo de actos, que superan el medio centenar en menos de un mes. El motivo, aparentemente, es la huelga de hambre de Francisco Ruiz Romero, un preso de ETA condenado por asesinato e interno de la cárcel de Murcia. Detrás de la organización de las protestas está ATA (Amnistia Ta Askatasuna), hoy la entidad más fuerte de la amalgama de siglas que integran la hasta ahora casi durmiente disidencia de ETA.

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ENTREVISTA A MANUEL GALLEGO SOBRE EL CRIMEN DE ATOCHA DE 1977: “AÚN IGNORAMOS EL ORIGEN DE LAS ARMAS Y MUNICIONES EMPLEADAS EN LA MASACRE”

a través de ENTREVISTA A MANUEL GALLEGO SOBRE EL CRIMEN DE ATOCHA DE 1977: “AÚN IGNORAMOS EL ORIGEN DE LAS ARMAS Y MUNICIONES EMPLEADAS EN LA MASACRE”

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23 mayo, 2020 · 17:49

GFS: “La miseria de la filosofía”, El Correo, 9-V-2020

https://pbs.twimg.com/media/EXkC77WWAAIhQHo?format=jpg&name=largeEn 1971 Gisèle Halimi publicó la obra Le procés de Burgos. Llevaba un prólogo de Jean-Paul Sartre, en el que se mezclaba la doctrina de Sabino Arana, el ultranacionalismo de ETA, el antimperialismo, un marxismo sui generis y una combinación de prejuicios e ignorancia. Euskadi era presentada como una colonia conquistada y expoliada por una metrópoli extranjera, la de “los españoles”, que la estaban sometiendo a un genocidio. El filósofo francés abogaba a favor de la independencia y el socialismo por medio de “la lucha armada”, es decir, ETA. No es de extrañar que la organización saludase con alborozo aquel texto. Durante mucho tiempo le serviría para legitimar sus atentados ante el público internacional.

Después de más de 850 víctimas mortales y 2.600 heridos, cabe preguntarse si Sartre era consciente de lo que estaba haciendo. Tal vez podría alegarse que hasta entonces ETA “solo” había cometido tres asesinatos y que lo había hecho en plena dictadura, un régimen represivo e ilegítimo. Sin embargo, este pensador no era un ingenuo: su tendencia a apoyar a quienes empuñaban las armas venía de lejos y las consecuencias jamás le habían importado. Baste recordar que en 1961 ya había prologado Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, un libro que influyó crucialmente en la tercera oleada de terrorismo.

Sartre fue el más claro exponente del grupo de intelectuales que desde finales de la II Guerra Mundial mostraron públicamente su fascinación por la violencia política en Francia, aunque la moda se acabó extendiendo a todo Occidente (España incluida). Primero defendieron a Stalin y a las dictaduras de corte soviético. Luego se solidarizaron con movimientos anticoloniales como el argelino Frente de Liberación Nacional. Finalmente aplaudieron los atentados terroristas.

¿Cómo fue posible que artistas, novelistas, ensayistas, periodistas y profesores universitarios, a menudo brillantes, quedaran hechizados por la “lucha armada”​? En primer lugar, los laureles que el Ejército Rojo había obtenido al derrotar al III Reich deslumbraron a un amplio sector de la intelligentsia. El totalitarismo nazi quedó desprestigiado, pero ocurrió lo contrario con el estalinista. Que el fin revolucionario justificaba los medios se convirtió en dogma de fe. El segundo factor que explica el fenómeno fue la extrema polarización ideológica que propició la Guerra Fría. En tal coyuntura, los intelectuales inconformistas que residían en el Bloque soviético debían callar o afrontar el castigo, pero los que vivían en los países occidentales podían pontificar contra el capitalismo y la democracia desde el bienestar que les proporcionaba el primero y la libertad de opinión que les garantizaba la segunda. Además, las matanzas se cometían a una distancia razonable de su hogar. Las víctimas no eran seres humanos con vida, familia, amigos y sueños, sino nombres en el periódico. Por último, gracias a la propaganda, estos pensadores tenían una imagen idealizada de los perpetradores. De cerca, los mitos se hubieran desvanecido. Resulta sintomático que cuando Sartre visitó en la cárcel a los líderes de la banda terrorista alemana RAF se llevó tal decepción que comentó sobre Andreas Baader “¡qué gilipollas, este Baader!”.

El mejor análisis sobre dicho colectivo lo realizó el historiador Tony Judt. En sus palabras, tales autores “admiraban a Stalin no a pesar de sus defectos, sino a causa de ellos. Fue mientras asesinaba a la gente a escala industrial, mientras los ‘juicios-espectáculo’ mostraban la cara más macabra del comunismo soviético, cuando estos hombres y mujeres que estaban fuera del alcance de Stalin se sintieron más seducidos por el hombre y su culto”. Ocurrió lo mismo con todas las violencias por las que se entusiasmaron.

Por supuesto, hubo excepciones. Una de las más notables fue Albert Camus, Premio Nobel de Literatura en 1957, que criticó abiertamente el totalitarismo, se puso al servicio de quienes “padecían” la historia y defendió la vida de cualquier ser humano. Desde su punto de vista, sacrificar a una sola víctima en el altar del progreso no significaba avanzar hacia la utopía, sino justificar nuevas víctimas en el futuro. “En política”, sentenció, “son los medios los que deben justificar el fin”. Sartre nunca se lo perdonó.

Los terroristas fueron los máximos responsables de la tragedia, pero sería simplista considerarlos los únicos responsables. Aunque la sangre no les salpicara, quienes les dieron cobertura intelectual t uvieron un papel clave. Por eso es tan importante comprender los mecanismos que llevan de las palabras de odio a los hechos violentos. Solo así estaremos preparados si regresan sus cantos de sirena.
Fuente original: https://www.elcorreo.com/opinion/miseria-filosofia-20200509220522-nt.html

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