Novedad editorial: “Historia del terrorismo yihadista: de Al Qaeda al Daesh” de Juan Avilés

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19 septiembre, 2017 · 18:14

Marco Perez reseña “La voluntad del gudari” en la revista “Nazioni e Regioni”

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Pueden leer la recensión aquí

El número completo de Nazioni e Regioni está disponible online.

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Coloquio: “La justicia en la cultura cívica de la democracia” (Bilbao, 17 de octubre)

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18 septiembre, 2017 · 10:43

Luis Castells: “El 13 de septiembre, Día de la Memoria: sí, pero…”, El Diario Vasco, 18-IX-2017

Pueden leer este artículo aquí

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“¿Por qué matan los terroristas?”, El Correo, 18-IX-2017

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Treinta años después de la masacre de Hipercor, en la que ETA asesinó a veintiuna personas, el terrorismo ha vuelto a golpear Cataluña. Esta vez Dáesh ha causado quince víctimas mortales y más de un centenar de heridos. Aprovechando tan dramáticas circunstancias, hay quien se ha apresurado a buscar un chivo expiatorio. Así, se ha señalado que la culpa de los atentados le corresponde al Islam, a Arabia Saudí, a Israel, a EEUU, a la pobreza, al capitalismo, al fascismo, al racismo, al multiculturalismo, a la inmigración, a la acogida de refugiados, a las FCSE, al Estado, a la Casa Real, al Gobierno español, a la Generalitat catalana, a la alcaldesa de Barcelona, al presidente Trump, a ciertos episodios del pasado… Sin pruebas, por supuesto. Más que de un análisis riguroso, tales acusaciones parecen ser fruto de los prejuicios y, sobre todo, del oportunismo.

Tampoco ha faltado quien presentara a los yihadistas como perturbados o psicópatas, a pesar de que sucesivos estudios han demostrado que los terroristas no tienden a padecer trastornos de este tipo. Es una muestra de la utilidad de la literatura académica: nos permite iluminar las sombras que en ocasiones oscurecen el presente. Hoy más que nunca hace falta divulgar sus resultados para desmontar mitos y bulos.

Los investigadores llevan décadas profundizando en el porqué del terrorismo. Como precondiciones del mismo se suelen nombrar los antecedentes históricos, la tecnología, los cambios socioeconómicos bruscos, el declinar de las autoridades tradicionales, una ruptura generacional, la falta de libertades, la represión, la colonización, la discriminación de una parte de la población, la ineficacia de los cuerpos policiales, la existencia de un modelo internacional, el desarraigo de los descendientes de inmigrantes… Y como causas directas, entre otras, se mencionan la dinámica interna de la banda y sus necesidades tácticas, el estado emocional de sus integrantes, su interpretación de los dogmas religiosos o políticos, su visión de la historia, etc.

En los terroristas influyen tanto el contexto como vectores totalmente subjetivos. Los yihadistas se consideran muyahidines combatiendo en una guerra santa, del mismo modo que los etarras se veían como gudaris luchando en un secular conflicto, los miembros de grupos de extrema izquierda como la vanguardia de la revolución o los de bandas parapoliciales como salvadores de un Estado incapaz de protegerse a sí mismo. Creen servir a un fin tan noble que justifica cualquier medio, por muy sanguinario que sea. Y perciben a sus “objetivos” como enemigos peligrosos, perversos e infrahumanos, a los que es necesario eliminar. Por supuesto, ni los terroristas son héroes ni sus víctimas son villanos, pero tan distorsionadas imágenes tienen consecuencias reales. Esa es la razón por la que es esencial localizar (y neutralizar) las fuentes del discurso del odio. Hay intelectuales que lo elaboran y adoctrinadores, del estilo del imán de Ripoll, que lo transmiten a los jóvenes a los que se pretende radicalizar e incitar a la violencia. También hubo propagandistas de la ira en el caso de ETA: bastantes de ellos anónimos, pero otros tan conocidos como Federico Krutwig o Telesforo Monzón.

Los agentes de radicalización juegan un papel clave en la génesis de la violencia, así como el resto de los factores enumerados en los párrafos precedentes. Todos ellos condicionan a los terroristas. Sin embargo, a la hora de la verdad hacen uso de su libre albedrío. Toman sus propias decisiones. Tal punto de vista no es novedoso. Tiene sus orígenes en el ya clásico artículo “The Causes of Terrorism”, publicado en 1981, en el que Martha Crenshaw defendía el paradigma de la elección deliberada. Siguiendo a dicha autora, en cuanto actores racionales, tanto la organización como los individuos que la componen escogen intencionadamente el terrorismo como estrategia para conseguir sus objetivos.  Y lo hacen de manera consciente, tras desechar otras alternativas que creen más costosas o menos efectivas para sus propósitos. Tal decisión se toma bajo el influjo de unas circunstancias concretas, pero a la postre lo que pesa es la voluntad humana.

El determinismo histórico, la mera contextualización o las teorías monocausales no explican este tipo de violencia. Los terroristas no cumplen con un destino inevitable. No son locos, ni autómatas, ni marionetas, ni víctimas del sistema. Cuando cometen un crimen, suelen escudarse detrás de una u otra excusa. Mienten y se mienten. Ahora bien, por utilizar la expresión de Eric Hoffer, existen algunos fanáticos sinceros. Valga como muestra este fragmento de la carta de despedida que Abdennabi Kounjaa, uno de los terroristas que perpetraron la matanza del 11-M, escribió a sus familiares: “Os habéis puesto en contra de mis pensamientos y de mi deseo. Yo me he sacrificado partiendo de mi total convicción (…). Por ello, ha sido mi voluntad la que ha optado por el camino del yihad”.

Es un camino idéntico al de quienes cometieron los atentados de Barcelona y Cambrils. Por muy condicionados que estuviesen, podían haber tomado una vía diferente, pero no lo hicieron. Lo mismo que los etarras en su momento. Todos ellos son responsables de sus actos.

Los terroristas matan porque deciden matar.

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Relato: “El hombre de Lepanto”

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La revista digital Anatomía de la Historia rescata este viejo relato, que escribí cuando era un jovencito con ínfulas literarias.

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Participo en el XVI Ciclo de Cine para la Tolerancia y contra el Terrorismo

Participo en la jornada del 11 de noviembre en Barcelona del XVI Ciclo de Cine para la Tolerancia y contra el Terrorismo, organizado por la Asociación por la Tolerancia con la colaboración de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT), en conmemoración del Día Internacional para la Tolerancia instituido por la UNESCO.

Barcelona, sábado 11 de noviembre

CINES MÉLIÈS. – Calle Villarroel, 102 – METRO L1 (Urgell) – L5 (Hospital Clínic), BUS 37-59-63-H10-V11, NIT BUS N7-N12

16:00El precio de la libertad. Mario Onaindia. Condenado a muerte por Franco. Condenado a muerte por ETA.

Ana Murugarren, España, 2011, 160 min (los 2 episodios). Documental.

Sinopsis: thriller político que retrata Euskadi desde los años 60 a los 80 a través de la figura de Mario Onaindia, militante de la banda ETA durante el franquismo y condenado a muerte en el Proceso de Burgos que, años después, consigue la disolución de ETA p.m. La lucha clandestina de un grupo de jóvenes idealistas que pretende terminar con la dictadura de Franco da forma a una organización que poco tiene que ver con la que hoy conocemos: es la ETA de sus inicios. Mario Onaindía es uno de esos jóvenes, de izquierdas, interesados por la política que, antes de tener tiempo de llevar a cabo grandes acciones, es detenido y condenado a muerte por el Régimen en el conocido Proceso de Burgos. Son años convulsos, que Mario y sus compañeros ven pasar desde la cárcel al conmutarles la pena de muerte gracias a la presión internacional. Al salir, las cosas han cambiado, Franco ya no está y se abren nuevos caminos para otros tipos de lucha; pero no todos comparten las ideas de Mario y su recién fundado partido, ni la derecha reaccionaria, ni sus antiguos compañeros, que se niegan a dejar las armas y son ahora los que lo condenan. Dosier de prensa. Tráiler.

Ana Murugarren: “Cuando decidimos hacer una película basada en parte de la vida de Mario Onaindía, en un ejercicio de memoria recordé una época convulsa, sí, violenta y desgarrada, pero al mismo tiempo de una energía y vitalidad que, con el paso de los años, fueron diluyéndose entre la política rancia, la vida confortable y el sopor cultural. Por eso, cuando empecé a tomar contacto con las concienzudas memorias de Mario, con Esozi, su mujer, con su amigo, Teo, y con mucha más gente que vivió todo aquello en primera persona, pude volver a vibrar con la historia de un puñado de gente de una heroicidad envidiable, que antepusieron el interés de todos al suyo propio, que lucharon con fe y sobrellevaron los numerosos contratiempos con grandes dosis de valentía y un irreductible sentido del humor. Sólo espero que algo de todo esto se haya quedado ahí, en la película, impregnándola de su buen espíritu. Estoy orgullosa de haber compartido con ellos parte de su historia, que es la historia de nuestro país. Se lo agradezco de todo corazón.”

19:00 – Charla “Mario Onaindia: del proceso de Burgos a la medalla al Mérito Constitucional”

Charla a cargo de TEO URIARTE y GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA.

TEO URIARTE: Eduardo “Teo” Uriarte Romero, nacido en Sevilla, en 1945, hijo de vasco, llegó a Euskadi con ocho años al volver su padre en 1953. Doctor en Ciencias de la Comunicación. En 1964 ingresa en ETA. Cinco años después es detenido y encausado en el llamado Proceso de Burgos, en el que se le condena a doble pena de muerte y 60 años de prisión. Recorre durante ocho años diversas cárceles, junto a Mario Onaindía, y se beneficia de la amnistía de 1977. Promueve con Onaindía la disolución de ETA poli-mili y la creación de Euskadiko Ezkerra (EE), que se presenta por primera vez a unas elecciones en 1977. En 1990 abandona el partido y se afilia al PSE-PSOE, tres años antes de la integración total de EE. Ha sido dos veces diputado en el Parlamento vasco por Euskadiko Ezkerra (EE) y teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Bilbao por el PSE. Posteriormente fue nombrado gerente de la Fundación para la Libertad con Nicolás Redondo Terreros y Edurne Uriarte. Teo Uriarte se ha destacado en la defensa del constitucionalismo en numerosos artículos y conferencias. Es autor, entre otros, del libro Tiempo de canallas. La democracia ante el fin de ETA que esta Asociación presentó en su día en Barcelona.

GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA: licenciado en Historia por la Universidad de Deusto (2003) y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (2012), trabaja como responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación del Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo. Sus líneas de investigación se centran en el estudio de la violencia terrorista y la historia del nacionalismo vasco. Sobre estos temas ha escrito diversos trabajos en obras colectivas y revistas académicas. Ha publicado como autor Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994), La calle es nuestra: la Transición en el País Vasco (1973-1982) y La voluntad del gudari. Génesis y metástasis de la violencia de ETA. Es coautor, junto a Raúl López Romo, de Sangre, votos, manifestaciones. ETA y el nacionalismo vasco radical (1958-2011). Pertenece, entre otros al Patronato de la Mario Onaindia Fundazioa. También forma parte del consejo de redacción de la revista Grand Place.

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