Mesa redonda «Islamismos y terrorismos» en Santander

El miércoles de 26 enero a las 19:30 horas Fidel Ángel Gómez Ochoa, Daniel Macías Fernández y un servidor participaremos en una mesa redonda sobre islamismos y terrorismos en el Ateneo de Santander. Más información, aquí

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SD Contra 4: Entrevista a José Moisés Pérez Cornejo

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Se acaba de publicar el 4º episodio de Sierra Delta Contra. En este podcast entrevisto a José Moisés Pérez Cornejo, exJefe Superior de la Policía Nacional en el País Vasco, sobre la historia de la lucha contra ETA. Además, el historiador Raúl López Romo nos habla sobre su labor al frente del área de Educación del Centro Memorial.

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Entrevista a Martín Zabalza

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En este episodio entrevisto a Martín Zabalza Arregui, director de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra, acerca de su labor y sus proyectos.

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Balance 2021

Desde el Gorbea, hoy

En 2021 he publicado 116 entradas en este blog. Son pocas, pero ahora tengo menos tiempo que cuando empcé. De cualquier modo, el resultado es posivito. En total, el blog ha recibido 30.240 visitas, que se traducen en 18.561 visitantes.

Para mi sorpresa, las entradas más leídas corresponden a artículos académicos. El 1º, «¿Crímenes ejemplares? Prensa, propaganda e historia ante las primeras muertes de ETA» fue publicado por la revista Sancho el Sabio En total, 2420 visitas.

La 2ª entrada más vista es «Muertes paralelas. Un estudio de caso sobre la violencia de ETA y la nacionalización de los inmigrantes en el País Vasco», publicado en la revista Historia Contemporánea de la UPV/EHU 777 visitas y eso que tenía 2 años.

El tercer post era un fragmento de mi último libro en el que me detenía en la figura de Mohamed Ahmed Abderramán, policía nacional asesinado por ETA el 23 de noviembre de 1984. 700 visitas. Me alegra especialmente porque es una víctima casi olvidada.

No era lo esperable, pero internet funciona así. En todo caso, me alegro mucho de que este humilde blog siga siendo una herramienta útil de divulgación. Gracias a quienes lo han visitado y a quienes han leído mi último tocho. ¡Feliz 2022! Urte berri on!

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Último número de la Revista Internacional de Estudios sobre Terrorismo

María Jiménez y un servidor coordinamos el último número de la Revista Internacional de Estudios sobre Terrorismo. Entre otras secciones, incluye las actas del curso del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y el CIAM, Centro Internacional Antonio Machado que dirigimos en Soria este verano. Participan en este número la propia María, Ana Escauriaza, Matteo Re, Javier Peñalver, Raúl López Romo, Martín Alonso, Txema Portillo, Javier Fernández Sebastián, Ofa Bezunartea Valencia y Alfredo Crespo.

Pueden descargarse la revista aquí

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GFS: «La caída del imperio soviético», El Correo, 27-XII-2021

La Revolución de Octubre frustró la recién nacida democracia rusa de 1917. Como escribió Karl Marx, la historia se repite: la primera vez como tragedia, la segunda como farsa. En agosto de 1991 los comunistas intransigentes dieron un golpe de estado para intentar paralizar el incipiente proceso de democratización que se estaba produciendo en la URSS. Al contrario que Lenin, fracasaron estrepitosamente.

Borís Yeltsin se afianzó, Rusia recuperó su enseña nacional, el PCUS fue ilegalizado y las ilusiones del presidente Mijaíl Gorbachov, que todavía aspiraba a reformar el sistema soviético, se evaporaron. El 8 de diciembre de aquel mismo año los dirigentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania acordaron sustituir la URSS por la Comunidad de Estados Independientes. Los países que la conformaban empezaron a declararse soberanos. El 25 de diciembre de 1991 Gorbachov dimitió y la bandera roja fue arriada del Kremlin. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas había dejado de existir.

Se cerraba así un experimento social sin parangón en la historia. El comunismo había tratado de construir una sociedad justa e igualitaria: modélica. Pero, para conseguirlo, se había recurrido a expropiar, eliminar derechos individuales, trasladar y/o rusificar a pueblos enteros, controlar a la ciudadanía, perseguir, encarcelar y ejecutar a los disidentes, gestionar la economía de manera centralizada, intervenir en terceros estados y provocar desastres medioambientales como los del mar de Aral o Chernóbil. En suma, en vez de vivir una utopía, cientos de millones de personas sufrieron una dictadura de corte totalitario que llegó al paroxismo con Stalin.

Suele calificarse el derrumbe del bloque del este como pacífico, pero hubo demasiadas excepciones. Según las cifras oficiales, durante el derrocamiento del dictador rumano Nicolae Ceaușescu en 1989 se produjeron 1.104 víctimas mortales y 3.352 heridos. Podrían sumarse al cómputo los entre seis y 100 fallecidos en la Mineriadă. También se registraron atentados terroristas, conflictos internos, limpieza étnica, golpes de estado y/o guerras en Moldavia, Azerbaiyán, Armenia, Chechenia, Ingusetia, Osetia, Georgia o Tayikistán.

Como señalan Javier Rodrigo y David Alegre en Comunidades rotas, “con el fin del comunismo, el este se convirtió en el nuevo Salvaje Oeste”. Hubo un número incontable de muertos, heridos, violaciones y refugiados. En gran medida, aquellas expresiones de violencia respondían a la implantación de un neocapitalismo de rostro inhumano, al repentino vacío del poder, que propició una brutal competición entre viejas y nuevas élites, y a la súbita reaparición de los discursos del odio que supuestamente el marxismo-leninismo había disuelto de raíz: el fanatismo religioso y el nacionalismo radical. Tal fue el origen de la desintegración de Yugoslavia, que, aunque no estaba alineada con la URSS, se vio arrastrada por su desplome. Las consecutivas guerras civiles en los Balcanes arrojan un saldo de 140.000 víctimas mortales.

La historia no terminó hace treinta años. Francis Fukuyama se equivocaba. La democracia liberal no se ha impuesto universalmente y el legado comunista sigue condicionando el devenir de una parte significativa del mundo. El resultado de la caída del bloque soviético es desigual. Aunque arrastran problemas de corrupción, extremismo o crimen organizado, hay países que intentan consolidarse como democracias parlamentarias cercanas o integradas en la UE. Otros, menos afortunados, continúan siendo dictaduras en las que los derechos humanos brillan por su ausencia. Entre ambos polos hay toda una gama de grises.

Aún se registran tanto brotes internos de violencia como conflictos entre los nuevos estados, ya sean militares (por ejemplo, entre Azerbaiyán y Armenia) o híbridos (el reciente de Bielorrusia con sus vecinos). Sobre todos ellos planea la sombra del imperialismo de nuevo cuño de la Rusia de Vladímir Putin, que ha desgajado territorios de Georgia, Moldavia y Ucrania. Ya no lo llamamos Guerra Fría, pero sigue habiendo tensiones entre Moscú y la OTAN.

Una parte de lo malo que trajo la URSS permanece, pero muchos de sus aspectos positivos han ido desapareciendo. No debería sorprendernos que las encuestas revelen que hay gente que recuerda con nostalgia el pasado. Pese a la falta de libertad, el comunismo permitió mejores condiciones de vida para la mayoría de los habitantes de la Unión Soviética y sus satélites. Durante décadas el Estado les garantizó paz, seguridad, convivencia interétnica, educación, medios de transporte, infraestructuras, sanidad, vivienda, trabajo, cultura, arte, etc. Y orgullo colectivo. Hay que tenerlo más en cuenta a la hora de mirar, juzgar y tratar a la Europa central y del este.

Bibliografía recomendada

-Yuri Slezkine: La casa eterna

-Jacek Hugo-Bader: En el valle del paraíso

-Witold Szablowski: Los osos que bailan: Historias reales de gente que añora vivir bajo la tiranía

-Erika Fatland: Sovietistán. Un viaje por las repúblicas de Asia Central

-Erika Fatland: La frontera. Un viaje alrededor de Rusia

Margo Rejmer: Bucarest. Polvo y sangre

-Margo Rejmer: Barro más dulce que la miel. Voces de la Albania comunista

-Kapka Kassabova: Frontera. Un viaje al borde de Europa

Barbara Demick: Querido Líder. La vida cotidiana en Corea del Norte



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¡Felices fiestas!

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23 diciembre, 2021 · 10:01

GFS: (2021): «Víctimas de Defensa Interior. La violencia anarquista contra la dictadura y sus consecuencias (1962-1965)», Hispania, nº 269.

En 1962 el movimiento libertario español creó Defensa Interior, un organismo que empleó la violencia para intentar acabar tanto con la dictadura de Francisco Franco como con la vida del propio dictador. Esta organización cometió atentados terroristas en España y ciertos puntos de Europa entre 1962 y 1963, aunque sobre el papel su historia se prolongó hasta 1965. El saldo de sus bombas fue una persona muerta y 35 heridas. En este artículo se arroja luz sobre la vida de quienes sufrieron la violencia de Defensa Interior. Así, la biografía de su única víctima mortal nos sirve para ilustrar tanto su fracaso como las consecuencias de su estrategia.

Pueden descargar el artículo aquí

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GFS: «Muerte de un ciclista», El Correo, 6-XII-2022

Puede ser una imagen de una persona y texto que dice "ELCORREO 'Yo ya lo sabía' OPINIÃN 25 Yolanda Diaz puede delista yala vez ética cuando decidió callar Muerte de un ciclista NAKLEZKERRA EZKERRA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA sVtm erorismo izquierda abertzale puede ayudar resolver asesinatos comoe del excampeón España de ciclocross Francisco Expósito, perpetrado por ETAen 1975 Insurrección ROSA PALO"

El 15 de abril de 1951 se disputó en San Sebastián el Campeonato de España de Ciclocrós. Según El Correo, “el recorrido elegido [era] muy espectacular, pero muy duro”. La prueba empezó a las 10:30 horas. Se atacó “fuerte desde el principio”, situándose en cabeza Félix Vidaurreta. Después de la primera vuelta se produjeron varias caídas, teniendo que abandonar Julián Aguirrezábal. Pedro Machain adelantó al pelotón, pero pronto fue alcanzado por Francisco Expósito, Francisco Michelena y Ángel Bruna, que se colocó en primer lugar. “Por fin”, relataba la crónica, “Expósito consigue dejar a sus acompañantes al paso por el alto de Grabadores, llegando destacado a la meta”. Su tiempo: 53 minutos y 59 segundos. Francisco Expósito Camio había hecho “una estupenda actuación”. Se trataba de un “verdadero premio a la constancia y al entusiasmo”.

Aquel campeonato, “que tanto le había ilusionado”, era la culminación de un palmarés jalonado por un total de catorce victorias, además de tres subcampeonatos (1942, 1948 y 1950) y un primer puesto en la (anulada) edición de 1949. Ya fuera en un equipo (Fortuna y Michelin) o como corredor independiente, Expósito fue un notable ciclista profesional hasta que dejó la bicicleta en 1953. Tras su retirada, trabajó como taxista en su localidad natal, Usúrbil.  

El 31 de julio de 1975 por la mañana Expósito estaba esperando nuevos clientes dentro de su Seat 132, aparcado en la parada de taxis. Alrededor de las 12:30 horas tres jóvenes se acercaron al vehículo y lo ametrallaron. Fue una carnicería. De acuerdo con el informe forense, la víctima sufrió diecisiete heridas de bala.

Su esposa, Victoria Salaverria, escuchó los tiros desde el domicilio familiar. Desde el balcón observó cómo los terroristas huían en un coche que les estaba esperando. También “vio que los cristales del taxi de su marido estaban rotos”, así que “bajó rápidamente”. En el automóvil “se encontraba recostado y completamente ensangrentado su esposo”. La mujer comprobó que “todavía se encontraba con vida”, pero “tras dar dos o tres boqueadas (…) quedó inerte y muerto”. Tenían cuatro hijas. Además de las autoridades provinciales, al funeral de Expósito acudieron compañeros de trabajo de toda Guipúzcoa.

Excepto la viuda y el conductor del taxi estacionado detrás del de la víctima, un burgalés de 32 años, ningún vecino se atrevió a testificar. Según las diligencias de la Guardia Civil, sus “gestiones (…) resultaron negativas al negar todos los interrogados el haber presenciado los hechos”. Debido a la violencia y a las amenazas a cualquiera que colaborase con las Fuerzas de Orden Público, ETA había logrado imponer la omertà. Como indica Florencio Domínguez, esa es una de las razones por las que todavía hay más de 300 casos sin resolver.

Precisamente la organización justificó el atentado acusando a Expósito de ser “antivasquista” y, sobre todo, “chivato”. Iniciada ocho días antes con el asesinato del conductor de autobús Carlos Arguimberri, ETA anunció su “firme propósito de continuar esta campaña de acción hasta lograr la eliminación total de aquellas personas que se obstinen en seguir informando a las fuerzas represivas”. En la primera operación contra los supuestos “chivatos” (1975-1977), la banda puso en la diana a autóctonos euskaldunes de ideas derechistas (franquistas, carlistas, monárquicos, etc.), que podían disputarle el exclusivismo simbólico de lo vasco. En la segunda, a inmigrantes procedentes del resto de España. El balance final arroja un saldo de 171 atentados y 117 víctimas mortales.

Una de las armas del crimen fue usada al mes siguiente en el asesinato del guardia jurado Demetrio Lesmes Martín, pero la investigación se estancó. No se detuvo a nadie. En febrero de 1977, al no haberse “podido determinar la identidad del Autor o Autores del hecho”, el sumario sobre Francisco Expósito fue sobreseído provisionalmente. La Ley de Amnistía de 1977 borró la responsabilidad penal del delito.

Los líderes de la “izquierda abertzale” han declarado que es viable aliviar el “daño causado” por ETA desde “el respeto, la consideración y la memoria. (…) nos comprometemos a tratar de mitigarlo en la medida de nuestras posibilidades. Siempre nos encontrarán dispuestos a ello”. Demuéstrenlo. Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Revelen dónde están los cuerpos de los desaparecidos. Ayuden a esclarecer las circunstancias de los asesinatos que, como el de aquel ciclista usurbildarra, quedan por resolver: sus familias y el resto de la ciudadanía tenemos derecho a saber la verdad. Y acaben con los actos de homenaje a los terroristas que perpetraron los atentados. Si quieren que les creamos, ese sería un buen comienzo.

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Presentación de «El laberinto de la representación» en Vitoria

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8 diciembre, 2021 · 11:33