Martín Alonso: «La sinécdoque y el hijo del panadero», El Correo, 16-XII-2014

El hijo del panadero de esta historia es Jordi Solé Tura, que nos dejó hace ahora cinco años, y la sinécdoque, el proceso de etnodiálisis de la sociedad catalana que él columbró y sufrió, también, por entreverlo.

Òmnium Cultural (OC) es con Assemblea Nacional Catalana el motor de las movilizaciones que han servido al presidente Mas para enfrentar la legitimidad democrática a la legalidad. En el argumentario de estas organizaciones se solapan dos piezas: la falta de respuesta del Estado a las reivindicaciones de los auténticos catalanes y la magnitud y persistencia de los agravios y humillaciones de que se sienten víctima. Un argumento, este último, que para simplificar llamaría el victimismo de palacio, porque es compartido por el Palau Dalmases, sede de Òmnium, el de la Generalitat, y por la crema del Palau de la Música, por cuyo pianissimo saqueo ejecutado por un hijo ilustre de uno de los fundadores de Òmnium está embargada la sede de CDC.

La historia empieza con los fets del Palau, el de la Música, en mayo de 1960. Unas octavillas contra Franco le valieron a Pujol tres años de cárcel y le reportaron la vitola de mártir que se mutó en teflón invulnerable cuando se destapó el caso Banca Catalana. Pujol tildó la querella de ataque contra Cataluña y pronunció aquellas frases tristemente memorables: «En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros», y «hemos de hacer entender que con Cataluña no se juega». Concitaron un aplauso transversal que preludiaba la unión sagrada. Jordi Solé Tura enturbió la fiesta con un artículo impecable que le acarreó el estigma de traidor: ‘El respeto a Pujol y la querella contra Banca Catalana’ (El País, 22/05/1984). Unas frases: «Pero quizá lo más preocupante es el fondo político de esa gran conmoción en Cataluña. Hay que decir claramente que la presentación de la querella ha sido instrumentalizada por los dirigentes de CiU. Está claro que en Cataluña el asunto de la querella se quiere utilizar para unificar todo el nacionalismo catalán en torno a la figura de Jordi Pujol con mecanismos plebiscitarios… Pero hay más. Con este planteamiento se pretende también transformar la cuestión nacional en una línea divisoria entre la derecha y la izquierda… De prosperar esta operación política, las fuerzas de izquierda se pueden encontrar ante una alternativa diabólica: o solidarizarse con Pujol para preservar su sello de catalanidad, o enfrentarse a él y aparecer como la prolongación dentro de Cataluña del adversario exterior, es decir, del centralismo anticatalán. […] Creo sinceramente que por este camino vamos a la catástrofe». Juzgue el lector.

Solé Tura era siete años después ministro de Cultura. En Madrid. Como tal había recibido al presidente de OC y discutido con él un plan para la difusión de la cultura catalana por España. Y quiso apoyar con su presencia la entrega de premios literarios que organiza OC. Se le vetó. Los hechos se conocieron días más tarde coincidiendo con la firma de un convenio de su ministerio para hacer frente al déficit del Liceu y el Museu Nacional d’Art. El presidente de OC, Josep Millás, se sobreexplicó: «La Nit de Santa Llúcia es una fiesta tradicional nuestra y elegimos a quien queremos. Ya no estamos en el siglo XVIII, cuando el Rey podía ir a todas las fiestas sin haber sido invitado» (La Vanguardia y E1 País 7/12/1991). La Generalitat se negó a comentar el hecho. Dos puntadas a retener: la definición sinecdoquial de un ‘nosotros’ en el que no cabe un Solé Tura convertido en enemigo interior por su posición ante la corrupción de Banca Catalana y, ay, por haber puesto en solfa a un mito como Prat de la Riba. Y para el argumento de Versalles: Millás, fundador de CDC (carné número 146) era miembro del consejo de administración de La Caixa mientras negaba el saludo al hijo de un panadero de pueblo, quien, para cuestión de omniculturalidad, había traducido al catalán los volúmenes de la History of Western Philosophy de Bertrand Russell y ejercido como decano de la Facultad de Derecho. La colusión de la cuestión identitaria con la estratificacional.

Millás afirmó en su toma de posesión: «Hay que acercar la cultura al pueblo. A los intelectuales ya los tenemos concienciados» (La Vanguardia, 21/03/1986). Tanto lo estaban que el veto de mediados de diciembre de 1991 no tuvo apenas eco y se replicó semanas después cuando en la entrega del Nadal fue postergado en el protocolo; Andreu Teixidor, director de Destino, declaró irrelevante el asunto aduciendo que se trataba de una fiesta absolutamente privada. Tradición nuestra, cultura privada, acceso restringido. La sinécdoque.

Jordi Solé Tura, que –no como otros hoy tan aplaudidos en la casa grande– había acometido la revisión de los mitos soviéticos, lo vio claro: «La Generalitat cree que algunos ministerios, y en especial el de Cultura, no pueden intervenir en Cataluña, sin pasar por su cedazo. El nacionalismo sigue fiel a una de sus características, la necesidad de tener enemigos. Reales, como en el caso de la dictadura, o inventados» (El País, 13/01/1992).

Cuando fue relevado Millás en 2002, se le afearon sus excesos personalistas, pero sólo en relación con los de casa. Le sucedió Jordi Porta y este cedió el mando en 2010 a Muriel Casals, ex-PSUC, como Solé Tura. Hoy OC tiene un papel estelar y marca la agenda política predicando el dogma del apoyo popular y el clamor de la calle. Casals fue elegida por el 3 % de los socios (votaron 674 de los 21.000, 630 a favor). Aquella anécdota sinecdoquial de hace 23 diciembres –Òmnium sinecdoquial, el oxímoron justo– que exhibe las fracturas dentro-fuera para encubrir las de dentro, es la antítesis de la levadura que necesita la vida colectiva. El calendario de OC de este año ha dedicado el mes de septiembre al gremi de flequers i forners, los de 1714. Santa Lucía es la patrona de la vista.

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Martín Alonso: «La sociedad vasca, el “proceso de paz” y el “tercer espacio”»

p63_inaki-landa_-m-alonsoInteresante artículo de Martín Alonso en la revista Pueblos, que puedeen leer aquí.

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Reseña de la biografía del lehendakari José Antonio Aguirre en «El Cultural» (El Mundo)

Pueden descargarla aquí.

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Recensión de «Historia de Euskadiko Ezkerra» en la revista «El Viejo Topo»

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La pueden leer aquí.

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Documental completo: «La Guerra del Bonito, 20 años después»

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¿Cuántas naciones, cuantas lenguas y cuantos Estados hay en el mundo?

«Y tras la teoría, tratemos de cuantificar el problema: ¿cuántas naciones, cuantas lenguas, cuantos Estados? Difícil de precisar pero fácil de dimensionar. En el mundo tenemos hoy censadas aproximadamente 6.700 lenguas distintas, no menos de 5.000 etnias o “naciones” y poco menos de 200 Estados, 193 en Naciones Unidas. Eso significa que la media de lenguas por Estado es nada menos que 35 (y la media de hablantes por lengua es algo menos de 900.000 personas). Datos agregados que encubren una tremenda dispersión. El continente más “normalizado”, es decir, con una media de lenguas por país menor es, con gran diferencia, Europa con 4,6 lenguas por Estado, y quizás por eso Europa ha podido creer durante tanto tiempo en la ecuación lengua = nación = Estado. Fuerte homogeneización que contrasta con la dispersión en otros continentes; así Oceanía, con una media de 50 lenguas por país. El resultado es que sólo hay 25 Estados lingüísticamente homogéneos, menos del 15%, que engloban menos del 10% de la población del mundo. Para que se entienda mejor: vivir en un Estado lingüísticamente homogéneo tiene una probabilidad de 1 sobre 10.

Aunque los datos sobre la composición étnica de los Estados son más difíciles de estimar (pues el concepto de “nación” es muy complejo y difícil de operacionalizar), los resultados son similares. En un resumen reciente el profesor Isajiw, de la Universidad de Toronto, señalaba que de un total de 189 Estados incluidos en el World Factbook de la CIA, 150 incluyen cuatro o más grupos étnicos y solo dos países (Islandia y Japón) listan un solo grupo. Y concluía asegurando que “prácticamente todas las naciones-Estado son más o menos multi-étnicas”.

Existen más relaciones “inter-nacionales” dentro de los Estados que entre ellos, se ha dicho acertadamente.

Así pues, la mayoría de los Estados son plurinacionales y pluri-lingüísticos, y ni estamos ni hemos estado nunca en la ecuación lengua = nación = Estado. El mapa de los Estados, el de las lenguas y el de las naciones no se superponen, se entremezclan, como decía Tilly. Lo normal, la regla, son naciones pluri-linguisticas, pluri-religiosas y pluri-etnicas, como la India, Uganda, Bolivia, y así hasta 150 casos.»

Emilio Lamo de Espinosa: «El lugar de España en Cataluña»

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¿Existen las culturas «auténticas»?

«Todavía hablamos mucho de culturas «auténticas», pero si por «auténtico» queremos decir algo que se desarrolló de forma independiente, y que consiste en tradiciones locales antiguas, libres de influencias externas, entonces no quedan en la Tierra culturas auténticas. A lo largo de los últimos siglos, todas las culturas cambiaron hasta hacerse prácticamente irreconocibles por un aluvión de influencias globales.

Uno de los ejemplos más interesantes de esta globalización es la cocina «étnica». Es un restaurante italiano esperamos encontrar espaguetis con salsa de tomate; en restaurantes polacos e irlandeses, gran cantidad de patatas; en un restaurante argentino podemos elegir entre decenas de tipos de filetes de buey; en un restaurante indio añaden guindillas picantes prácticamente a todo, y la consumición típica de cualquier café suizo es chocolate espeso y caliente bajo unos Alpes de nata montada. Pero ninguno de estos alimentos es autóctono de estos países. Los tomates, las guindillas picantes y el cacao son de origen mexicano, y no llegaron a Europa y Asia hasta después de la conquista de México por los españoles. Julio César y Dante Alighieri nunca hicieron girar espaguetis bañados en tomate en su tenedor (ni los tenedores se habían inventado todavía), Guillermo Tell nunca probó el chocolate y Buda nunca sazonó su comida con guindilla. Las patatas llegaron a Polonia e Irlanda hace apenas 400 años. El único filete que se podía obtener en Argentina en 1492 era de una llama».
Yuval Noah Harari: De animales a dioses. Breve historia de la humanidad.

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De las hazañas bélicas a la lucha política

Luis Roca ha reseñado Héroes, heterodoxos y traidores en Rebelion.org.

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BASAURIKO ERREPUBLIKAZALEAK (1931-1937)

BASAURIKO ERREPUBLIKAZALEAK (1931-1937).

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El simple arte de matar. Orígenes de la violencia terrorista en el País Vasco

El último número de la revista Historia y Política incluye este artículo que quizá sea de su interés:

-(2014): «El simple arte de matar. Orígenes de la violencia terrorista en el País Vasco», Historia y Política, nº 32, pp. 271-298.

Resumen

El presente artículo indaga en las raíces de la violencia terrorista en Euskadi, esto es, de ETA. El fenómeno requiere una explicación multicausal que tome en cuenta factores externos (el contexto autoritario, la pasividad del PNV, el modelo de los movimientos anticoloniales…) e internos (el imaginario bélico de los etarras, su evolución ideológica, su estado emocional, la dinámica organizativa de la banda…). Todos ellos influyeron en los dirigentes de ETA, pero no determinaron sus actos. Siguiendo las tesis de Martha Crenshaw, aquí se pone el énfasis en la voluntad racional y deliberada de los propios etarras. Cuando en 1968 empezaron a asesinar no estaban cumpliendo con su ineludible destino ni respondiendo mecanicamente a una coyuntura concreta, sino que hacían uso de su libre albedrío.

Abstract

This article examines the roots of terrorist violence in the Basque Country, which is that of ETA. The phenomenon needs an explanation based on both external factors (the dictatorial context, the passive attitude of the PNV, the example of the anti-colonial movements…) and on internal factors (the war rhetoric of the members of ETA, their ideological evolution, their emotional state, the organizational dynamics of the group…). All of them influenced the leaders of ETA, but they did not determine their acts. Following Martha Crenshaw’s works, this article stresses the rational and deliberate will of the members of ETA. When they started to kill in 1968 they were not ful-filling their destiny nor answering mechanically to a concrete context, but using their free will.

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