
Llevo unos días sin publicar nada en el blog y, me temo, la sequía seguirá un tiempo. Es por una buena causa: estoy corrigiendo las pruebas de mi próximo libro, una historia de Euskadiko Ezkerra. 472 páginas tiene la criatura.

Llevo unos días sin publicar nada en el blog y, me temo, la sequía seguirá un tiempo. Es por una buena causa: estoy corrigiendo las pruebas de mi próximo libro, una historia de Euskadiko Ezkerra. 472 páginas tiene la criatura.

En 1978 Juan Carlos Eguillor publicaba viñetas como estas en Egin, poco antes de que el periódico se convirtiese en pura propaganda de HB. Más de sus trabajos pueden encontrarse en la muy sugerente y efímera Euskadi Sioux (1979), revista impulsada por EIA y su entorno cultural (la editorial Hordago) en la que participaban artistas e intelectuales de la talla de Bernardo Atxaga, Rafael Castellano, Vicente Ameztoy, Iván Zulueta, Juan Cruz Unzurrunzaga, etc. Puede consultarse integramente en internet. Tuvo una hermana pequeña, Araba Saudita (1979-1980), de la cual solo salieron tres números. Se trató de dos iconoclastas y transgresoras publicaciones que se reían del Gobierno, de UCD, del PNV, de HB y de lo tradicional, pero también, y he aquí la clave, de EIA y de su secretario general. Y es que, como temía el venerable Jorge de Burgos, el monje ciego de El nombre de la rosa de Umberto Eco, la risa es perjudicial para la fe en los dogmas y las verdades reveladas. Eso explica, en parte, porque los euskadikos evolucionaron como lo hicieron, mientras los miembros de HB, que siempre se tomaban a sí mismos demasiado en serio, fueron incapaces de cambiar ni un ápice.

Portada de la revista de marzo de 1969 de Ayuda Patriótica Vasca (Argentina), una asociación de apoyo a los presos nacionalistas vascos. Estaba investigando sobre otros temas, pero no he podido evitar quedar fascinado ante el oximorón que conforman la moderna imagen del astronauta y el vetusto mensaje del texto, que bebe directamente del antiespañolismo de Sabino Arana: no era la dictadura franquista la represora, sino el secular enemigo, o sea, España.
Este otro artículo, en la misma revista, pero de abril de 1974, nos ayuda a comprender mejor al sector más intransigente del nacionalismo vasco, su narrativa de un secular conflicto étnico entre Euskadi y España y su insensibilidad hacia las víctimas del terrorismo.