Una pequeña polémica sobre pantalones femeninos en el exilio (1948)

He pasado esta lluviosa tarde buceando entre las revistas que las juventudes del PNV (Euzko Gaztedi) editaron en Venezuela durante la dictadura franquista, aunque solo me ha dado tiempo a ver las de 1948 y 1949. Iba a la búsqueda de alusiones a los gudaris (los soldados nacionalistas vascos) de la Guerra Civil, que hay unas cuantas, y debates sobre el uso de la violencia política, los cuales brillan por su ausencia (las hay a principios de los 60, pero parece que no antes). Por el camino me he encontrado cosas curiosas, que no encajan en la línea de investigación que estoy siguiendo ahora mismo, pero que me apetece reflejar. Una de ellas es la situación del euskera durante el franquismo, un tema sobre el que ya ha escrito un par de buenos artículos de síntesis Santiago de Pablo, pero que a mi entender merecería una monografía seria y rigurosa, quizá una tesis doctoral. Demasiadas veces los historiadores pasamos de puntillas sobre la cuestión del trato que la dictadura dio al vascuance cuando no damos por válidas tesis poco sostenibles hoy en día. Sobre eso colgaré un par de cosas mañana, si tengo tiempo.

Hoy, en cambio, traigo aquí una pequeña polémica aparecida en las hojas de Euzko Gaztedi de Venezuela en 1948 a propósito del hecho de que algunas chicas vascas en Caracas comenzaran a usar pantalón, lo que, al parecer, no era del agrado de todo el mundo. El primer artículo, el que declara una “guerra al pantalón”, quizá me hubiera parecido una trivialidad hace unos años, pero ahora, después de leer algunos trabajos de mi amigo y colega Raúl López Romo (y haber tratado someramente el feminismo en el seno de EE durante mi tesis), ya no me lo parece tanto. Por una parte por lo que dice de la sociedad de la época y el choque cultural entre los abertzales que vivían en América y los que llegaron luego, que traían una mentalidad y unas costumbres diferentes (ironicamente, menos “europeas”, si se quiere). Por otra parte por lo que se vislumbra, apenas, de un movimiento como el nacionalista que hasta entonces había sido muy conservador, más que católico y también machista, aunque esto último hubiera empezado a cambiar a mediadios de los años 30 (ese fue uno de los motivos por los que el muy reaccionario Luis Arana, el hermano de Sabino, abandonó el PNV por segunda vez). Precisamente estas páginas me interesaron porque demuestran que nada es inmutable, y he ahí la mentalidad más abierta de otras jóvenes, la que representa el segunto texto.
No he incluido en el lote un tercer artículo, este escrito por un chico, en el que se hacía una referencia somera a la discusión, porque era de apenas de dos líneas. Despectivo, la tachaba de “el eterno femenino”. Él, ¿cómo no?, hablaba de cosas mucho más elevadas: liberar a la patria. Uso la ironía con “él”, pero solo por simpatía, aunque nos separen décadas, kilómetros e ideas. Supongo que él podría ser yo o cualquier otro elemento del género masculino, que en demasiadas ocasiones nos fijamos en los grandes “problemas” pasando por alto otros que, a su modo, también tienen trascendencia. ¿Quizá porque no nos afectan?

Imagen

Imagen

Deja un comentario

Archivado bajo Historia, Nacionalismo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s