Pedro y el lobo

Mis padres tenían esta obra en un disco de vinilo. La solían poner, cuando mi hermano Gorka y yo éramos pequeños, junto a otras como “El bolero” de Ravel o la banda sonora de “El bueno, el feo y el malo“. Forma parte de nuestra educación sentimental, por decirlo de alguna manera. Él parece estar de acuerdo: cuán poderosos son los recuerdos compartidos. Tengo la muy personal (y seguramente infundada) sensación de que, a pesar de los adelantos técnicos, sonaban mejor en el tocadiscos. Para redescrubir este tipo de cosas, aquellas que cabrían en la cajita que Amelie se encontró en su cuarto de baño, es muy recomendable la web Yo fui a EGB. Su lema lo dice todo: “No somos nostálgicos, más que nada porque no hay nostalgias como las de antes”.

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9 febrero, 2013 · 14:31

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