José Antonio Pardines. La primera víctima mortal de ETA (7-VI-1968)

El 7 de junio de 1968 la carretera Madrid-Irún (Nacional I) se encontraba en obras, razón por la que los guardias civiles José Antonio Pardines y Félix de Diego Martínez estaban regulando el tráfico, cada uno en un extremo del tramo afectado. El control de Pardines se situaba a la altura de Villabona (Guipúzcoa). Allí, como parte de la rutina, detuvo sucesivamente a una serie de vehículos. El último de ellos era el automóvil robado en el que viajaban Txabi Etxebarrieta y su compañero Iñaki Sarasketa. Gracias a una entrevista que Sarasketa concedió a El Mundo en 1998, que concuerda tanto con las declaraciones que anteriormente había realizado al diario Egin (1978) como con la versión de un testigo presencial que los periódicos plasmaron al día siguiente del suceso, el 8 de junio, podemos reproducir con cierto detalle lo que aconteció. En palabras de Sarasketa:

“Supongo (…) que se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Por lo menos, sospechó. Nos pidió la documentación y dio la vuelta al coche para comprobar si coincidía con los números del motor. Txabi me dijo. «Si lo descubre, le mato». «No hace falta, contesté yo, lo desarmamos y nos vamos». «No, si lo descubre le mato». Salimos del coche. El guardia civil nos daba la espalda, de cuclillas mirando el motor en la parte de detrás. Sin volverse empezó a hablar. «Esto no coincide…». Txabi sacó la pistola y le disparó en ese momento. Cayó boca arriba. Txabi volvió a dispararle tres o cuatro tiros más en el pecho. Había tomado centraminas y quizá eso influyó. En cualquier caso fue un día aciago. Un error. Como otros muchos en estos 20 años. Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval. No había ninguna necesidad de que aquel hombre muriera”.

En la huida posterior, Txabi y Sarasketa fueron interceptados en Benta Haundi (Tolosa) por agentes de la Benemérita. Según Sarasketa, «primero me cachearon a mí y no la notaron. Recuerdo que el guardia civil que registraba a Txabi lanzó un rugido. Y después, una escena típica del oeste, de las de a ver quién tira primero… El guardia civil disparó antes que yo y salí corriendo… No supe en ese momento que Txabi había muerto…». La espiral que acababa de poner en marcha se había llevado por delante su propia vida.
ETA se encargó de difundir una versión de los hechos muy distinta a lo que había ocurrido realmente. Se traspasó la responsabilidad: Txabi, en vez de como el victimario de Pardines, era ensalzado como la víctima sacrificada por la Guardia Civil, cuerpo que en la narrativa etarra ejercía el papel de supervillano: «la fuerza principal de represión imperialista en Euskadi sur». De esta manera, Etxebarrieta fue representado como un héroe que se había inmolado por la patria. Haciendo un paralelismo con el Ché Guevara, asesinado el año anterior por el Ejército boliviano y la CIA, se le nombró el «Primer Mártir de la Revolución». Por el contrario, Pardines fue borrado de la historia o se le reservó el papel de agresor. La propaganda etarra convenció con cierta facilidad a la oposición antifranquista y a un importante sector de la ciudadanía vasca, a la que le resultaba difícil creer la descripción del suceso que había hecho la habitualmente poco veraz prensa del Movimiento.
ETA había conseguido poner en funcionamiento el fenómeno conocido como «transferencia de culpabilidad», que Maurice A. J. Tugwell define como «una desviación de la atención pública, la cual se aparta de los actos comprometedores del que inició el conflicto para dirigirse hacia los del adversario, de manera que puedan ser olvidados o perdonados, mientras que los últimos desgasten la confianza y la legitimidad de la otra parte». Ahora bien, en su máximo grado, la transferencia «justifica el acto original transformándolo desde ser una responsabilidad psicológica hasta convertirse en un triunfo, mientras simultáneamente se despoja a las acciones del oponente de su contenido de rectitud moral y de utilidad práctica». A ojos de una parte significativa de la sociedad vasca, la reacción del régimen no hizo sino confirmar las tesis de ETA .

2 comentarios

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2 Respuestas a “José Antonio Pardines. La primera víctima mortal de ETA (7-VI-1968)

  1. H

    El 9-8-1961 el guardia civil Luis Moreno fue grácilmente alcanzado por unos simpáticos disparos de unos ilustrados comandos republicanos en la bucólica presa de Irabia al son de los vivaces compases del “Danubio Azul”, mientras que el 7-6-1968 el guardia civil José Antonio Pardines fue vilmente asesinado por la espalda en Benta Haundi por un cobarde etarra que practicaba el satanismo y que encima iba drogado. Por eso Pardines es víctima del terrorismo y Moreno no, queridos niños.

  2. Pingback: Transferencia de culpabilidad | Gaizka Fernández Soldevilla

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