La matanza de la cafetería Rolando (13 de septiembre de 1974)

El 13 de septiembre de 1974 el frente militar de ETA colocó una bomba en la cafetería Rolando de la calle Correo, cercana a la Dirección General de Seguridad en Madrid. En la explosión murieron doce personas y fueron heridas unas setenta. Aunque el objetivo del atentado era la policía, solo pertenecía a dicho cuerpo la decimotercera víctima mortal, el inspector Félix Ayuso Pinel, que falleció en enero de 1977 a consecuencia de las heridas recibidas. Fue tal la evidencia del error que se acababa de cometer, que la banda terrorista intentó desligarse de la explosión mediante un ambiguo comunicado en el que, sin asumir su autoría, apoyaba «el trágico planteamiento» del atentado. Un mes después un segundo documento negaba categóricamente que ETA tuviera nada que ver con la bomba de la cafetería Rolando. No obstante, a partir de entonces las fuerzas antifranquistas (y especialmente el PCE) adoptaron una actitud más crítica con el terrorismo etarra.
El dilema de asumir o no la autoría del atentado aceleró una crisis que llevaba tiempo gestándose: mientras que el frente militar defendió la necesidad de reivindicar la masacre, el resto del Comité Ejecutivo se opuso porque lo consideraba contraproducente. Los militares impidieron que representantes de las otras secciones asistieran a las reuniones donde se decidían los próximos atentados terroristas. Poco después, al igual que en 1966 y en 1970, el frente militar se rebeló: no volvería a acatar las decisiones de la dirección, ya que había decidido escindirse para crear su propia organización. Como advierte Gurutz Jáuregui, la causa principal de la división de ETA no era el atentado en sí mismo, un simple detonante, sino el sempiterno debate sobre cómo coordinar la violencia y la actividad política. Esta cuestión pudo ser muy relevante para los líderes de la organización, pero lo cierto es que no afectó en demasía a la base de ETA. El militante no contaba con toda la información, por lo que siguió a aquellos que tenía más cerca y en los que depositaba su confianza: su responsable local, sus amigos, su pareja, etc.

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