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Sierra Delta 45: Terrorismo y represión
Acto de presentación del libro Terrorismo y represión en la librería Machado de Madrid. Pueden escucharlo aquí:
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Terrorismo y represión. La violencia en el ocaso de la dictadura franquista

Sinopsis
La mañana del 27 de septiembre de 1975 la dictadura franquista llevó a cabo sus cinco últimas ejecuciones y, de hecho, las últimas de la historia de España. En Madrid fueron fusilados tres miembros del FRAP: José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz. En Burgos y Barcelona, dos integrantes de ETA político-militar: Ángel Otaegi Etxeberria y Juan Paredes Manotas (Txiki). Cuatro consejos de guerra los habían condenado a muerte por su participación en los asesinatos de los agentes de la Policía Armada Lucio Rodríguez Martín y Ovidio Díaz López, y de los guardias civiles Gregorio Posada Zurrón y Antonio Pose Rodríguez. El Gobierno del presidente Carlos Arias Navarro, al contrario que su predecesor en otras ocasiones, había confirmado las penas. En la presente obra se analiza la interrelación entre las dos formas de violencia política que marcaron a fuego el convulso ocaso del régimen. Por una parte, el terrorismo de ETA, el FRAP, los GRAPO y otras siglas, que causaron 68 víctimas mortales y centenares de heridos entre 1968 y 1975. Por otra, la represión franquista, cuyo punto culminante se alcanzó con las ejecuciones de 1974 y 1975. Utilizando fuentes inéditas, historiadores, juristas y periodistas estudian distintos aspectos de aquella dinámica: el contexto histórico, la crisis terminal de la dictadura, la actividad de la oposición antifranquista, la tercera oleada internacional de terrorismo, la respuesta legislativa de los países europeos más afectados, el papel de Francia como «santuario» de ETA, los atentados, la estrategia de acción-represión-acción, el estado de excepción, los procesos judiciales, los fusilamientos, el desamparo de las víctimas del terrorismo, la memoria de los unos, el olvido de los otros y el reflejo de todos estos acontecimientos en el cine.
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En los medios
Grand Place
Aprende historia con Borja Montaño
Grabación de las presentaciones
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Curso de verano 10/09/2025. Didáctica del terrorismo. Investigación y aplicaciones en el aula
Este curso de la UPV/EHU se centra en una de las principales cuestiones tras el fin de ETA: la enseñanza. Hace apenas dos décadas este campo permanecía yermo. A fecha de hoy ya existen tanto grandes aproximaciones teóricas como recursos didácticos concretos para abordar el fenómeno del terrorismo en las aulas de secundaria y universitarias.
No obstante, faltaba un escalón intermedio: más investigación educativa. En las diferentes ponencias, se presentarán los resultados de estudios de caso que permitirán avanzar en varias direcciones. Por un lado, la comparación del tratamiento de la dictadura franquista y la época del terrorismo en los manuales escolares. Por otra parte, el análisis de la legislación educativa a nivel nacional y autonómico, sus avances y carencias en relación al abordaje del fenómeno del terrorismo. Asimismo, se tratará sobre la perspectiva del personal docente, la necesaria formación del profesorado, veremos ejemplos concretos de aplicaciones en el aula, etc.
Matrícula gratuita. Formatos presencial (en San Sebastián) y online en directo. Más información e inscripciones:
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GFS: «Txiki y Otaegi», El Correo, 18-VIII-2025
En 1975 la dictadura ejecutó a los dos miembros de ETA político-militar. Son victimarios del terrorismo-víctimas del franquismo. ¿Qué hacemos con su memoria?

La propaganda y las celebraciones rituales los convirtieron en mártires de ETA. Cada año la izquierda abertzale conmemoraba la fecha de su fusilamiento con la jornada del Gudari Eguna. Le ha servido para premiar simbólicamente el compromiso de los terroristas, consolar a sus familias, mantener la fidelidad de los militantes, atraer a los inmigrantes (Txiki era extremeño), ofrecer un modelo de conducta heroica a los jóvenes y humillar a las víctimas.
Al hilo del 50º aniversario de las ejecuciones, el nacionalismo radical se ha embarcado en una nueva, intensa y larga campaña de homenaje a ambos, que ahora son presentados como antifranquistas que dieron su vida por la democracia. Se trata de reivindicar la herencia de ETA, pero tergiversando su historia.
La campaña ha dado un acelerón durante el verano, con profusión de actos y cartelería, pero hemos mirado hacia otro lado. Hasta que el gobierno municipal de Zarautz (PNV/PSE-EE) ha quitado una lona con las fotografías de Txiki y Otaegi de un espacio protegido y simbólico: estuvo decorado por una gigantesca pintada a favor de los presos de ETA hasta 2011.
Zarautz ha provocado la airada reacción de una izquierda abertzale acostumbrada a enaltecer el terrorismo con impunidad. También ha molestado que Alberto Alonso, director de Gogora, y entidades de víctimas como COVITE y la Fundación Buesa hayan subrayado lo evidente: que Paredes y Otaegi fueron víctimas del franquismo, pero no mártires de la libertad.
Por un lado, como repetía una y otra vez en sus publicaciones, la ETA en la que ellos militaron no luchaba por la denostada “democracia burguesa”, sino que pretendía sustituir la dictadura franquista por otra de corte comunista, al estilo de Cuba o Vietnam. Eso sí, más pequeña: solo para Euskadi y sus territorios limítrofes.
Por otro, los consejos de guerra del régimen franquista, un sistema ilegítimo, no pueden ser considerados juicios justos desde la perspectiva de un Estado de Derecho como el actual. Sin embargo, eso no significa que los dos etarras fueran inocentes de los cargos que se les imputaban. Hay pruebas de que Otaegi fue cooperador necesario en el asesinato del guardia civil Gregorio Posada Zurrón y de que Paredes participó en el del subinspector José Díaz Linares, así como en el atraco en el que perdió la vida el cabo Ovidio Díaz López. Su memoria y sus familias merecen respeto.
Txiki y Otaegi fueron asesinos y asesinados. Entran dentro de la categoría de los victimarios-víctimas: autores materiales o intelectuales de violencia política que fallecieron en actos de violencia ilegítimos. Su caso resulta controvertido porque se entrecruzan la política de memoria histórica/democrática y la de las víctimas del terrorismo. Ocurre lo mismo con el dirigente de ETAm José Miguel Beñarán (Argala) y con los etarras asesinados en atentados del primer terrorismo parapolicial y de los GAL, que a menudo son homenajeados públicamente.
Pero también hay victimarios del franquismo-víctimas del terrorismo como el presidente Luis Carrero Blanco y Melitón Manzanas, inspector jefe de la Brigada de Investigación Social de San Sebastián. El primero cuenta con una calle y un monumento en su localidad natal, Santoña. Respecto al segundo, más allá de los bulos abertzales (el más bizarro: que se le honra en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo), hay que recordar que fue condecorado por el Gobierno en 2001 y que su nombre aparece en el monumento de Portal de Foronda (Vitoria).
En vez de enzarzarnos en una estéril polémica y en el “y tú más”, quizá esta sea una buena oportunidad para afrontar de una vez el debate público acerca de los victimarios-victimas que Galo Bilbao planteó en 2009 y que hemos estado esquivando desde entonces.
Pretendo contribuir a él con tres propuestas. La primera puede servir como base: aplicar la misma norma a todos los victimarios-víctimas. Partiendo de la universalidad del derecho a la vida, creo que es un error distinguir entre unos y otros dependiendo de en qué filas militaban o de quién los mató.
La siguiente idea es investigar con rigor la historia de los victimarios-víctimas con el fin de divulgarla en libros, documentales, unidades didácticas, exposiciones o redes sociales. Y es importante dejar constancia tanto del daño que sufrieron como del que infligieron. Ambas facetas son inseparables.
No obstante, informar no es lo mismo que homenajear. Hacerlo produce resultados muy negativos. Uno, falsear su currículo y, por ende, el pasado. Dos, revictimizar a sus víctimas. Y, tres, transmitir un mensaje antipedagógico a los más jóvenes: que cierta violencia estuvo bien. Por consiguiente, es imprescindible que se evite cualquier tipo de homenaje a los victimarios-víctimas.
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