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Podcast Sierra Delta Contra 8: Las víctimas militares de ETA y la financiación histórica del terrorismo

En este episodio de #SierraDelta Contra #sdcontra el coronel Luis Miguel Sordo Estella presenta en primicia su nueva obra, ‘Las víctimas militares de ETA’, que acaba de llegar a las librerías. Se trata de un homenaje y a la vez un trabajo de investigación académico acerca del centenar de militares españoles asesinados por la banda terrorista entre los años 1973 y 2008.

A continuación, Matteo Re y Josu Ugarte dialogan sobre la financiación del terrorismo y sus consecuencias, poniendo el foco en el caso de las Brigadas Rojas en Italia y de ETA en España

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Novedad editorial: «Las víctimas militares de ETA»

El coronel Luis Miguel Sordo Estella, que tuvo la amabilidad de pedirme que le escribiese el prólogo, acaba de publicar esta obra sobre el centenar de militares asesinados por ETA. Es un trabajo muy recomendable, que espero podamos presentar pronto en Euskadi.

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GFS: «La nueva amenaza ultra», El Correo, 7-IV-2022

El terrorismo de extrema derecha golpeó brutalmente Occidente durante los años de plomo, las décadas de 1970 y 1980. Basten dos ejemplos. En Italia los neofascistas asesinaron a 178 personas entre 1969 y 1984. De ellas 85 fallecieron en el atentado indiscriminado de la estación de Bolonia. En España los terroristas de índole ultraderechista o parapolicial causaron 91 víctimas mortales entre 1975 y 1989.

Con excepciones como EEUU o Alemania, las operaciones policiales lograron neutralizar al terrorismo de extrema derecha, que cayó en un relativo olvido. No obstante, en el siglo XXI ha rebrotado con fuerza. El comienzo de esta ola puede datarse en junio de 2011 en Oslo y la isla Utøya, donde un neonazi noruego acabó con la vida de 77 personas e hirió a más de 300. Al margen de dicho país, el Libro blanco y negro del terrorismo en Europa indica que hubo 28 asesinatos ultraderechistas en el territorio de la UE y de Gran Bretaña desde 2000 a 2020. Ese último año el pistolero Tobias Rathjen dejó a su paso diez víctimas mortales en Hanau (Alemania). De acuerdo con Rogelio Castro, del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, a lo largo de 2021 terroristas supremacistas blancos y de índole incel (célibe involuntario) han acabado con 27 vidas: 18 en EEUU, 5 en Gran Bretaña y 4 en Canadá. Esos son los principales focos junto a los países escandinavos, Alemania y Nueva Zelanda.

Según un reciente informe que Juan Avilés y José Luis Rodríguez han elaborado para el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, el rasgo más característico del nuevo terrorismo ultra es que los criminales ya no pertenecen a grupos organizados, sino que son actores solitarios que se relacionan con otros fanáticos a través de internet. Este es el hábitat en el que se radicalizan mediante propaganda, mensajes de odio y teorías de la conspiración como las de QAnon, el “gran reemplazo” y ahora las derivadas de la pandemia de COVID-19.

En España no se han perpetrado atentados ultras como los de Noruega o Alemania, pero padecemos otras formas de violencia asociadas a este sector político. Gracias al portal crimenesdeodio.info, sabemos que entre 1990 y 2020 se cometieron 25 asesinatos y 22 homicidios en nuestro país por motivos como racismo, xenofobia, aporofobia, odio ideológico, homofobia, violencia ultra en el fútbol, transfobia, etc. La absoluta mayoría de las muertes fueron obra de individuos o grupúsculos informales que actuaban de manera más o menos espontánea, pero la inspiración política de bastantes de las agresiones es evidente. (Nota bene: Crimenesdeodio.info no contabiliza los delitos de este tipo cometidos por la extrema izquierda ni el nacionalismo radical periférico).

Si algo nos ha enseñado la historia reciente es que Spain is not different: los fenómenos que cobran un protagonismo trágico en otras partes del mundo occidental a menudo acaban contagiándose a nuestro país. Por eso, que en las últimas décadas el terrorismo ultra no se haya manifestado de modo letal no significa que no lo vaya a hacer en el futuro.

Hay indicios que deberían preocuparnos. Si bien por el momento solo son responsables de actos de violencia esporádicos, ciertos colectivos neonazis y neofalangistas cuentan con presencia en algunas ciudades del país. Organizan homenajes a sus “caídos”, manifestaciones, incidentes callejeros e incluso iniciativas solidarias “solo para españoles”. Además, utilizan las redes sociales para divulgar su discurso del odio y sus teorías de la conspiración. Odres nuevos para vino muy viejo. Quizá se han modernizado superficialmente, pero el fondo permanece. Aunque lo diga una joven de la Generación Z, “el judío es el culpable” significa lo mismo que en los años treinta. Tal es el caldo de cultivo en el que puede germinar la violencia ultra.

Las FCSE monitorizan a los individuos y grupos potencialmente violentos para neutralizar cualquier posible plan para cometer atentados. En lo que llevamos de 2022 ya han sido arrestados una decena de neonazis. No obstante, también es imprescindible trabajar en prevención de la radicalización. Por un lado, es necesario implementar medidas en el ámbito educativo, como las herramientas digitales y las unidades didácticas que han elaborado el Centro Memorial y otras instituciones. Por otro, merece la pena impulsar programas de desradicalización de los violentos. Por último, respetando la libertad de expresión, hay que tratar de frenar en internet la difusión de mensajes de odio, conspiranoicos, antidemocráticos, ultranacionalistas, racistas, xenófobos, supremacistas, negacionistas del Holocausto, homófobos, etc.

El problema nos incumbe a todos. La solución, también.

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Podcast Sierra Delta Contra 7: Organisation de l’Armée Secrète (OAS) y escoltas contra ETA

Pueden escucharlo aquí

En este #SierraDelta Contra #sdcontra Gaizka Fernández cuenta con el historiador José Luis Rodríguez Jiménez, que le relata la historia de la Organisation de l’Armée Secrète (OAS) y el papel que la dictadura franquista jugó en su gestación. Además, le habla de “Venganza”, su nueva novela acerca de los nazis refugiados en España tras la II Guerra Mundial.

Felipe Hernández Cava y Cristina Cuesta nos presentan “Las buenas sombras”, un documental de la Fundación Miguel Ángel Blanco sobre los escoltas que fueron asesinados o resultaron heridos cuando protegían a personas amenazadas por ETA o por otras bandas terroristas.

Por último, Raúl López Romo y Marcos Hernández presentan la nueva exposición que se acaba de inaugurar en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo: “In Absentia. Aproximación a la persona y obra de Conrado Martínez Castaños”.

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Presentación de «Historia de la yihad» en Madrid

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30 marzo, 2022 · 8:56

Presentación de «Al servicio de la causa vasca» en Zarauz

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23 marzo, 2022 · 10:33

Podcast del Memorial: 30 años de la caída de Bidart

Nuevo podcast de la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Cuando se cumple el 30º aniversario de la captura de la dirección de ETA en Bidart, entrevisto a un comandante de la Guardia Civil que participó en la operación. Pueden escucharlo aquí

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Informe del Memorial sobre el nuevo terrorismo de extrema derecha

Pueden leerlo aquí

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EXPOSICIÓN: “In absentia. Aproximación a la persona y obra de Conrado Martínez Castaños”  

INAUGURACIÓN: El miércoles 23 de marzo a las 12h en el Memorial (Lehendakari Aguirre, 1, Vitoria-Gasteiz).  

EXPOSICIÓN: “In absentia. Aproximación a la persona y obra de Conrado Martínez Castaños”.  

Con Marcos Hernando, Raúl López Romo y Ainara Pérez Martínez.  

Entrada libre hasta completar aforo.  

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GFS: «La amenaza yihadista», El Correo, 17-III-2022

De acuerdo con la Global Terrorism Database, entre 2000 y 2019 los terroristas asesinaron a 247.733 personas en todo el planeta. En ese mismo periodo hubo 5.602 víctimas mortales en Europa. La absoluta mayoría de ellas fueron consecuencia de la violencia yihadista, cuya génesis ha explicado Luis de la Corte en su reciente libro Historia de la yihad. De los orígenes al fin del primer emirato talibán.

La pandemia de COVID-19 no ha detenido la ola de violencia. El Anuario del Terrorismo yihadista 2021, del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), informa de que el año pasado se produjeron 2.193 atentados que causaron 9.603 víctimas mortales.

Debido al crecimiento de las franquicias vinculadas a Al Qaeda y al Dáesh, el yihadismo ha mantenido su tendencia expansiva. En 2021 hubo 36 países que sufrieron ataques de este tipo. El más golpeado fue Afganistán, donde se perpetraron 599 atentados en los que 3.169 personas perdieron la vida. Precisamente en Kabul la filial local del Dáesh perpetró la mayor masacre de aquel año: 170 fallecidos en el ataque suicida del 27 de agosto.

Ese mismo mes los talibán culminaron la reconquista de Afganistán, reinstaurando el régimen islamista que los EEUU habían derribado dos décadas antes. Según el OIET, además de un desastre humanitario, la toma de Kabul “representa un nuevo hito histórico para el yihadismo global, que probablemente tratará de ser emulado a corto plazo en otros escenarios”. En efecto, bandas terroristas de todo el orbe están exigiendo cuotas de poder a cambio de dudosas promesas de paz.

Después de Afganistán, los siguientes puestos en la clasificación corresponden a Burkina Faso (1.199 asesinatos), Malí (987), Níger (910), Nigeria (767) y Congo (548). África subsahariana, y especialmente el Sahel Occidental, se ha erigido en el principal foco de actividad yihadista a nivel global. La irrupción de las organizaciones terroristas en los países vecinos puede acabar desestabilizando toda la región.

De manera paralela, el Dáesh ha resurgido en Irak y Siria, donde se han acumulado 456 y 337 víctimas mortales respectivamente. Con un perfil más bajo que hace unos años, el autoproclamado “Estado Islámico” ha sabido aprovecharse de los conflictos sociales y el sectarismo.

En Europa occidental los yihadistas han acabado con la vida de 10 personas a lo largo de 2021. Fueron atentados de bajo presupuesto, con armas blancas y sin apenas planificación previa, cometidos por “actores solitarios” que habían decidido actuar después de un proceso de radicalización. Además, hubo víctimas europeas fuera de nuestro continente, dos de las cuales eran españolas: el reportero navarro David Beriain y el cámara vizcaíno Roberto Fraile fueron asesinados por yihadistas ligados a Al Qaeda cuando grababan un documental en Burkina Faso.

Sus muertes nos recuerdan que el terrorismo continúa amenazando la seguridad de España y de sus ciudadanos. Por suerte, se trata de un desafío que el Estado de derecho está afrontando con notable éxito. Gracias a los cambios estructurales, los ajustes legislativos y la experiencia adquirida en la lucha contra ETA, la labor del CNI y las FCSE se ha ido perfeccionando con el tiempo. Cada vez resulta más eficiente. Según el Ministerio del Interior, en 2021 se efectuaron 23 operaciones policiales contra redes yihadistas en las que se detuvo a 40 sospechosos. Siete de ellas han tenido lugar en cárceles, que a veces son un foco de adoctrinamiento.

Pero la lucha contra la violencia política va más allá. En febrero del presente año el Ministerio del Interior ha aprobado el Plan de Prevención, Protección y Respuesta Antiterrorista. Se trata de una estrategia con cinco objetivos: 1) detectar, seguir y desactivar los procesos de radicalización violenta, en particular los de carácter yihadista, previniendo así la aparición de células terroristas o de “actores solitarios”; 2) reforzar los dispositivos de seguridad y los planes de protección de las FCSE para reducir posibles vulnerabilidades y minimizar las oportunidades de que se comentan ataques; 3) proteger objetivos sensibles en ámbitos esenciales; 4) perseguir a las organizaciones terroristas; y 5) responder a los eventuales atentados mediante una serie de procedimientos operativos de coordinación.

En España las cosas se están haciendo bien. No obstante, el auge del yihadismo en el Sahel es alarmante: a menudo olvidamos lo cerca que estamos de África. Mejor prevenir que curar. Es necesario que la UE en general y nuestro país en particular sigan colaborando con los gobiernos que se enfrentan al terrorismo en aquella región. Si ese dique no resiste, tarde o temprano la inundación llegará aquí.

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