GFS: «Creyentes, perezosos y oportunistas», El Correo, 11-IV-2023

¿Por qué son tan populares las teorías de la conspiración? Psicólogos como Karen M. Douglas, Robbie M. Sutton y Aleksandra Cichocka señalan tres motivos. El primero, epistémico: reducen la incertidumbre, las contradicciones y el azar, ayudan a saciar la curiosidad y refuerzan la idea de que uno tiene razón. El segundo, existencial: rebajan la ansiedad y aumentan la sensación de seguridad y control. Y el tercero, social: construyen un grupo, lo cohesionan y proyectan una imagen positiva de quienes pertenecen a él. En ese sentido, el conspiranoico se ve como parte de un colectivo de iniciados que saben cómo funciona el universo, no como el resto de la sociedad, que sería demasiado cobarde, ingenua o manipulable.

A veces este tipo de especulaciones se ve favorecido por la dificultad de hallar datos fidedignos sobre un acontecimiento. Otras veces sí son accesibles, pero el sujeto no consigue comprenderlos o se niega a pensar críticamente. Como escribía Eric Hoffer en El fanático sincero, «es capacidad del verdadero creyente “cerrar sus ojos y sus oídos” a los hechos que no merecen ser vistos ni oídos, que es la fuente de su inigualada fortaleza y constancia». En ese aspecto, «la eficacia de una doctrina no debe juzgarse por su profundidad, sublimidad o por la validez de las verdades que encierra, sino por lo más o menos completamente que aísla al individuo de sí mismo y del mundo que lo rodea».

No todo el que divulga teorías de la conspiración es un verdadero creyente. Es habitual que junto a ellos encontremos a indolentes que no se molestan en contrastar la información y a cínicos que utilizan este tipo de relatos para beneficiarse a sí mismos o a una causa determinada.

Durante los últimos años hemos asistido al auge global de hipótesis conspirativas como las de QAnon (el supuesto enfrentamiento del «Estado profundo» de EEUU contra Donald Trump), el «gran reemplazo» (el imaginario intento de sustituir a los blancos cristianos por inmigrantes no europeos de otras confesiones) y el negacionismo de la pandemia de COVID-19 y las vacunas. Además de verse afectada por ellas, en España se detectan algunas particularidades. Por un lado, una versión autóctona de QAnon: el “expediente Royuela”. Por otro, la reactivación de tergiversaciones acerca del terrorismo que ya habían sido desmentidas por la justicia y la investigación académica.

Aunque en su momento hubo quien quiso presentarlo como un atentado de falsa bandera en el que estaban envueltos ETA, los servicios secretos de Marruecos y el PSOE, la masacre del 11M fue obra de una célula yihadista vinculada a Al Qaeda. Lo probaron la sentencia de la Audiencia Nacional, confirmada por el Tribunal Supremo, y el trabajo riguroso de expertos como Fernando Reinares. Ahora bien, una nueva generación ha recogido la antorcha conspiranoica de personajes como Luis del Pino. Véanse, por ejemplo, los vídeos y los actos que organiza la «tertulia» Terra Ignota.

Ha ocurrido algo similar con una de las teorías de la conspiración que pergeñaron ETA y su entorno: la de que las FCSE habrían regado Euskadi de droga para acabar con la «combatividad» de la juventud vasca. El mito, que carecía de cualquier fundamento (como si la epidemia de heroína no hubiese golpeado al resto de España y del mundo occidental en los años setenta y ochenta), fue desmontado por libros serios y documentados como los de Juan Carlos Usó, Pablo García Varela y Álvaro Heras-Gröh.

Por supuesto, los avances de la historiografía no impiden que la maquinaria propagandística del nacionalismo radical siga repitiendo los mismos bulos año tras año. Resulta más sorprendente que los hagan suyos Juan Carlos Monedero o Edurne Portela, quien ha afirmado en estas mismas páginas (12/03/2023) que el largometraje ‘El pico’ (Eloy de la Iglesia, 1983) establece «un hilo sutil pero innegable entre la irrupción de la heroína en Bilbao y las actuaciones antiterroristas de la guardia civil». No dejes que la realidad histórica te estropee una buena película.

Impulsadas por la fe del creyente, la pereza mental o la instrumentalización oportunista, las teorías de la conspiración ofrecen explicaciones tan fantasiosas como fascinantes a fenómenos complejos. Por desgracia, algunas de ellas han provocado tragedias: los problemas de salud pública del negacionismo del COVID, el rebrote del terrorismo ultraderechista o los intentos de golpe de estado tras las elecciones de EEUU y Brasil. Y es que ciertas mentiras suponen una amenaza no solo para la verdad, sino también la seguridad y la democracia. Por eso es tan importante que, antes de asumirlas y difundirlas, nos informemos bien. Es nuestro deber como ciudadanos.

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Presentación de «Sobre el olvidado terrorismo vasco» en Vitoria

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11 abril, 2023 · 15:01

Presentación de «Sobre el olvidado terrorismo vasco» en Bilbao

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11 abril, 2023 · 15:00

GFS: «25 años del Acuerdo de Viernes Santo», The Objective, 7-IV-2023

Siguiendo el esquema del politólogo David C. Rapoport, la tercera oleada internacional de terrorismo se inició durante los años sesenta del pasado siglo. La lista de asesinatos se inauguró en Irlanda del Norte: en 1966 la lealista Ulster Volunteer Force (UVF) causó su primera víctima mortal. El IRA Provisional hizo lo propio en 1969, un año después de que ETA asesinara al guardia civil José Antonio Pardines y prácticamente a la vez que los Tupamaros uruguayos y los neofascistas italianos. Los Montoneros argentinos comenzaron a matar en 1970, la RAF alemana en 1971, el FRAP en 1973, las Brigadas Rojas en 1974 y los GRAPO en 1975. 

De acuerdo con la Global Terrorism Database, que comienza a contar desde 1970, entre tal fecha y 1989, es decir, mientras duró la tercera oleada, el terrorismo arrebató la vida a 75.310 personas y causó lesiones a otras 56.932 a lo largo del planeta. En ese mismo periodo se registraron en el Viejo Continente 4.945 víctimas mortales y 9.049 heridos. El país europeo que acumuló más damnificados fue Gran Bretaña, aunque la absoluta mayoría de ellos se concentraba en una sola región: el Ulster. 

Durante más de tres décadas Irlanda del Norte fue escenario del enfrentamiento armado entre organizaciones terroristas de orientación nacionalista pero de signo contrario. Por un lado, las bandas de corte republicano, como el IRA Provisional, el IRA Oficial o el INLA, que exigían que la República de Irlanda se anexionase aquella zona. Por otro, las de corte lealista que defendían que el Ulster permaneciese dentro de Reino Unido: UVF, UFF… Los atentados que cometieron todos estos grupos, el más letal de los cuales fue el IRA Provisional, arroja un saldo de alrededor de 3.700 víctimas mortales y 47.000 heridos, entre los que se incluyen aquellos con secuelas psicológicas. Por supuesto, los terroristas conformaban minorías muy radicalizadas, pero su violencia sectaria, eufemísticamente conocida como The Troubles (Los Problemas), afectó al conjunto de la sociedad norirlandesa y consolidó su división interna en dos comunidades religioso-identitarias: la católica y la protestante.  

Fruto de la progresiva debilidad de las bandas terroristas, del hartazgo social, de la voluntad de los gobiernos británico e irlandés y del consenso de todos los partidos políticos, la firma del Acuerdo de Viernes Santo (The Good Friday Agreement) en abril de 1998 puso fin oficialmente a The Troubles. (Aunque no de manera inmediata: el IRA Provisional no anunció su desarme hasta 2005). Empezaba así una nueva y esperanzadora etapa que ha permitido innegables mejoras en la vida diaria de sus habitantes. Lejos de parecer casi una zona de guerra, como antaño, ahora la región muestra una fachada más próspera, moderna y atractiva.  

Sin embargo, todavía quedan heridas sin cicatrizar. Las más sangrantes son las de las víctimas, representadas en asociaciones como South East Fermanagh Foundation, a las que nunca se ha dado voz, que han recibido unas indemnizaciones ridículas y que han visto como a los perpetradores de la violencia se les concedía una amnistía encubierta. Impunes, los terroristas no solo no han pagado por sus crímenes ni han mostrado arrepentimiento público, sino que muchos de ellos han sido enaltecidos como héroes, gozan de prestigio y ocupan puestos de poder. Además, los partidos herederos de las bandas republicanas y lealistas siguen defendiendo que los atentados estuvieron justificados. Precisamente los dos más importantes, el Sinn Féin (con el 29% de los votos) y el Democratic Unionist Party (con el 21%), han sido las formaciones que más papeletas recibieron en las elecciones parlamentarias de mayo de 2022, lo que complica la gobernabilidad de Irlanda del Norte. A esa difícil combinación entre republicanos y unionistas hay que sumar el complejo legado del Brexit y la cuestión de la frontera con la República de Irlanda, asunto que recientemente parece haberse encarrilado con “El Marco de Windsor”.  

Después de un cuarto de siglo, en Irlanda del Norte la sociedad continúa dividida en dos partes que viven una al lado de la otra, pero apenas se mezclan. Los niños siguen yendo a colegios segregados, lo que les impide relacionarse con compañeros de la otra comunidad. Aunque el centro de Belfast es tierra de nadie, los barrios católicos y protestantes están separados por los Peace walls (Muros de la paz), otra perífrasis. Por la noche, obedeciendo a una especie de toque de queda, los portones se cierran y los vecindarios quedan aislados. El visitante no necesita preguntar por la adscripción político-religiosa del sector. Se lo revelan las banderas que cuelgan de farolas y ventanas, los letreros de las calles, los monumentos en recuerdo de los “caídos” y los murales que cubren algunas paredes: si se exige la “unidad” de Irlanda y se glorifican a las distintas ramas del IRA, especialmente a la provisional, estamos en un barrio católico; si se exalta el pasado británico o a las bandas lealistas, en uno protestante. El mensaje está claro: asesinar estuvo bien. 

Para algunos todavía lo está. Al contrario de lo que dan a entender los discursos institucionales y la escasa información que nos llega al resto de los europeos, si bien se redujo notablemente, la violencia sectaria no se detuvo en abril de 1998. Según las estadísticas oficiales que facilita el Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI), desde esa fecha hasta febrero de 2023 se han producido 2.706 tiroteos y 1.666 bombas han explotado o han sido desactivadas por los agentes de la ley. En total, durante los últimos 25 años los disidentes lealistas y republicanos, encuadrados en grupúsculos terroristas como el Nuevo IRA, han asesinado a 156 personas y han herido a otras 3.169. Solo desde abril de 2022 a febrero de 2023, se han registrado 36 tiroteos y 6 artefactos explosivos, que han dejado un saldo de una víctima mortal y 37 lesionados. Uno de los heridos es el policía John Caldwell, al que el pasado febrero dos pistoleros del Nuevo IRA intentaron asesinar en Omagh cuando salía de entrenar al equipo de fútbol de su hijo. La acumulación de casos ha llevado al Gobierno británico a elevar la alerta terrorista a “severa” y a considerar la amenaza de un nuevo atentado como “altamente probable». 

La cifra de delitos violentos puede dar la impresión de que las autoridades han dejado de perseguir a los disidentes, pero no es así. El Servicio de Policía de Irlanda del Norte y otras agencias hacen su trabajo y lo hacen bien. Desde el año 2.000 hasta ahora se han detenido a 3.606 sospechosos de actividades terroristas. También se han incautado cantidades considerables de armas de fuego, municiones y explosivos. Por añadidura, las circunstancias son adversas para los disidentes de uno u otro signo: carecen de aliados internacionales, de apoyos políticos y de respaldo social. El Nuevo IRA tampoco puede contar con el “santuario” del que las organizaciones republicanas disfrutaron en la República de Irlanda en ciertos momentos. Quienes sueñan con reactivar la espiral de violencia sectaria en el Ulster están solos y parecen destinados al fracaso. Al menos en un futuro cercano.  

Ahora bien, existe otro problema de fondo, que quizá llegue a ser un peligro a largo plazo: en Irlanda del Norte no se ha implementado un plan de prevención de la radicalización para los más jóvenes. Las instituciones no han construido un centro memorial público, ni han elaborado un programa educativo específico ni han llevado a los centros escolares el testimonio de las víctimas del terrorismo. Ese tipo de pasos, que sí se están dando en España, serían la mejor vacuna para desactivar el caldo de cultivo de la violencia sectaria e inmunizar a todos aquellos que tuvieron la suerte de no experimentar The Troubles, pero a los que tarde o temprano los extremistas intentarán convencer de que el fin patriótico justifica los medios sangrientos. Como escribía el superviviente del Holocausto Primo Levi, “lo sucedido puede volver a suceder, las consciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también”. 

Fuente: The Objective

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Exposición Memorial

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28 marzo, 2023 · 18:07

Curso de verano en Soria «La pluma y la espada. El terrorismo contra la cultura»

Directores del encuentro: Gaizka Fernández Soldevilla (Centro Memorial Víctimas del Terrorismo) y Ana Escauriaza (Universidad de Navarra)

Programa

12 de julio / miércoles

19:00 h.

Proyección en Cines Mercado del documental Beldurra, con su director Aitor González de Langarica

13 de julio / jueves 

9:30 h. Apertura

Autoridades, Florencio Domínguez (historiador y ensayista, director del CMVT) y J. Á. González Sainz (escritor, CIAM)

10:00 h. 

Juan Soto Ivars

La persecución a la cultura, ayer y hoy

12:00 h. Mesa redonda: El fanatismo contra la palabra escrita

Modera: Ana Escauriaza (UNAV)

Gaizka Fernández Soldevilla (CMVT), Ignacio Latierro (Lagun) y Roncesvalles Laviano (UNAV).

Comunicaciones

16:00 h. 

Presenta Ana Escauriaza (UNAV) y Gaizka Fernández Soldevilla (CMVT)

18:00 h.

Proyección del documental Lagun y la resistencia frente a ETA. Con su directora, Belén Verdugo, y el guionista, Luis R. Aizpeolea.

14 de julio / viernes

9:30 h.

Modera: Ana Escauriaza (UNAV)

Mesa redonda: El arte y la música en el punto de mira

Ana Aguilera (OIET), Fernando Golvano y David Mota (UVA)

12:00 h. Mesa redonda: La violencia contra el cine. 

Modera: Gaizka Fernández Soldevilla (CMVT)

Elena Blázquez (UCM), Gema Pérez (UVA) y Santiago de Pablo (UPV/EHU)

16:00 h. Recital: Víctimas, memoria y poesía

Modera: Ana Escauriaza (UNAV)

Felipe Juaristi y Antonio M. Utrera

Matrícula e información, aquí

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Erretiratzearen heroiak: ETA politiko-militarraren desegitea

Liburu hau ETApm-ren desegite-prozesuaz eta hainbat arlotan izan duen eraginaz ari da, hala nola politikan, gizartean, legegintzan edo kulturan. Hainbat helburu lortu nahi ditugu. Alde batetik, dagoen hutsune historiografiko erlatiboa betetzea; izan ere, ETA militarrari monografia ugari eskaini zaizkion arren, polimiliei arreta gutxi eskaini zaie. Gai horri buruzko zenbait lan daude: Héroes, heterodoxos y traidores, Fernando Buesa fundazioak 2006an egindako bilduma, Luces y sombras en la desaparición de ETA político militar, edo Ángeles Escrivá kazetariaren ETA, el camino de vuelta liburua, erakundea desagertu ondoren polimilien gizarteratzeari buruzkoa. Gainera, artikulu akademiko askok prozesuko hainbat elementu aztertu dituzte, baina hemen aurkezten dena bezalako monografia batek ez zuen oraindik argia ikusi. Horregatik, talde terrorista horren desegitearen 40. urteurrenean, interesgarria eta egokia iruditzen zaigu ikerketa hau argitaratzea, diziplina aniztasunetik abiatuta, Euskal Herriko eta Espainiako testuinguruko prozesu historiko bakan eta berezi bati eta haren eraginari buruz hausnartzen baitu. Gure asmoa momentu hartara ahalik eta zorroztasun handienaz hurbiltzea izan da, eta, horregatik, historian, politologian edo kazetaritzan espezialistak diren adituen laguntza izan dugu.

Gorago adierazi den bezala, ETApm-ren desegite operazioak ertz asko izan zituen, emozio gogorrek zeharkatu zuten (inor ez zen inorekin fidatzen, baina denek izan behar zuten konfiantza bestearengan), eta asko arriskatu zen erakunde horren armek hiltzeari utz ziezaioten. Hori bai, agian ifrentzu ilunenetako bat biktima gehienak ahaztuta geratu zirela izan zen, desegite itunaren eta hitzartutako «ezkutuko amnistiaren» ondorioz. Obra honetan, ahotsa eman nahi izan diegu, eta haiek ikusarazi, hiltzaileek eragindako ahanztura esparru akademikoan errepika ez dadin eragozteko. Prozesu horren ondorena ere berezia izan zen, ETApm-tik EIA alderdi politikoa jaio baitzen, 1982an Euskadiko Ezkerra sortzeko euskal komunistekin bat egin zuena eta 1993an Euskadiko Alderdi Sozialistarekin (PSE) bat egin zuena, horren ondorio guztiekin. Zuzenena izan zen indarkeria justifikatu eta erabiltzen zuten hirurogeiko eta hirurogeita hamarreko etakide haiek, Euskadiko Alderdi Sozialista-Euskadiko Ezkerreko (PSE-EE) militantziagatik, ETAm-ren helburu izatera igaro zirela, eta laurogeita hamarreko hamarkadaren erdialdetik aurrera terrorismo horren aurka ahotsa goratzen zuen ororen aurka piztu zen jazarpen-indarkeriaren ondoriozko sufrimendua beren haragitan bizi izan zutela. Haietako batzuk erail egin zituzten. ETApm desegitearen ondorioei dagokienez, agerikoez gain, ehunka terrorista zirkulaziotik ateratzea alegia, beste talde batzuengan ere eragina izan zuen, garai hartan jardunean ari zirenetako batzuk, Terra Lliure kasu, hausnartzera bultzatu baitzituen[1]. ETAm-rengan, ordea, ez zuten inolako eraginik izan, eta erailtzen jarraitu zuen, 2011n, poliziaren presioak eta Zuzenbide Estatuak itota, jarduera eten zuen arte.

Liburua bederatzi ataletan banatuta dago, eta prozesu horren hainbat alderdi jorratzen dituzte. Juan Avilés historialariak garai hartan murgiltzen gaitu, eta zehazki terrorismoaren hirugarren boladan, David Rapoport politologoaren nomenklaturaren arabera, non ETAren terrorismoa kokatzen den. Hala, Avilések unean uneko terrorismoen ezaugarriak erakusten ditu -ezker muturrekoa, hirurogeiko hamarkadako gazteen protesta-kulturarekin lotua, gehiengoaren fenomenoa izan gabe; eskuin muturrekoa, minoritarioena; eta nortasun nazionaleko gatazkek elikatutako terrorismoa, hala nola ETA edo Irish Republican Army (IRA, Irlandako Armada Errepublikanoa)-. Talde horien amaierari eta kausei dagokienez, adierazten da lehenengoak pixkanaka hutsaltasunean hondoratzen joan zirela, hainbat arrazoirengatik (adibidez, Espainiako GRAPOren kasua, errealitatearekin batere harremanik ez zutelako); eskuin muturreko taldeak ahultzen joan zirela, inoiz ez zutelako euskarri sendo eta antolaturik izan, eta bi kasuak IRA (Ipar Irlandan) eta ETA erakundeen amaiera prozesuetatik bereizten ditu. Lehenengoek armak utzi zituzten negoziazio-prozesu konplexu baten ondoren (atalean azaltzen da), 1998ko Ostiral Santuko Akordioan amaitu zena. ETAk ere amaiera eman ziezaiokeen negoziazio batekin, nahiz eta erakunde militarraren fakzioek amaiera desberdinak ekarri. ETApm-k bai jarraitu zuen bide hori, hortik lan hau. Ez, ordea, ETAm-k, negoziazio ezberdinak alferrik galtzeaz gain, bere jarduerarekin jarraitu zuen, 2011 bezalako data berantiar batera arte, makaltzen.

Bigarren atala Santiago de Pablo historialariarena da, eta Trantsizioaren une sozial eta politikoa Euskadiren testuinguruan kokatzen du. Alde batetik, erakusten du zein eztabaidagarria den, gaur egun ere, garai historiko hori, bai eta zenbait gairi buruzko zifren arteko desberdintasuna ere, esate baterako, zeinu desberdineko erakundeek eraildakoei buruzkoa. De Pablok diktaduraren osteko Euskadiko mapa politikoaren osaketa ere aztertzen du, hauteskundeetako lehen hitzorduetarako eratu zen «siglen zopatik» sistema angeluzuzena deritzona sendotu arte, espainiar eremuko bi alderdirekin eta bi euskal nazionalistarekin. Era berean, atal honetan Euskal Autonomia Estatutuaren idazketa ekarri zuen prozesua eta autogobernuaren eztabaida azaltzen dira, zein ispilutan begiratu ziren eta zein erronkari aurre egin behar izan zioten, bai eta garai hartako taula politikoa osatzen zuten alderdiek izandako zeregina ere.

Xavier Casals historialaria da hirugarren kapituluaren egilea, eta «berunezko urteak» deiturikoetan Espainian izandako hiru terrorismo kasu azaltzen ditu: frankismoaren aurkako erresistentzia armatu berria, Sahara mendebaldeko gerrilla eta Valentziako blaverismoa. Lehenengoei dagokienez, frankismoaren azken urteetan izan zuten garrantzia erakusten da, eta nola elikatu ziren nahaspila ideologiko batez, non hirurogeiko eta hirurogeita hamarreko hamarkadetako ideia iraultzaileak Gerra Zibileko azken gerrillarien oroitzapenarekin batera bizi baitziren, urte horietan sortzen joan ziren talde armatu ia guztietan ohikoa zena. Garai hartan Espainian jardun zuten ultraeskuineko taldeekin partekatu zuten «memoria zahar» bat, eta bien porrota azaltzen duena, herrialdeak egoera gainditu eta etorkizunera begiratu nahi baitzuen. Bestalde, Sahararen «hegoaldeko muga»ren esposizioa eta horrek Espainiako politikan izan zuen eragina berritzailea da, eta oso egokia; izan ere, egileak adierazi bezala, gai hori ia ez da aipatzen frankismoaren aurkako talde armatuei buruzko azterlanetan, nahiz eta Espainiako lurretan garatu eta haiekin elementu komunak izan. Izan ere, ez da ahaztu behar Sahara leku estrategikoa izan zela frankisten goi-kargudunentzat –gainera, militar afrikanistek lotura emozional handiak zituzten leku harekin–, eta nortasun propioa sustatu zuten eremu horretan Marokotik eta Mauritaniatik aldentzea sustatzeko. Halaber, atal honetan gerrillaren sorreraren eta Saharar nazioaren askapenerako Fronte Polisarioaren eraketaren nondik norakoak azaltzen dira, baita biktima asko ahaztuta utzi dituen gatazka baten bilakaera ere. Casalsek aztertzen duen azken kasua blaverismoa da, mugimendu berezia; izan ere, valentzianismo antikatalanista da, «intentsitate txikiko» indarkeria sustatu zuena, eta, aldi berean, «garrantzi emozional handiko» identitate valentziarra sustatu zuena, balio eta tradizio herrikoiak goraipatuz, oihartzun handia izan zuena batez ere unibertso falleroaren inguruan sortutako gizarte-sare indartsuagatik. Mugimendu horren pisua erabakigarria izan zen erkidegoaren estatutu-prozesuan; izan ere, PSOEk UCDren argudioei amore eman zien, kezkatuta baitzegoen indarkeriazko giro gero eta handiagoaren aurrean eztanda bortitz bat gerta zitekeelako.

Laugarren atala Gaizka Fernández Soldevilla historialariari dagokio. ETApm-ren desegite konplexuaren nondik norakoak azaltzen ditu, plana errailetik ateratzeko mehatxua egin zuten barneko eta kanpoko faktoreak aletuz. Mehatxu horiek bi protagonisten, Rosón ministroaren eta Onaindiaren, negoziaziorako gaitasun handia frogatu zuten behin baino gehiagotan. Era berean, trantsizioan zehar polimiliek izan zuten bilakaera aletzen doa Fernández, nola apurka-apurka esparru demokratiko berriak eman ziezazkiekeen aukera politikoak hautematen joan ziren eta nolako eragina izan zuen horrek erakundean. Jakina, prozesu horretan ez ziren guztiak agertoki berrira batu, baizik eta sektore batek aurrera egin zuen jarduera terroristarekin, zortzikoak eta milikiak deiturikoak; horietako askok gero eta jarduera alderraiagoarekin jarraitu zuten, eta batzuk ETAm-ren barruan sartu ziren. Azkenik, polimili haien gizarteratzearen gaia jorratzen da, operazio haren ondorena, eta normaltasunera itzultzeko funtsezko gai bat nabarmentzen da, EEk babes sozial eta politikoa eman ziela, eta haiek, aldi berean, «alderdiarekiko errespetu handia» izan zutela, ez baitzuten protagonismorik bilatu, eta terrorismoa gaitzesteko orduan irmo agertu ziren beti.

Sara Hidalgo historialariak Euskadiko Ezkerraren ondarean murgiltzen gaitu, hau da, bide demokratikoaren egokitasuna ulertu zuten polimiliak integratu ziren alderdiarenean. Azterketa alderdiaren bilakaeraren parez pare egiten da, non beti egon zen tentsioa kultura nazionalistaren eta ezkertiarraren artean, eta, eztabaida eta barne-haustura askoren ondoren, 1993an Euskadiko Alderdi Sozialistarekin bat egin eta egungo PSE-EE sortu zuen. Horrez gain, EEk Euskadin euskal nazionalismoaren desakralizazioan duen garrantzia azaltzen da (hori dela eta, nazionalista heterodoxoak deitu zitzaien, José Luis de la Granja irakasleak sortutako terminologiari jarraiki), baita kultura euskaltzale ez-nazionalista baten sustapenean izan zuena ere. Ondare hori, gainera, kargu instituzionalak izan zituzten eta defendatzen zituzten postulatuetako batzuk gauzatu ahal izan zituzten protagonistetako batzuen bitartez aztertzen da.

María Jiménez ikerketa-kazetariak ETApm-ren biktimen esperientzia azaldu du, biktimak banakatuz eta haien ibilbideak, ETAren jomuga izatearen arrazoiak eta hilketaren xehetasunak zehaztuz. Hala, Jiménezek dio 28 direla talde terrorista horrek hildakoak, eta noiz, non eta nola hil zituzten galdetzen saiatu da, fenomeno horren ikuspegi hobea izateko, ez baita guztiz ezaguna. Frankismoan eraildakoak eta trantsizioan erail zituztenak bereiziz banakatzen du garaia. Adierazi den bezala, biktima horietako asko ahaztuta geratu ziren, hain zuzen ere, taldea desegiteko prozesuan lortu ziren itunen ondorioz; hori dela eta, egileak «ETApm-ko biktimen memoria eta ahanztura» izenburua jarri dio kapitulu horri. Ondorioz, emandako bidegabekeriari buruz hausnartzen du, hau da, hiltzaileak identifikatu ezin izan diren kasu guztiei buruz, amnistiatu edo artxibatu zituztelako edo egileen arrastoa galdu zelako. Biktima horien memoria publikoari ere heltzen zaio, eta minoritarioa izan dela azpimarratu.

Masa-hedabideetan nola irudikatu den ETApm-ren desegitea eta gertakari horrekin zerikusia duen guztia, esaterako biktimen gaia, horixe du ardatz Roncesavalles Labiano eta Lucía Gastón historialarien eskutik datorkigun liburuaren hurrengo atalak, eta ikusizko hedabideek gizarteen kontzientzia historikoaren eraketan duten eragina gogorarazten digute. Hori agerian uzteko, ETApm-ren amaierak zine dokumentalean izan duen trataera eta erakunde hori ETAri buruzko dokumentaletan nola irudikatu den aztertzen dute biek. Era berean, nazioarteko ikuspegia ere sartzen dute, Dragoi ehiztaria filmean zenbait etakideren periploak urruneko lurretan, Amerika kasu, nola irudikatu diren azaltzean, eta bertan gertakari faktikoekin bat ez datorren kontakizun bat nola agertzen den azaltzean. Egileen iritziz, errealitate historikoari hobekien egokitzen zaion telesaila El precio de la libertad da, ETAko eta gero Euzkadiko Ezkerrako liderra izan zen Mario Onaindiaren historia kontatzen duena, non ETApm-ren desegitea xehetasunez aztertzen den.

Lan honen zortzigarren atalak ETApm-ren desegitearen ifrentzuetako bat du hizpide, ETAm ez desegitea hain zuzen ere, 2011ra arte hiltzen jarraitu baitzuen. Izan ere, egileak, Luis Miguel Sordo koronelak, aztertzen duen bezala, ETAm-k ETApm-ren desegiteko aukera-leiho bera izan zuen, baldintza oso onuragarriekin, eta ez zion jaramonik egin. Negoziazio horien zirrikituak eta porrot horretarako arrazoi batzuk kapituluan zehar zehazten dira.

Zuzenbide penalean eta kriminologian aditua den Gema Varonak bere azken kapituluarekin itxi du liburua: «Justiziaren mailak denboraren bektorean: Justizia errestauratiboa eta egiarako eskubidea ETA politiko-militarraren izenean egindako delituetan». Bertan, Varonak ikuspuntu biktomologikoa ematen du, eta ETApm-ren amaierak biktimentzat izan zuen eraginari eta denboran zehar izan duten aitortza eskasari buruzko galderak egiten ditu. Horri erantzuteko, biktimek eta gizarte osoak konpondu beharreko kaltea zein den aztertzen du, baita gaur egun erreparatu gabe dagoen inpaktua zein den ere, eta, aldi berean, justizia errestauratiboa proposatzen du, biktima horiek ordaintzeko modu gisa.

Lanean zehar erabilitako iturriak askotarikoak izan dira, eta atal bakoitza lantzeko erabili diren ikuspegiak islatzen dituzte. Artxiboen iturri historiografiko tradizionalei eta hemerotekari, edozein analisi historikorako funtsezkoak, dokumentalak edo ahozko historia gehitu zaizkie. Iturri hemerografikoa erabilienetako bat izan da; izan ere, edozein masa-gizarteren barrunbeak ezagutzeko zentrala da, eta horren bidez komunitate gisa irudikatzen du bere burua, Benedict Andersonen hitzetan[2]. Ikus-entzunezko iturriek gero eta pisu handiagoa dute lan historiografikoetan, eta horrela islatzen da hemen; izan ere, Marc Ferrok dioen bezala, zinema iturri baliagarria da une batetik besterako kosmobisioa aztertzeko, eta, aldi berean, kontakizun jakin bat performa dezake, eragile historiko bihurtuz[3]. Ahozko historia da kapitulu batzuetan erabili den beste iturrietako bat, eta ukitu berritzailea ematen dio lanari. Gaur egun, historiografian ados daude historiografia hori lehen mailako iturria dela lekuko bizidunak dituzten prozesu historikoak aztertzeko orduan, eta informazio garrantzitsua ematen duela, sotila askotan, baina oso argigarria uneari buruz. Hala, euskarri hori ezinbestekoa da biktimen bizipenak berreraikitzeko, kasu honetan bezala, terrorismoarenak, edo prozesu batzuen alderdi intimoena aztertzeko, beste mota bateko iturrietan beti islatzen ez direnak.


[1] Terra Lliureri eta Kataluniako nazionalista kutsuko indarkeriari buruz, ikus Fernández Soldevilla (2021) eta TBOZren podcast-a, https://www.ivoox.com/relatos-memorialvt-dionisio-medina-serrano-audios-mp3_rf_66442748_1.html

[2] Anderson (2000: 63-64).

[3] Ferro (1995).

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Descarga libre de «La bolsa y la vida. La extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial»

La bolsa y la vida es una minuciosa investigación sobre la extorsión y la violencia que ETA ejerció contra empresarios y profesionales, gracias a las cuales logró recursos suficientes para financiar su actividad terrorista. Este libro, fiel a «una ética de la memoria que contribuya a establecer la verdad sobre el pasado, a enfrentarse a las diferentes formas de negación, tergiversación, manipulación, ocultación o impostura (…)» se orienta hacia «una memoria política al servicio de los valores democráticos, una memoria ética al servicio de la convivencia y una memoria profiláctica como barrera o tratamiento intelectual contra la intoxicación del fanatismo».

Pueden descargar este libro en formato pdf en el siguiente enlace:

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Proyección del documental «Gesto»

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15 marzo, 2023 · 13:13

SD Contra 17: Terrorismo y Objetivos ONU 2030; la historia de Vicente Cuervo; políticas educativas y radicalismo

En #SierraDelta Contra #sdcontra17 Ana Aguilera y Marisa López, investigadoras del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), analizan el impacto del terrorismo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que pretenden, para el año 2030, acabar con el hambre, la pobreza, garantizar el acceso a la salud y educación, acabar con las desigualdades sociales, fortalecer el Estado de derecho o asegurar unas instituciones políticas fuertes en un mundo en paz, entre otros.

En la segunda parte del programa Juan Carlos Cuervo y el historiador Miguel Cuervo nos hablan sobre la vida, la muerte y la memoria de Vicente Cuervo. Este joven trabajador anarcosindicalista fue asesinado por un pistolero ultraderechista en Vallecas en febrero 1980 y ahora, cuarenta y tres años después, ha sido reconocido como la víctima mortal del terrorismo número 1.454 por el Consejo de Ministros.

Para terminar Arantxa Azqueta Díaz de Alda, profesora de la Universidad Internacional de La Rioja, revisa las distintas políticas educativas de los países europeos y su incidencia en la prevención del radicalismo violento.

Pueden escucharlo aquí

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