
La presentación del libro en Zarauz ha sido deliciosamente heterodoxa. Distinta. Muy especial, dado lo que significaba el lugar y el nivel de la concurrencia. Me lo he pasado como un enano porque he tenido la oportunidad… de escuchar. Me ha recordado la razón de que me guste tanto la investigación: por el placer de que me cuenten cosas más que de contarlas. Ver a Teo Uriarte y Javier Olaverri departiendo en directo es una experiencia única. Electrizante. Cómo debían ser en el parlamento, pardiez. Ya no quedan oradores como los de antes. Tal vez tampoco políticos. Alguien me ha preguntado si este tipo de actos son siempre tan divertidos. Ojalá, he pensado. Muchas gracias a todos los que se han acercado y perdon por no haberos podido prestar luego la atención que debía.
Por cierto, muchísimas gracias a la Mario Onaindia Fundazioa por la organización… y por la magnífica cena.
Y hoy almuerzo con la noticia, aparecida en Territorios, suplemento cultural de El Correo, de que el libro sigue vendiéndose muy bien, junto a otros como el de Idoia Estornes, que me tiene enganchado y que deberían leer todos ustedes.
PD: Les recomiendo este artículo de Antonio Rivera y que, si no lo han hecho ya, corran a apuntarse al grupo de Historia Contemporánea en el Facebook.








