No va mal la cosa

No va mal la cosa

La presentación del libro en Zarauz ha sido deliciosamente heterodoxa. Distinta. Muy especial, dado lo que significaba el lugar y el nivel de la concurrencia. Me lo he pasado como un enano porque he tenido la oportunidad… de escuchar. Me ha recordado la razón de que me guste tanto la investigación: por el placer de que me cuenten cosas más que de contarlas. Ver a Teo Uriarte y Javier Olaverri departiendo en directo es una experiencia única. Electrizante. Cómo debían ser en el parlamento, pardiez. Ya no quedan oradores como los de antes. Tal vez tampoco políticos. Alguien me ha preguntado si este tipo de actos son siempre tan divertidos. Ojalá, he pensado. Muchas gracias a todos los que se han acercado y perdon por no haberos podido prestar luego la atención que debía.
Por cierto, muchísimas gracias a la Mario Onaindia Fundazioa por la organización… y por la magnífica cena.
Y hoy almuerzo con la noticia, aparecida en Territorios, suplemento cultural de El Correo, de que el libro sigue vendiéndose muy bien, junto a otros como el de Idoia Estornes, que me tiene enganchado y que deberían leer todos ustedes.

PD: Les recomiendo este artículo de Antonio Rivera y que, si no lo han hecho ya, corran a apuntarse al grupo de Historia Contemporánea en el Facebook.

1 comentario

15 junio, 2013 · 10:32

Una respuesta a “No va mal la cosa

  1. Pilar SBG

    Eso de que escuches a la gente es un punto a tu favor, aunque no todo el mundo nos sentimos con la misma capacidad para expresarnos libremente. Yo personalmente me siento bastante decepcionada de todo tipo de doctrinas y demás, y a pesar de que creía en la izquierda, estoy bastante decepcionada de toda la política en general. No está bien generalizar, pero yo creo que al final todo se basa en lo mismo. La libertad de expresión y de imagen es una utopía, o sólo se puede ejercer en función de qué ámbito te mueves y de que tus ideas sean acordes con lo que quieren promover. Por otro lado, los partidos mayoritarios han sido muy juzgados y cuestionados por los que son “del otro bando”, pero los partidos minoritarios tampoco son aportan del todo credibilidad en cuanto que resultan ambiguos, sobre todo a quienes no conocemos del todo su historia (y casi mejor que no sepamos toda la historia de lo que se cuece detrás del telón para no sentirnos aún más decepcionad@s). Y considerando que una persona capaz de escuchar es también capaz de ponerse en el lugar de la otra persona (empatía), que eso de que los “polimilis” abandonaran las armas en el 85 y se conviertieran en Euskadiko Ezquerra resulta ambiguo. No sé a l@s demás, pero a mí me deja pensando: ¿estaban relacionad@s con algún tipo de terrorismo o eran pacífic@s? Es más, existe algún tipo de ideología política que sea totalmente sana, o todas están viciadas por algún tipo de guerra, interés, alianza, etc.? Y otra cuestión: ¿Se puede sobrevivir en esta sociedad si no te alías del todo con algún tipo de ideología, o quienes tenemos ideas propias o vamos por libre estamos condenad@s a la hoguera? ¿No crees que se le otorga demasiado protagonismo a todo lo concerniente al franquismo y la guerra civil? ¿No hay vida después de todo esto, no la hubo antes? ¿La sociedad actual no comete injusticias y censura tanto por el lado izquierdo como por el derecho? ¿Por qué España no se renueva y deja estos colores y apuesta por un nuevo color más tolerante y libre de toda la carga negativa de la guerra, acaso hay algo que nos lo impida?

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