La historiografía del pasado reciente en Euskadi. Algunos apuntes I

Desde finales del siglo XX el estudio de la historia del pasado reciente es uno de los ámbitos de la historiografía en expansión. En España diversos departamentos universitarios de Historia Contemporánea están dando un mayor protagonismo a los análisis sobre dicha época, con congresos periódicos, asociaciones profesionales y revistas especializadas, como Historia del Presente e Historia Actual. De ahí que se haya escrito una amplia bibliografía sobre la historia política del último tercio de la centuria, tanto desde la historiografía como desde otras ciencias sociales. El objeto principal de estas obras ha sido el proceso de Transición en sí, sobre el que se ha abierto un largo e interesante debate sobre, entre otras cosas, si el protagonismo de la democratización debe recaer en las estructuras socio-económicas, en los líderes políticos (incluido el Rey) o en la movilización ciudadana. Otro de los temas de interés que ha tratado la historia del pasado reciente ha sido el de las grandes culturas políticas de España, las izquierdas y las derechas, especialmente las primeras. Pero también se ha investigado en profundidad la trayectoria de otras fuerzas minoritarias. Aun sin entrar en la literatura en torno al golpe de estado del 23 de febrero de 1981, una buena muestra es la atención académica que ha recibido la extrema derecha, una subcultura política electoralmente marginal cuyo mayor éxito fue la elección de Blas Piñar como diputado en 1979.

En el caso concreto de Euskadi, por el contrario, la historia del pasado reciente todavía no se ha experimentado un auge similar. La historiografía vasca, centrada en el siglo XIX y la primera mitad del XX, ha tardado en acercarse a esta época. El hueco dejado por los profesionales de la historia ha sido ocupado, en el mejor de los casos, por el periodismo y por las ciencias sociales, como la sociología y la ciencia política. Pero también, en el peor de los casos, por la literatura histórica (sesgada, militante y panfletaria). En conclusión, coincido con Santiago de Pablo en que «la historiografía vasco-navarra sobre este período se encuentra por debajo de la media española».

Es importante señalar algunas cuestiones al respecto. En primer lugar, a los problemas que normalmente ha de enfrentarse cualquier investigación enmarcada en la historia del pasado reciente hay que sumar el siempre tenso panorama vasco. No se puede olvidar que la Transición, lejos de ser un simple objeto de estudio, todavía se utiliza como arma arrojadiza en el debate político y que el nacionalismo vasco radical incluso llega a negar que hubiera un cambio de régimen tras la muerte de Franco. En segundo lugar, hay demasiadas lagunas historiográficas sobre el pasado reciente de Euskadi y sigue siendo muy escaso el número de monografías sobre la época.

En tercer lugar, los investigadores que se han acercado a este periodo se han centrado preferentemente en una de las tres culturas políticas del País Vasco. Únicamente la abertzale ha recibido la suficiente atención. La historia del pasado reciente del nacionalismo moderado (el PNV) cuenta con monografías muy sólidas como El péndulo patriótico. El caso del nacionalismo radical es diferente. Los mejores estudios sobre dicha comunidad han provenido de enfoques sociológicos como los de José Manuel Mata y Jesús Casquete. La historiografía política sobre la «izquierda abertzale» está representada por escasas monografías, como la ya clásica de John Sullivan, y algunos artículos recientes en revistas científicas. Aparte de lo referido a Euskadiko Ezkerra, no hay prácticamente nada en torno al nacionalismo vasco heterodoxo del último tercio del siglo XX.

            Probablemente a consecuencia de sus más de 800 víctimas mortales,ETA es el grupo que más atención mediática, política y académica ha acaparado desde su fundación. No es de extrañar, por tanto, que sobre ETA se haya escrito una abundante pero muy desigual bibliografía. Por desgracia, bajo esta riqueza se esconde una monotonía temática. La mayor parte de la literatura científica se ha centrado en una de las varias ramas de ETA, mientras que el resto ha sido olvidado o tratado de pasada. En consecuencia, nuestro conocimiento sobre la historia de Euskadi Ta Askatasuna está distorsionado. Cuando se estudia la ETA anterior a 1974 solo se tocan las facciones nacionalistas (ETA zarra y ETA V) y no las izquierdistas (ETA berri y ETA VI); cuando se avanza más allá de 1974, la principal protagonista es ETAm, quedando los otros grupos como meros actores secundarios. Eso es lo que les ha ocurrido a los CAA (Comandos Autónomos Anticapitalistas) o, en menor medida, a ETApm. No obstante, hay que destacar que han aparecido nuevos y originales enfoques sobre la historia de ETA, como los que han puesto el centro de interés en la relación entre la organización y el cine o en las víctimas del terrorismo.

Las otras dos culturas políticas del País Vasco, es decir, las no abertzales, no han sido objeto de tantos estudios. Las derechas  vascas (las élites franquistas, la extrema derecha, UCD, CDS o AP-PP) no han tenido quién les escriba. Permanecen prácticamente olvidadas, aunque han aparecido algunos trabajos dispersos sobre el tema. Pero tampoco las izquierdas (PSE, EPK y extrema izquierda) han corrido mucha mejor suerte. El desequilibrio historiográfico no corresponde con el peso político real de las tres culturas políticas. En consecuencia, se da una imagen distorsionada de la historia política de Euskadi. Es tal la sobreabundancia de estudios sobre el nacionalismo vasco y tal la escasez de los mismos sobre la derecha y la izquierda que un lector poco avisado podría llegar a pensar que durante las últimas décadas el País Vasco, lejos de estar caracterizado por su diversidad, ha sido homogéneamente abertzale.

 

BIBLIOGRAFÍA

GRANJA, José Luis de la (1992): «El nacionalismo vasco: de la literatura histórica a la historiografía», Historia Contemporánea, nº 7, pp. 209-236.

MOLINA, Fernando (2010): «La eterna “cuestión vasca”. ¡Y vuelta la burra al trigo!», Claves de Razón Práctica, nº 199, pp. 64-71.

MONTERO, Manuel (2011): La forja de una nación. Estudios sobre el nacionalismo y el País Vasco durante la II República, la Transición y la democracia. Granada: Universidad de Granada.

PABLO, Santiago de (2005):«Silencio roto (solo en parte). El franquismo y la transición en la historiografía vasco-navarra», Vasconia, nº 34, pp. 383-406.

RIVERA, Antonio (2004):«Cuando la mala historia es peor que la desmemoria (acerca de los mitos de la Historia contemporánea vasca)», El valor de la palabra, nº 4, pp. 41-72.

5 comentarios

Archivado bajo Historia, Opinión, Política

5 Respuestas a “La historiografía del pasado reciente en Euskadi. Algunos apuntes I

  1. Idoia Estornés Zubizarreta

    Temas que esperan, además de los citados, a los historiadores del pasado reciente de Vasconia a mi parecer:

    -La Sección Femenina de FE…
    – Clero Vasco: la secularización de los 60-70
    -ELA/STV (yo le he dado un buen envite en la rev Historia Contemporánea)
    -La Acción Católica y sus derivas
    -El movimiento feminista, grupos y tendencias
    -La gran inmigración de los 50-70 (tema virgen)
    -Prensa (incluida la clandestina y en euskera), radio 40-70
    -La producción literaria 40-70 y su contenido ideológico
    -La evolución de las instancias rectoras de la Iglesia
    -Etc

  2. Alberto

    Como siempre echandonte un cable (…cuando me lo pagarás). Link al artículo de Antonio Rivera
    dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/1292472.pdf‎

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