Luis Roca reseña “La voluntad del gudari” en la revista “El Viejo Topo”

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El autor del libro es un brillante y riguroso historiador vasco que ha tenido el valor de enfrentarse sin concesiones al pasado inmediato del País Vasco y al fenómeno del terrorismo de ETA. Este análisis le ha llevado, por supuesto, a cuestionar el relato histórico distorsionado que se han montado los nacionalistas desde hace décadas. Pero también a explicar el terrorismo de ETA como una decisión de sus dirigentes y no como una consecuencia de unas determinadas condiciones históricas. Esto quiere decir que es ETA la responsable de sus víctimas y no se puede desplazar la responsabilidad hacia la intransigencia y la represión del Estado español.
Gaizka Fernández Soldevilla inició ya hace unos años sus investigaciones con un análisis muy preciso sobre la historia de Euskadiko Ezquerra y lo abordó ya directamente con el trabajo conjunto con Raúl López Romo, que se publicó en forma de libro, como el anterior, con el título de “Sangre, votos, manifestaciones. ETA y el nacionalismo vasco radical ( 1958-2011)”. El libro que nos ocupa tiene como objetivo profundizar en los orígenes de ETA. Esto, sobre todo, en dos sentidos. Por un lado, para ver sus antecedentes y por otro para defender la hipótesis de que aunque haya una explicación multicausal para entender la aparición y desarrollo de ETA, lo determinante es la decisión de su cúpula de matar para conseguir sus objetivos.
En el primer aspecto podemos entrar en la estructura triádica de la retórica nacionalista : A) Pasado glorioso ; B) Presente de decadencia; C) Futuro utópico. El punto de partida es la narrativa aranista basada en la existencia de unos supuestos Estados vascos independientes que por la conquista se convierten en provincias españolas y que deben luchar por una Euzkadi independiente de raza y religión pura. Este relato distorsionado y absolutamente reaccionario lo transformará ETA a partir la influencia marxista y de los movimientos de liberación tercermundista ,que le llevará a reivindicar la emancipación del Pueblo trabajador vasco en un Euzkadi independiente, socialista y reunificado con la anexión de sus territorios limítrofes. Tenemos ya aquí todo el imaginario bélico y la mitología que mata, es decir que la que considerará justa y necesaria la lucha armada contra los enemigos del pueblo trabajador vasco. Tenemos entonces un relato derivado : un pueblo vasco independiente en sus orígenes que pasará a ser una colonia española llamada Vascongadas y que debe ir hacia una Euzkadi independiente y socialista. Hay un capítulo fundamental que explica todo el proceso por el que pasa el nacionalismo vasco radical desde 1921 hasta 1978. Desde los llamados mendigoxales (“soldados de la patria”) de finales de los años 20 hasta la apología de la violencia de ETA pasando por la glorificación del gudari en la guerra civil. Aquí empieza todo el discurso en torno a la figura del traidor considerado enemigo del pueblo trabajador y que hay que eliminar.
Hay un análisis de las circunstancias que dieron lugar a la aparición de ETA : dictadura ultranacionalista española, agonía del euskera, llegada masiva de inmigrantes, choque intergeneracional y distancia de los jóvenes nacionalistas con el viejo PNV, espejismo tercermundista… Pero esto fueron elementos condicionantes, no determinantes. La determinación estuvo en la contingente decisión de matar: “todo podía haber sido de otra manera” si se hubiera tomado otra decisión que la de matar.
Me parece que este libro imprescindible para examinar la deriva del nacionalismo radical vasco, que decidió matar como arma política en una lógica terrible que devastó a la sociedad vasca y que debe asumir todas las responsabilidades de las consecuencias de esta decisión. Pero no solo la suya sino también las de los que lo apoyaron y la de muchos silencios y complicidades. Vale la pena leer hoy este libro por varias razones. En primer lugar porque no nos podemos permitir diluir las responsabilidades de los que han matado de manera sistemática durante tanto tiempo. Hay unos verdugos y unas víctimas y hay que decir claro y en voz alta quienes son. En segundo lugar porque estamos viviendo en Cataluña la construcción de un relato similar al que se forjó en los sectores nacionalistas vascos. En tercer lugar porque es necesario una autocrítica de la izquierda española por una postura tibia o justificatoria hacia ETA. Gaizka Fernández Soldevilla, con un estilo claro que es perfectamente compatible con el rigor, nos permite entender mucho mejor cual es la auténtica responsabilidad total de ETA en sus actos terroristas y violentos.
Luis Roca Jusmet

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