Fecha –Del 13 de mayo al 26 de junio de 2016.
Lugar – Centro Cultural Montehermoso Kulturunea – Depósito de Aguas.
C/ Fray Zacarías Martínez 2, Vitoria-Gasteiz
Horarios de apertura:
Martes a sábado:
11:00 – 14:00 / 18:00 – 21:00
Domingos y festivos:
11:00 – 14:00
Después de pasar por Madrid, Valencia y Valladolid, la exposición “A la hora, en el lugar” del fotógrafo Eduardo Nave llega a Euskadi y podrá verse en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria-Gasteiz del 13 de mayo al 26 de junio. La muestra fotográfica está organizada por la Fundación Fernando Buesa Blanco y la Fundación Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo, en colaboración con la Fundación Víctimas del Terrorismo y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz.
“A la hora, en el lugar” es un trabajo de documentación exhaustivo donde cobra especial importancia la expresión de la tragedia en clave sonora: la magnitud del volumen y la intensidad del sufrimiento que nace de la propia imagen. Eduardo Nave se desplaza hasta aquellos enclaves en donde la organización terrorista ETA ha cometido un atentado desde la década de los sesenta hasta la actualidad y se somete a la naturaleza de los hechos perpetrados.
El mismo día, a la hora exacta, se presenta en el escenario preciso y realiza una toma fotográfica. Tanto el encuadre como el tiempo de exposición reproducen la ubicación y la durabilidad del suceso. Sin posibilidad de escoger la luz o el punto de vista más apropiado, captura la cruda realidad. La exactitud y la subordinación de los acontecimientos han marcado el lado más vivencial del proyecto, renunciando incluso a cualquier valoración plástica.
Realizado a lo largo de cinco años (2008-2013), el proyecto está compuesto por titulares de prensa, transcripciones de radio, coordenadas espaciales y grabaciones de video y audio de cada escenario.
Enlaces de interés:
Folleto de la exposición
www.alahoraenellugar.com
www.eduardonave.com



El 1 de mayo de 1966, hoy hace cincuenta años, un misterioso comando de hombres armados, uniformados y con la cara pintada “tomó” durante unas horas el pueblo de Garay (Vizcaya) mientras sus habitantes estaban en misa. Cortaron la línea de teléfono, hicieron algunas pintadas y colgaron una ikurriña. Los lugareños no salieron a aclamar a sus supuestos libertadores, lo que fue una decepción para aquellos jóvenes exaltados, que poco antes se habían escindido de ETA por el acercamiento de esta al marxismo y que aspiraban a iniciar una guerra de liberación nacional. Su líder, Xabier Zumalde (El Cabra), reconoce en sus memorias que no establecieron contacto con nadie, pues los vecinos “se ocultaban y cerraban las contraventanas. Fue una situación difícil de asumir, pues nos dio la sensación de ser tratados como bandoleros”. Tampoco es que sus seguidores, conocidos como Los Cabras, tuviesen intención de enfrentarse con el que consideraban su enemigo. A pesar de los duros entrenamientos militares a los que se sometían y de su armamento, prefirieron escapar del pueblo antes de que llegara la Guardia Civil. La “ocupación” de Garay tenía algo de quijotesco, pero quizá más de bravucón. Como en el famoso estrambote de Miguel de Cervantes: “Y luego, incontinente,/ caló el chapeo, requirió la espada/ miró al soslayo, fuese y no hubo nada”.


