Aquí en Ivoox
Archivo del Autor: gaizkafernandez
SD Contra 22 (especial verano): atentados terroristas en misiones de España en el extranjero
Tal día como hoy, pero de 2010, un yihadista disparó contra los guardias civiles que estaban instruyendo a los policías afganos en una de las dos bases españolas de la localidad Qala-I-Now. Fallecieron el capitán José María Galera Córdoba, el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo y el intérprete Ataollah Taefi Kalili. El brigada Javier Peñalver, que ejercía labores de Policía Militar junto a ellos, lo relata en este episodio extra del pódcast Sierra Delta Contra, que pueden escuchar aquí.
En la segunda parte del programa el comandante Rubén Herrero, del Servicio de Información, analiza el papel de la Guardia Civil en las misiones en el extranjero. Así conoceremos de primera mano las labores de protección, prevención e investigación de atentados terroristas como el que acabó con la vida de seis militares españoles el 24 de junio de 2007 en el sur del Líbano.
Archivado bajo Sin categoría
Nuevo número de Grand Place. Revista de Pensamiento y Cultura

Ha salido publicado el nuevo número de la revista «Grand Place», que dirige Felipe Juaristi Galdos e impulsa la Mario Onaindia Fundazioa.
La sección monográfica está dedicada a reflexionar sobre los retos de la socialdemocracia, pero también hay sitio para trabajos culturales, literarios, artísticos e históricos, entre los que destaca una semblanza del historiador Ricardo Miralles firmada por José Luis de la Granja, Santiago de Pablo y Ludger Mees. Yo aparezco por duplicado: con un artículo sobre la historia de Euskadiko Ezkerra y otro sobre la librería Minicost de Andoain.
Pueden adquirir ejemplares por tres vías: las librerías habituales, el formulario de la web o suscribiéndose a la revista.
Más información en el enlace:
https://marioonaindiafundazioa.org/…/31/grand-place-no-19/
Archivado bajo Sin categoría
GFS: «Allí donde se queman librerías», El Correo, 7-VIII-2023
Tal día como mañana, pero de hace cincuenta años, ETA empezó a atentar contra estos espacios de cultura

A las 9:50 horas del 8 de agosto de 1973 dos jóvenes entraron en la librería Cervantes de Galdácano. Fingieron que miraban algunas obras antes de encañonar con sus pistolas al propietario y a su esposa, a los que ordenaron poner las manos en alto. En ese momento entró un tercer individuo enmascarado, que vertió 20 litros de gasolina por el local y la trastienda. Tras salir de la librería, los miembros de ETA arrojaron un cóctel molotov al interior.
A pesar de la ayuda de los vecinos de los pisos de arriba, que vieron peligrar su hogar, los daños materiales producidos por el incendio fueron cuantiosos: 300.000 pesetas. A esta cifra hay que añadir un millón y medio por los libros y el género calcinado.
Todas las fuentes apuntan como los responsables de aquel atentado a José Miguel Retolaza, Francisco Javier Aya Zulaica (Trepa) y Jesús María Zabarte Arregi (El Carnicero de Mondragón). El Tribunal de Orden Público condenó a los tres, pero a Retolaza y Aya Zulaica en ausencia. Solo Zabarte, que había sido detenido, llegó a entrar en prisión.
ETA reivindicó el incendio como parte de su campaña contra «chivatos, esquiroles y colaboracionistas». Sin embargo, el nombre que el comunicado señalaba como objetivo no era el del dueño del establecimiento. Tal vez se trató de uno de esos errores de identificación tan habituales en la historia del terrorismo.
En la Transición el nacionalismo vasco radical llevó a cabo otros tres atentados contra el mundo del libro: un puesto de venta, una editorial y una librería. El más potente ocurrió el 16 de julio de 1982 cuando una bomba explotó en la librería Universitaria (Pamplona), hiriendo a un transeúnte. El crimen llevaba la firma de ETApm VIII Asamblea, la facción intransigente de ETApm que se había negado a aceptar el pacto Onaindia-Rosón: la disolución del grupo a cambio de la reinserción de sus integrantes.
En los años siguientes la violencia de la “izquierda abertzale” continuó afectando al sector de diversas formas. ETA asesinó a dos quiosqueros (1977 y 1990) y a tres vendedores de libros a domicilio (1981). Por otro lado, al atacar otros objetivos, los escuadristas de la “kale borroka” también causaron considerables daños materiales “colaterales” en librerías. Paralelamente se dio una coacción más difícil de contabilizar: la microextorsión, el “impuesto revolucionario” y el boicot.
Durante la etapa de “socialización del sufrimiento”, inaugurada en 1995, al menos cuatro librerías guipuzcoanas estuvieron en la diana del apéndice juvenil de ETA (pintura, rotura de escaparates, cócteles molotov, etc.): Lagun (San Sebastián), Aritz (San Sebastián), El Caldero Mágico (San Sebastián) y Minicost (Andoain). Lagun, de la difunta María Teresa Castells, ostenta el triste récord de ser la librería que ha sufrido más ataques en toda la historia de España: primero, de 1972 a 1977, los de la ultraderecha; luego, de 1995 a 2010, los de la “izquierda abertzale”. Mucho menos conocido es el caso de la librería-papelería Minicost, que fue objeto de una larga campaña de sabotajes y boicot que finalmente obligó a su propietaria, Maxen Zinkunegi, a bajar la persiana el 30 de junio de 2000.
El fenómeno de la bibliofobia violenta no fue monopolio del nacionalismo vasco radical. En una reciente obra hemos documentado 225 atentados contra librerías, ferias del libro, quioscos, editoriales y distribuidoras desde 1962 a nuestros días. La autoría de 195 corresponde al terrorismo neofascista y parapolicial (la mayoría entre 1975 y 1977): el 86,6% del total. Otras 17 acciones llevaban el sello de ETA y de su entorno: el 7,5%. Ocho, el de la extrema izquierda: el 3,5%. No sabemos quién realizó las cinco restantes.
En su obra Almanzor (1823) el poeta alemán Heinrich Heine ponía en boca de uno de los personajes, Hassan, las siguientes palabras: “Eso solo ha sido un preludio. Allí donde se queman libros se acaban quemando personas”. Aquel vaticinio se cumplió de la peor manera posible en su propio país. Por eso está inscrito en la misma Bebelplatz (Berlín) en la que los nazis calcinaban obras “anti-alemanas” en 1933, preludio de los hornos crematorios de Auschwitz.
A otro nivel, pero también sucedió en España. Cuatro de los ultraderechistas que comenzaron atacando librerías (José Luis Magaña, Pedro Bel Fernández, Rafael Gómez Álvarez y Ramiro Rodríguez-Borlado) acabaron asesinando personas. Entre todos, suman cinco víctimas mortales. Su homólogo abertzale, El Carnicero de Mondragón, que había quemado la librería Cervantes en 1973, se convirtió en uno de los miembros más letales de ETA: estuvo implicado en 17 asesinatos.
Eso sí, que se sepa, ninguno de estos terroristas robó jamás un libro.
Este artículo fue publicado originalmente en El Correo y El Diario Vasco
Archivado bajo Sin categoría
GFS: «ETA y sus imitadores, historia de un fracaso sangriento», Galde, verano de 2023.

Pueden descargarse el artículo (y el resto de la revista) aquí
Archivado bajo Sin categoría
GFS: «La expansión del yihadismo en África», El Correo, 5-VII-2023

De acuerdo con el Ministerio del Interior, en 2022 entraron en España 31.219 inmigrantes en situación irregular. La mayoría de ellos provenían de África: de Marruecos, Argelia y más al sur. Los subsaharianos recorren el camino más largo y peligroso, arriesgándose a sufrir robos, violaciones, violencia racista (como últimamente en Túnez), morir en la frontera o en el mar e incluso ser deportados cuando llegan a Europa. ¿Por qué lo hacen? Buscan trabajo y una vida mejor, pero, además, muchos huyen del horror.
África subsahariana es el escenario de guerras civiles, golpes de estado, la actuación de mercenarios, la proliferación del crimen organizado y el crecimiento de la violencia fundamentalista. Según el Anuario del Terrorismo Yihadista 2022, del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), el año pasado la región concentró el 72% de los atentados y el 75% de las víctimas mortales producidas en todo el planeta.
La parte occidental de África fue la más golpeada: los yihadistas asesinaron a 1.604 personas en Burkina Faso, a 1.578 en Mali y a 727 en la República Democrática de Congo (RDC). Las comparaciones son odiosas, pero nos permiten hacernos una idea de la catástrofe humanitaria: ETA, el yihadismo, los GRAPO, la ultraderecha, el GAL, el FRAP y otras bandas terroristas arrebataron 1.454 vidas en España entre 1960 y nuestros días. Dicho de otro modo, en tan solo un año se han acumulado más víctimas mortales en Burkina Faso o en Mali de las que hubo aquí durante seis décadas.
Contra lo que difunden los discursos islamófobos, la inmensa mayoría de los damnificados por la violencia yihadista han sido y son musulmanes. No obstante, el OIET destaca que el año pasado también proliferaron los ataques indiscriminados contra cristianos en la RDC y Mozambique. Los yihadistas africanos imitan así a sus homólogos de Oriente Medio, que llevan tiempo persiguiendo a las minorías étnicas y religiosas.
En 2021 Afganistán se situaba a la cabeza del ranking del terror internacional, con 3.169 víctimas mortales, pero en 2022 ha bajado a la quinta posición: 668 asesinatos. La explicación es simple. Una vez reconquistado el poder, los talibán han dejado de recurrir a las bombas y los tiroteos, ya que ahora disponen de otros métodos para imponer su proyecto teocrático. Sin embargo, han sido incapaces de neutralizar a su competencia, la rama regional de Dáesh. El autodenominado “Estado Islámico del Gran Jorasán” continúa atentando en Afganistán, así como en Pakistán y en determinadas áreas de la India.
En Europa se ha reducido el número tanto de acciones terroristas como de víctimas. En 2021 los yihadistas acabaron con la vida de 10 personas; en 2022, con la de dos: una asfixiada en una prisión de Arles (Francia) y otra apuñalada en Bruselas (Bélgica). El descenso es consecuencia no solo de la labor policial y de la debilidad de Al-Qaeda y Dáesh en el viejo continente, sino también de que los yihadistas están centrados en un objetivo más asequible: el África subsahariana.
Es un problema que nos preocupa y nos ocupa. Como explica el Informe Anual de Seguridad Nacional 2022, “España es uno de los países más comprometidos en la lucha contra el terrorismo en el ámbito internacional”. Por eso participa en misiones como los proyectos de la Unión Europea para el fortalecimiento institucional y la capacitación de las fuerzas de seguridad locales de África.
El yihadismo también supone una amenaza dentro de nuestras fronteras. ¿Cómo afrontarlo? A corto plazo, la eficacia del CNI, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza y otros cuerpos autonómicos ha impedido que en 2022 se produjesen atentados mortales. Según el Ministerio del Interior, se efectuaron 27 operaciones policiales contra redes yihadistas en las que se detuvo a 46 sospechosos, dos de ellos en el País Vasco. A medio y largo plazo, es indispensable implementar planes de prevención de la radicación violenta, como el proyecto educativo que ya están desarrollando el Centro Memorial y otras instituciones.
El año pasado, globalmente, los yihadistas perpetraron un total de 2.270 atentados que causaron 8.305 víctimas mortales. Aunque alta, la cifra de fallecidos es un 17% menor que la registrada en 2021. Y un 40% menor que la de 2017. La tendencia a la baja del último lustro es un dato esperanzador. No obstante, debemos ser muy cautos. Por un lado, la única razón por la que hay menos asesinatos en Afganistán es el regreso de los talibán. Por otro, África subsahariana se ha convertido en el epicentro mundial del yihadismo. Si el fenómeno no cesa de extenderse por el continente, tarde o temprano nos volverá a afectar de manera directa.
Archivado bajo Sin categoría
Jornada «Anverso y reverso de los archivos» (6 de julio 2023, León)

Más información, aquí
Archivado bajo Sin categoría
