
Archivo del Autor: gaizkafernandez
Sierra Delta 28
En #SierraDelta Contra 28 #sdcontra28, pódcast de Seguridad y Defensa y Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, las periodistas Ana Aizpiri y Chelo Aparicio presentan su libro «Las víctimas de la yihad. Españoles asesinados en atentados terroristas» (Planetadelibros.com).
Y Álvaro Heras-Gröh nos habla de su obra «¡A tope! Cuadrillas, gamberrismo y delincuencia juvenil en el gran Bilbao (1955-1990)»
https://www.ivoox.com/sd-contra-28-espanoles-asesinados-yihad-audios-mp3_rf_123624793_1.html
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Presentación de «La Segunda República Española en el cine de ficción» en Bilbao
GFS: «¿Viajeros al tren?, El Correo, 10-I-2024

La construcción de la Y vasca que nos unirá a la red tanto del resto de España como de Europa dio comienzo en septiembre de 2006. Se preveía que la rama Vitoria-Bilbao-San Sebastián-frontera francesa iba a estar en funcionamiento en 2012. Año tras año, el horizonte final se ha ido alejando hasta tal punto que es difícil tomarse en serio el anuncio de una nueva fecha. La única certeza es que Euskadi sigue en el vagón de cola del tren de alta velocidad junto a Cantabria, Navarra y La Rioja.
Ocasionalmente (pero será más frecuente en este año electoral) las administraciones públicas se echan la culpa unas a otras de que el AVE todavía no esté operativo en el País Vasco. No obstante, el retraso requiere una explicación completa. Aunque no faltan píldoras para la memoria (por ejemplo, la excavadora quemada en Rentería el pasado octubre), hemos olvidado que, si hubo alguien que perjudicó a las obras de la Y vasca, fueron ETA y su entorno, que pretendían repetir los sangrientos éxitos de la paralización de la central nuclear de Lemóniz y la alteración del trazado de la autopista de Leizarán.
Como cuentan Florencio Domínguez y Javier Merino en La bolsa y la vida, el empeño de la izquierda abertzale fue brutal. El primer ataque de kale borroka data de enero de 2007 y la primera bomba de ETA, de mayo de 2008. A partir de entonces se desarrolló una campaña contra las obras de la Y vasca, contra las empresas y, por desgracia, contra los seres humanos que las impulsaban. El 3 de diciembre de 2008 la banda asesinó en Azpeitia a Ignacio Uría, propietario de una de las constructoras.
Desconocemos a cuánto asciende el importe de los daños materiales producidos por los atentados, pero al mismo hay que sumar un sobrecoste de más de 60 millones de euros en seguridad. Además, la Ertzaintza tuvo que dedicar una unidad específica a supervisar la construcción. Como ocurrió durante décadas, la factura del nacionalismo vasco radical la pagamos entre todos.
El ferrocarril ha sido uno de los escenarios recurrentes de la violencia de ETA desde el principio. El 18 de julio de 1961, en su primera acción reivindicada, intentó hacer descarrilar un tren de veteranos guipuzcoanos que acudían a San Sebastián a conmemorar el aniversario del “Alzamiento Nacional”. Y en diciembre de 1963 un comando voló con dinamita un vagón estacionado en Alsasua.
A lo largo de su historia ETA puso bombas en instalaciones de RENFE, paradas y líneas férreas de toda España, especialmente durante sus campañas de verano. Algunos de sus atentados dejaron víctimas mortales y heridos. En junio de 1975, en el tren San Sebastián-Bilbao, el guardia civil Mariano Román sufrió un accidente mortal después de que su compañero resultase herido por un etarra. En mayo de 1978 a otro agente, Manuel López, le mató la explosión de un artefacto cuando volvía de prestar servicio en la estación de Pamplona. En julio de 1979 un atentado múltiple de ETA político-militar en el aeropuerto de Barajas y las estaciones de tren de Chamartín y Atocha causó la muerte a siete personas: Juan Luna, Dionisio Gonzalo Rey, J. Emilio Pérez, Guadalupe Redondo, Dorotea Fertig, J. Manuel Juan y J. Manuel Amaya.
En julio de 1981 en la estación de Basauri un pistolero asesinó al agente retirado Joaquín Gorjón. En diciembre de 1982 los guardias Manuel López y Juan García fueron ametrallados cuando inspeccionaban un tren de mercancías en Irún. En septiembre de 1983 ETA mató al policía Pablo Sánchez en el andén de Urnieta. En septiembre de 1984 una bomba-trampa escondida en las vías, cerca de Alegría, acabó con la vida de los guardias José Luis Veiga, Agustín Pascual Jove y Victoriano Collado. Otra mató al ertzaina José Juan Pacheco en octubre de 1988.
En nombre de Euskadi, la izquierda abertzale tampoco dudó en destruir el patrimonio industrial de Euskadi. En agosto de 1993 el entorno juvenil de ETA provocó un grave incendio en el Museo Vasco del Ferrocarril que se estaba construyendo en Azpeitia. Un vagón de tren de 1887 y otro de 1923 resultaron calcinados. Dos vagones más y una locomotora de 1898 también fueron afectados por el fuego.
Como tantos otros elementos, aquel ataque acerca al nacionalismo vasco radical al movimiento tradicionalista y monárquico al que a menudo reivindica como su antecedente histórico. Durante la Tercera Guerra Carlista el cura Santa Cruz mandó a su partida de guerrilleros destruir vías férreas, túneles, estaciones y trenes. El ferrocarril era un símbolo de industrialización, modernidad, liberalismo e inmigración. Y por eso lo odiaba. Pese a sus empeños, Santa Cruz no logró detener el progreso. Sus pretendidos sucesores tampoco: solo lo han retrasado.
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Sierra Delta Contra 27: La financiación de Hamás
Ya está disponible el 1º Sierra Delta Contra de 2024, el pódcast de Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y Seguridad y Defensa:
En este programa Sergio Altuna explica cómo se financia Hamás en los países occidentales y Matteo Re analiza la figura de Toni Negri y los “anni di piombo” en Italia.
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Académicos en el punto de mira. La violencia de eta y su entorno contra la universidad (1995-2011)
Escauriaza Escudero, Ana, & Fernández Soldevilla, Gaizka (2023). «Académicos en el punto de mira. La violencia de eta y su entorno contra la universidad (1995-2011)». Studia Historica. Historia Contemporánea, 41, 81–105. https://doi.org/10.14201/shhc20234181105

La estrategia denominada «socialización del sufrimiento» comienza en 1995 con el asesinato de Gregorio Ordóñez. También en este momento las universidades del País Vasco y de Navarra vieron cómo la amenaza de ETA se cernía sobre ellas. Una parte de la comunidad universitaria, que desde los años 80 había escrito en prensa para deslegitimar el terrorismo y organizaba concentraciones de Gesto por la Paz en sus campus para protestar contra los asesinatos y secuestros, empezó a estar en el punto de mira de ETA. De la violencia genérica en los campus y en los claustros se pasó a las amenazas con nombre y apellido. De ahí a los escoltas primero y a hacer las maletas para huir del terror después. Esa mayor amenaza creció en paralelo a la resistencia que mostraba la Universidad, siendo precisamente ese combate contra ETA una de las principales causas por las que pasó a convertirse en un objetivo de primera línea para la organización terrorista.
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Aurore Ducellier: «El uso de la memoria antifranquista por ETA en series de ficción», Atlante, nº 19, 2023

En este artículo, propongo analizar cómo algunas (mini)series de ficción de la última década sobre el terrorismo de ETA –en especial El precio de la libertad y El asesinato de Carrero Blanco (2011), La línea invisible (2020) y, en menor medida, Patria (2020)– tratan el complejo legado antifranquista de la temprana ETA. Desde la mitificación de algunas figuras legitimadoras como el poeta Lauaxeta, de algunos momentos fundacionales en la lucha contra el franquismo y de algunos miembros convertidos en héroes de la causa bajo el franquismo (Txabi Etxebarrieta, Mario Onaindia, Argala), las tres primeras series ofrecen una lectura mediática de las raíces del terrorismo vasco y la cuarta se hace eco de esta herencia en el terrorismo de los años de plomo. Si bien en ocasiones beben del discurso memorialista de ETA sobre sus propias víctimas y mártires –la figura del gudari, la guerra civil como un episodio del conflicto ancestral– para mejor evidenciar su falacia, tienen el mérito de cuestionar algunos tópicos surgidos de la “batalla del relato” hasta el punto de poner en peligro la difusión o la recepción de dichas series.
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