
Mercedes de Pablos ha tenido la amabilidad de escribir una reseña de mi tesis doctoral en el último número de la revista Andalucía en la Historia, del Centro de Estudios Andaluces.

Mercedes de Pablos ha tenido la amabilidad de escribir una reseña de mi tesis doctoral en el último número de la revista Andalucía en la Historia, del Centro de Estudios Andaluces.

Aquí les traigo un interesantísimo trabajo de Santiago de Pablo titulado
“Cine y nacionalismo vasco: el caso de ETA político-militar y Euskadiko Ezkerra”
Obra de Jesús Casquete, ha aparecido en el último número de la Revista de Estudios Políticos. Pueden consultar la reseña aquí
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Será a las 19: 30 en la librería Kattigara. Participará este servidor junto al ilustre Martín Alonso. Aprovecharemos la ocasión para presentar mis dos libros.
El precio de pasarse al enemigo
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Este lunes Miguel Ángel Revilla se hacía eco de una cita de las recientemente publicadas memorias del expresidente José María Aznar. Tres días después sus reflexiones habían recibido casi 17.000 «me gusta» y habían sido compartidas por casi 11.000 personas. La cita era apócrifa. Aznar nunca escribió tal cosa. Da igual. La mayor parte de la gente que leyó a Revilla (quizá también el propio Revilla) pensará que sí. Lo creerá. Y punto. Y el que diga lo contrario es un «facha».
Hace tiempo mi admirado Arturo Pérez-Reverte cometió el mismo error: dio pábulo a uno compendio de disparates, divulgandolós en un artículo de opinión. En resumen, se venía a decir que en España hay 445.000 políticos que cobran de las arcas públicas. Es rigurosamente falso, pero el daño ya estaba hecho.
Por supuesto, no son los únicos casos. Aquí va otro, este referido a la Guerra Civil. En internet, y especialmente en las redes sociales, los hay a patadas. Lo que me asombra no es el hecho de que haya personas manipulando al personal, porque no es precisamente una novedad, sino nuestra patética credulidad. Se supone que tenemos acceso libre a información casi ilimitada, que somos la generación más preparada, que somos críticos, que no creemos en las grandes verdades reveladas, que no nos la dan con queso, pero la verdad es que nos encanta aceptar cualquier tontería, por absurda que sea, siempre que confirme nuestros prejuicios. Leemos solo aquello que nos da la razón y somos incapaces de ponerlo en cuestión, así como nos rebota todo lo que supone una crítica a nuestras ideas preconcebidas y normalmente en blanco y negro. Y lo peor es que da lo mismo la ideología: lo hacen los de izquierdas, los de derechas, los de centro, los patriotas de todas las banderas. Así, Rodríguez Zapatero tiene la culpa de absolutamente todo, Aznar cree que habla con Dios, Rosa Díez es falangista en la intimidad, en la Guerra Civil solo torturaron y asesinaron «ellos» (a elegir), los profesores solo trabajan 19 horas a la semana, todos los políticos tienen dinero en cuentas suizas, el resto de españoles odia a todos los vascos/catalanes/paisanos de Lepe (táchese lo que no proceda), ETA asesinó a la niña Begoña Urroz en 1960, la vecina del quinto tiene un amante en Alicante, etc.
Diría que es un defecto típico de los ciudadanos de España, pero resulta que esa afirmación también es un prejuicio como la copa de un pino. Un estudio realizado en los EEUU demuestra precisamente lo contrario: que el sectarismo y la propensión a pensar lo peor del «adversario» es una tendencia universal del ser humano.
Pero no estamos condenados por imperativo biológico a seguir este camino. Se pude luchar contra los prejuicios, contra las leyendas, contra los dogmas carentes de base. No tenemos por qué tragarnos falacia tras falacia solo porque las propaguen los «nuestros» ni porque sean un arma contra los «suyos». Es más, ni siquiera es necesario pensar así, en términios maniqueos, «nosotros» Vs. «ellos». Para conseguirlo hace falta valor y autocrítica; y empezar a desmontar los mitos propios antes de poner en cuestión los ajenos. No es tan sencillo. Al contrario, resulta incómodo y peligroso, cuesta muchísimo y puede traer aparejados, como advertía Muñoz Molina en su último ensayo, muchos disgustos. No es de extrañar que pocas personas se atrevan a hacerlo. Verbigracia, muchos de los que pasaron por aquella escuela de democracia que fue Euskadiko Ezkerra.
Luis de la Corte ha reseñado mi libro en El Imparcial. Pueden leer su texto aquí.

Hoy hace diez años que murió Mario Onaindia. En un artículo de 1979 el escultor Jorge Oteiza le denominó un «aventurero cuerdo», título escogido para su segundo libro de memorias. No pudo ser más acertado. Conozco personas que se enorgullucen abiertamente de no haber cambiado nada, de pensar exactamente lo mismo con 15 años que con 65. En otra palabras, de no haber reflexionado, de no haber aprendido absolutamente nada. Al contrario que ellas, Onaindia se pasó la vida evolucionando, explorando nuevos terrenos, ya fuera con mayor o menos fortuna. Así, su camino heterodoxo le llevó sucesivamente por las filas del PNV, CCOO, ETA, EIA, EE y el PSE-EE. Una senda, por cierto, en la que le siguieron bastantes miembros de su generación, como su amigo Teo Uriarte. La de Onaindia es una figura clave para entender el pasado reciente de Euskadi y, por ende, el de España. Pero no solo la historia política, sino también la cultural ya que, con sus traducciones, sus novelas en euskera, sus guiones, sus ensayos, sus tropecientas carreras y sus dos doctorados, fue más un intelectual que un político. Fue rara avis en los años setenta y ochenta, pero hoy en día, momento en el que en todos los partidos se echan en falta líderes políticos documentados y letrados, sería un auténtico marciano. He leído casi todo lo que escribió y he entrevistado a muchos de los que compartieron con él militancia, incluyendo a aquellos con los que se enfrentó, pero no lo conocí en persona, así que no me atrevo a extenderme en esta semblanza. Cualquiera que esté interesado en saber algo más puede echarle un ojo a esta breve biografía en castellano, aquí, o a esta otra distinta, en euskera, aquí. O, si no, consultar alguna de las siguientes obras, la bibliografía básica sobre Mario Onaindia
FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, Gaizka (2013): Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Madrid: Tecnos.
MOLINA, Fernando (2012): Mario Onaindia (1948-2003). Biografía patria. Madrid: Biblioteca Nueva.
ONAINDIA, Mario (2001): El precio de la libertad. Memorias (1948-1977). Madrid: Espasa.
ONAINDIA, Mario (2004): El aventurero cuerdo. Memorias (1977-1981). Madrid: Espasa.
URIARTE, Eduardo (2005): Mirando atrás. Del proceso de Burgos a la amenaza permanente. Barcelona: Ediciones B.
VVAA (2009): Mario Onaindia. Jornadas de homenaje. Ezkertoki de Zarautz (2004-2008). Zarauz: Mario Onaindia Fundazioa.
Y no se pierdan este número monográfico de la revista El valor de la palabra, de la Fundación Fernando Buesa.
PS: Sobre este mismo tema, pueden leer el artículo de Augusto Borderas
Hablando de Mario Onaindia con un gintonic en la mano
Post de Aurelio Romero Serrano.