
Los años del Acero. Transformaciones en el área industrial del Gran Bilbao (1958-1977)
Podcast con una entrevista al historiador José Antonio Pérez
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Raúl López Romo: «El terrorismo no fue un relato»

No se pierdan lo último de Raúl López Romo.
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En el aniversario del secuestro de José María Ryan. Lemóniz y ETA
Fuente: Fotografía realizada por Mikel Alonso
A final de los años sesenta, haciendo un cálculo exagerado de las necesidades energéticas de la industria, se proyectaron una veintena de centrales nucleares en toda España, tres de las cuales estarían ubicadas en el País Vasco. Dos no pasaron del papel. La tercera, cuyas obras Iberduero comenzó en 1972, se situaría en Lemóniz. Se detectaron notables irregularidades, además de que la ubicación de la central, cercana al Gran Bilbao, la hacía especialmente peligrosa.
El avance de las obras propició el inicio de movilizaciones en su contra. La Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear apareció en mayo de 1976. Se trataba de una entidad ideológicamente transversal, aunque estaban ausentes las formaciones de derechas, el PNV, la UCD y AP, que se habían posicionado a favor de la central. La Comisión englobaba a diferentes asociaciones y personalidades como José Allende y José Ramón Recalde. Su finalidad era concienciar a la sociedad de la amenaza nuclear y solicitar la paralización de las obras por la vía judicial. Paralelamente a la Comisión, se fueron organizando los comités antinucleares a nivel local, los cuales se centraron en la convocatoria de actos de protesta. Pronto los comités se extendieron por todo el País Vasco, logrando la adhesión y concienciación de numerosos ciudadanos.
En agosto de 1976 hubo una manifestación multitudinaria en Plencia, que luego se repetiría en otros puntos de Vizcaya. Por ejemplo, en julio de 1977 una marcha antinuclear consiguió reunir en Bilbao a 150.000 personas, dato facilitado por la prensa. En marzo de 1978 hubo otra gran concentración en las campas de la Troka, junto a las obras de la central. Una parte de los manifestantes repitió la consigna: “ETA, Lemoiz goma-2”.
Y es que, al comprobar el grado de contestación social que provocaba, las organizaciones terroristas habían decidido intervenir contra Lemóniz. El peso de la campaña lo llevó ETAm, que cometió 246 atentados, asesinó a cinco empleados de Iberduero e hirió a otros catorce. Las bombas, incendios y sabotajes contra las obras de la central, así como contra otros intereses de Iberduero, empezaron en 1977, multiplicándose al año siguiente.
El 17 de marzo de 1978 un artefacto explosivo acabó con la vida de dos trabajadores: Alberto Negro Viguera y Andrés Guerra Pereda. El 13 de junio de 1979 otra bomba causó la muerte del montador Ángel Baños Espada. Dos años después, el 29 de enero de 1981, un comando secuestró a José María Ryan, el ingeniero jefe del proyecto. Según ETAm, solo era un “yanki imperialista al servicio de la oligarquía española”. Fue asesinado el 6 de febrero. La organización advirtió a los otros técnicos de que podían sufrir la misma suerte si no abandonaban su labor. El 5 de mayo de 1982 dos pistoleros asesinaron en Bilbao al sucesor de Ryan, el ingeniero Ángel Pascual, en presencia de su hijo adolescente, quien sufrió heridas leves. Poco después, el 26 de junio, Alberto Muñagorri Berdasco, de diez años, le dio una patada a una mochila abandonada a unos quince metros de un almacén de Iberduero en una plaza de Rentería. El macuto contenía una bomba, que explotó. El niño perdió la visión de su ojo izquierdo y los médicos tuvieron que amputarle una pierna.
El grupo reiteró sus amenazas de muerte a los técnicos de la empresa, muchos de los cuales renunciaron a su puesto, lo que obligó a Iberduero a suspender provisionalmente las obras. Solo así cesaron los atentados. El Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo acordó la intervención de la central, que su sucesor, Felipe González, paralizó de manera definitiva. ETAm había logrado su primera gran victoria, que luego repetiría en la construcción de la autovía de Leizarán. El coste total de la campaña y la paralización de las obras ascendió a 8.679 millones de euros actuales, que fueron sufragados por la ciudadanía en su recibo de la luz durante los años posteriores.
La intervención de ETAm dividió al movimiento ecologista vasco. Una parte del mismo se desmarcó de los atentados terroristas, pero otra los apoyó o, cuando menos, los asumió. Quizá eso explique por qué solo 10.000 personas acudieron a la última gran manifestación antinuclear en agosto de 1981, cuando la cuestión ya estaba definitivamente contaminada por el terrorismo.
Extracto de La calle es nuestra: la transición en el País Vasco (1973-1982). Bilbao: Kultura Abierta. Ed. de Mikel Toral. Fotografías del archivo de Mikel Alonso. Textos de Gaizka Fernández Soldevilla.
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Raúl López Romo escribió un magnífico libro sobre el tema, que pueden descargarse de manera libre y gratuita aquí
Más información sobre el terrorismo de ETA contra el mundo empresarial aquí.
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Presentación de «El peso de la identidad» y «El informe Foronda» en Pamplona
Presentación de El peso de la identidad. Mitos y ritos de la historia vasca y El informe Foronda. Los efectos del terrorismo en la sociedad vasca
Día de celebración
29/01/2016
Lugar de celebración
Centro Cultural y de Ocio de Fundación Caja Navarra – Civican
Horario
19:00 h.
Órgano gestor
Ateneo Navarro – Nafar Ateneoa
Más información
PARTICIPAN en la presentación del libro «El peso de la identidad»: Fernando Molina (autor) y José A. Pérez (investigador del Instituto Social Valentín de Foronda de la misma Universidad).
PARTICIPA en la presentación del libro «El informe foronda»: Raúl López de Romo (autor).
INAUGURACIÓN: Javier Torrens (Presidente del Ateneo de Navarra).
COLABORA: Ángel García-Sanz Marcotegui (profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Pública de Navarra).
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Contextos: textos sobre el fenómeno del terrorismo en el País Vasco y Navarr
Ya está lista la colección digital de textos sobre el terrorismo en Euskadi, compilada por Raúl López Romo y alojada en la web Arovite: Contextos
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Manu Montero: «Etnicidad e identidad en el nacionalismo vasco»
La revista Sancho el Sabio publica este interesante artículo del historiador Manu Montero.
Resumen
El nacionalismo define lo vasco por la identidad cultural, no por el origen
autóctono. Sin embargo, en su práctica política se encuentran criterios étnicos.
Sus representantes en los ayuntamientos, parlamentos o gobierno presentan una
peculiaridad: las personas con apellidos vascos tienen una presencia relativamente
mayor que en la sociedad. Este artículo estudia estos desequilibrios. Analiza la
estructura demográfica del País Vasco según los grupos de apellidos. La compara
con la que desde ese punto de vista presentan las representaciones políticas.
Nazionalismoak kultura-nortasunaren arabera definitzen du euskalduna, eta ez
bertako jatorriaren arabera. Alabaina, nazionalismoaren jardunbide politikoan
irizpide etnikoak ageri ohi dira. Udaletan, parlamentuetan edo gobernuan dauzkaten
ordezkariek badute ezaugarri berezi bat: euskal abizenak dauzkaten pertsonak
neurri handiagoan ageri dira gizartean baino. Desoreka horiek aztertu nahi izan
ditugu artikulu honetan. Lehenik eta behin, Euskal Herriko egitura demografikoa
hartu dugu aztergai, abizen multzoen arabera. Eta jarraian konparazioa egin dugu
ordezkaritza politikoek ikuspegi horren arabera daukaten egiturarekin.
Nationalism defines Basque as a cultural identity not an indigenous origin.
Nevertheless, in politics ethnic criteria come into play. A significant observation is
that people with Basque surnames are over-represented, when compared to society
as a whole, as local government or parliamentary representatives. This article studies
these inequalities. We analyze the demographic structure of the Basque Country
surname groups. This is then compared with the distribution represented in politics.
Palabras clave
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Seminario de Santos Juliá: “Un uso político de la historia: el régimen del 78”

Conferencia: «Los efectos de la extorsión y del terrorismo en la economía vasca»
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Ida y vuelta. El discurso de Euskal Herritarrok sobre la violencia en la tregua de Lizarra
No se pierdan este interesante artículo de Rafael Leonisio que publica la revista Inguruak
Resumen
Este artículo analiza un periodo delimitado de la historia vasca: la tregua de ETA que siguió a la firma del Pacto de Lizarra. En concreto, lo que se trata de estudiar es el discurso que respecto a la violencia tuvo la izquierda abertzale en dicho periodo. Si bien ETA no varió su discurso sí lo hizo su rama política. Así, a lo largo del proceso EH sufrió una evolución, que le llevó a distanciarse de la violencia ejercida por el entorno de ETA, y una posterior involución que le llevó a su discurso habitual anterior a la tregua, en el que la violencia era una consecuencia, que aunque no deseable sí inevitable, del conflicto vasco.
Palabras clave:
Lizarra, EH, kale borroka, País Vasco, ETA
Abstract
This article analyzes a specific period of the Basque history: ETA’S truce that continued to the signature of Lizarra’s Agreement. In particular, it tries to study the Basque patriotic left’s discourse regarding the violence in the above mentioned period. Though ETA did not change his discourse, its political branch did it. This way, along the process EH suffered an evolution, which led it to drifting apart from the violence exercised by ETA’s surroundings, and a later regression that took it to his usual discourse previous to the truce, in which the violence was an unavoidable consequence, although not desirable, of the Basque conflict.
Keywords:
Lizarra, EH, Street Fighting, Basque Country, ETA
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