Hoy ha aparecido en «El Imparcial» esta reseña de nuestro libro escrita por Luis de la Corte Ibáñez.
El infierno somos nosotros
Nada consuela tanto como buscar un cabeza de turco al que achacar los problemas individuales y colectivos, o sea, todo lo malo que nos pasa. Funciona tanto a nivel personal como en la política. En ese sentido, Eric Hoffer (El fanático sincero) afirmaba que «un movimiento de masas puede surgir y extenderse sin creer en un Dios, pero nunca sin creer en un demonio». Eso explica, en cierto modo, el relativo éxito de los nacionalismos que han adoptado un discurso maniqueo y «conspiparanoico». Al marcar un chivo expiatorio, como señala Martín Alonso, su narrativa entronca con el «pensamiento primario» del ser humano: la predisposición a imputar a otros «la responsabilidad de los acontecimientos desagradables» y la «tendencia a la hipersimplificación, que se expresa en su preferencia por explicaciones monocausales». Pero tampoco nos engañemos, en España no solo los patriotas periféricos utilizan tal recurso. Baste escuchar la burda retórica dicotómica de los portavoces del PP o del PSOE.
A nivel simbólico y emocional señalar un cabeza de turco resulta mucho más rentable que asumir la propia responsabilidad y hacer autocrítica. Cuando nos va mal, casi nunca nos cuestionamos nuestras propias acciones. Ya saben, la paja en el ojo ajeno y la viga en el nuestro. A la hora de aliviar frustraciones, es mucho más sencillo echarle la culpa a infieles, judíos, herejes, brujas, extranjeros, maketos, sacerdotes, rojos, «españoles», traidores o (últimamente) funcionarios y políticos en general; sin olvidarnos, claro está, de padres, exparejas, jefes, profesores, compañeros de trabajo, amigos o a quien vive en el piso de al lado. Eso pensaba yo, solazándome en mi misantropía, mientras asistía a una tumultuosa reunión de la comunidad de vecinos. Entonces he recordado cierta escena de La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999) en la que el profesor le dice al niño: “¿Es usted capaz de guardar un secreto? Pues, en secreto, ese infierno del más allá no existe. El odio, la crueldad: eso es el infierno. A veces el infierno somos nosotros mismos». Ojalá fuera escritor para poder sintetizar estas ideas en tan pocas y tan dolorosamente hermosas palabras.
«1980»: Proyecto de documental cinematográfico (Iñaki Arteta).
Hoy por la tarde me ha entrevistado el director de cine Iñaki Arteta para su nuevo documental, «1980», sobre uno de los años más cruciales de la historia reciente vasca. Más información sobre este proyecto en su web:
http://www.1980docu.com/
A partir del minuto 22.
Y aquí una entrevista en El Mundo, al hilo del mismo asunto: el Congreso de Sortu.
Presentación de «Sangre, votos, manifestaciones» en Salamanca el día 7 de marzo a las 19:15.

El Aula de Debate “La España Actual” reanudará sus sesiones el próximo 7 de marzo con la presentación del libro de Gaizka Fernández Soldevilla y Rául López Romo: Sangre, votos, manifestaciones: ETA y el nacionalismo vasco radical, 1958-2011, Tecnos, Madrid, 2012.
Será críticamente comentado por Benjamín González Alonso (Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad de Salamanca) y por Xabier Urquijo Goitia (Licenciado en Filosofía por la Universidad del País Vasco y con un postgrado de dos años en París –Sorbonne y Escuela de Altos Estudios-). Y, a continuación, se abrirá un amplio debate.
El acto tendrá lugar en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia (Calle Cervantes s/n) a las 19:15.
Gracias, Grecia.
Video realizado por la Asociación Murciana de Profesores de Latín y Griego (Amuprolag) en el IES Ingeniero de la Cierva en el que, con poco medios, pero mucho entusiasmo, se recuerda el valor que tiene en nuestra cultura la herencia griega y muy especialmente al Ministro de Educación que, siguiendo la estela de sus predecesores (tanto del PSOE como del PP) minusvalora las asignaturas de griego clásico y latín, marginándolas un poco más. Al parecer, el video ha causado sensación en Grecia, donde ha sido percibido como una muestra de apoyo en los momentos difíciles que están pasando. Quizá, en cierto modo, también cabe esa lectura.
Corrigiendo

Llevo unos días sin publicar nada en el blog y, me temo, la sequía seguirá un tiempo. Es por una buena causa: estoy corrigiendo las pruebas de mi próximo libro, una historia de Euskadiko Ezkerra. 472 páginas tiene la criatura.
La imagen de EE (y II)
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La imagen de EE (I)
Como complemento a mi tesis doctoral, que será pronto publicada por la editorial Tecnos (Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra), he decidido subir aquí algunas de las imágenes de pegatinas, carteles y pasquines de EIA y EE que he ido recopilando estos últimos años. Algunas de ellas las saqué en su momento de la web de la Fundación Sancho el Sabio (Vitoria), pero la mayoría son fotografías tomadas en el impresionante fondo de la Lazkaoko Beneditarren Fundazioa (Fundación de los Benedictinos de Lazcano, en Guipúzcoa). He procurado seguir el orden cronológico, pero no siempre ha sido posible, ya que hay imágenes que no soy capaz de ubicar en el tiempo. De cualquier manera, creo que son una buena muestra de lo que fueron y representaron EIA y EE, así como de su evidente evolución. En este post colgaré aquellas relacionadas directamente con la historia de EIA (1976-1982). En el siguiente las de EE.
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Marco Aurelio y su cabeza
Siempre he sentido una debilidad especial por Marco Aurelio, el emperador y filósofo de origen hispano que gobernó Roma durante casi 20 años y fue considerado el último de los «Cinco Buenos Emperadores». El personaje aparecía en «Gladiator«, donde era magistralmente interpretado por Richard Harris. Su hijo y sucesor Cómodo quizá no era tan malo como sale en la película (desde luego, no hay pruebas de que asesinara a Marco Aurelio), pero no estuvo a la altura de su padre. Pero, ¿quién hubiera podido estarlo?
El día 9 del presente mes apareció decapitado el busto de Marco Aurelio recuperado de la villa romana de Los Villares y situado en la espadaña de la iglesia de San Salvador en Quintana del Marco (León). No se trataba de vándalos salvapatrias como los que alguna vez han robado el busto de Unamuno en la plaza que tiene dedicada en el Casco viejo de Bilbao, sino de ladrones normales y corrientes. Supongo que querrán vender la cabeza. Y que habrá quien la compre.
Uno siente la tentación de indignarse y clamar contra la incompetencia de las autoridades civiles y eclesiásticas, que habían dejado una pieza de tal valor a la intemperie. Pero precisamente es justo lo contrario de lo que hubiera dicho Marco Aurelio, un filósofo estoico que seguía la senda de Séneca (otro hispanorromano, por cierto). Tengo aquí un ejemplar de sus Meditaciones. En su momento subrayé algunos pasajes que, como homenaje, creo adecuado rescatar ahora. Evidencian que, de estar vivo ahora, Marco Aurelio no se hubiera sulfurado demasiado ante el robo:
-«Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa.
Eso es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital, y el guía interior»
-«Hay que tener siempre a punto estas dos disposiciones: una, la de ejecutar exclusivamente aquello que la razón de tu potestad real y legislativa te sugiera para favorecer a los hombres; otra, la de cambiar de actitud, caso de que alguien se presente a corregirte y disuadirte de alguna de tus opiniones».
-«Cuánto tiempo libre gana el que no mira qué dijo, hizo o pensó el vecino, sino exclusivamente qué hace él mismo, a fin de de que su acción sea justa, santa o enteramente buena».
-«Ama, admite el pequeño oficio que aprendiste; y pasa el rtesto de tu vida como persona que has confiado, con toda tu alma, todas tus cosas a los dioses, sin convertirte en un tirano ni en esclavo de ningún hombre».
-«Amóldate a las cosas que te han tocado en suerte; y a los hombres con los que te ha tocado en suerte vivir, ámalos, pero de verdad».
-«Acuérdate, a partir de ahora, en todo suceso que te induzca a la aflicción, de utilizar este principio: No es eso un infortunio, sino una dicha soportarlo con dignidad».
-«Regocíjate y descansa en una sola cosa: en pasar de una acción útil a la sociedad a otra acción útil a la sociedad, teniendo siempre presente a Dios».
-«La perfección moral consiste en esto: en pasar cada día como si fuera el último, sin convulsiones, sin entorpecimientos, sin hipocresías».
Releyendo su obra, y más teniendo en cuenta la mediocridad cultural (y moral) de tantos de nuestros actuales políticos, asombra toparse con un estadista de esta categoría (al menos sobre el papel). Dan ganas de pensar que eran otros tiempos y otros hombres. Pero no es así, ya que hubo emperadores para todos los gustos. Marco Aurelio fue una excepción.
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