Reseña de «Ángel o demonio: Sabino Arana» en «El Correo»

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9 abril, 2016 · 11:28

Novedad editorial: «Un sueño americano. El Gobierno vasco en el exilio y Estados Unidos (1937-1979)», de David Mota Zurdo

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El historiador David Mota Zurdo, que recientemente ha ganado la beca Koldo Mitxelena, acaba de publicar su primer libro, fruto de su magnífica tesis doctoral: Un sueño americano. El Gobierno vasco en el exilio y Estados Unidos (1937-1979). Ha tenido la amabilidad de permitirme colgar el índice de la obra aquí.
Pueden comprar ejemplares, tanto en formato libro como en pdf, en la web del IVAP.

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Novedad editorial: «Antología del discurso político» (Ed. de Antonio Rivera)

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El historiador Antonio Rivera publica esta sugestiva Antología del discurso político y ha tenido la amabilidad de dejarme colgar aquí más de 40 páginas del libro. ¡No se lo pierdan!

 

 

 

 

Índice

Introducción. Del discurso al ‘canutazo’, por Antonio Rivera, 11
Zhöu Göngdàn. El mandato del cielo, 17
Tucídides. El único derecho válido es el del poder, 20
Demóstenes. La palabra al servicio de la comunidad, 23
Tácito. Arenga de Calgaco a los pictos, 25
Urbano II. El Señor os designa como heraldos de Cristo, 28
Bertrand de Born. Me agrada el alegre tiempo de Pascua, 32
Peter de la Mare. Los Comunes demandan una auditoría de las cuentas, 34
John Ball. Cuando Adán trabajaba la tierra, ¿quién era entonces caballero?, 36
Constantino XI. Llegó el momento de nuestro triunfo o de nuestra última hora, 38
Fray Antón Montesino. Primer sermón en defensa de los indios, 40
Hernán Cortés. Pocos somos, pero la unión multiplica los ejércitos, 42
Martín Lutero. Mi conciencia está cautiva de la palabra de Dios, 44
Carlos V. Discurso de abdicación, 47
Galileo Galilei. Retractación, 50
Luis XIV. La escena del teatro cambia, 52
Guillermo III. Una monarquía controlada, 53
Patrick Henry. Dadme libertad o dadme muerte, 55
Edmund Burke. La ley y el poder arbitrario son eternos enemigos, 58
George Washingt on. Dios y Constitución, 62
Antoine Barnave. Ya es hora de terminar la revolución, 65
Claire Lacombe. La ‘sans-culotte’ feminista, 67
Louise-Antoine Saint-Just. No se puede reinar inocentemente, 69
Maximilien Robespierre. Sobre los principios del Gobierno revolucionario, 72
Napoleón Bonaparte. Todos los pueblos envidian vuestro destino, 75

Lord (George Gordon) Byron. En defensa de los luditas, 77
Simón Bolívar. Discurso de Angostura, 81
James Monroe. América para los americanos, 86
Noah Sealth (Si’ahl o Jefe Seatt le). Tribus siguen a tribus y naciones siguen
a naciones, 89
Karl Marx. El proletariado ejecutará la sentencia de la historia, 94
Camilo Benso Conde de Cavour. Iglesia libre en el Estado libre, 97
John Stuart Mill. Acceso de la mujer al derecho a voto, 99
Abraham Lincoln. El Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, 105
Pedro Egaña. Religión, historia y armadura, 107
Mikhail Bakunin. Marx quedará muy descontento, 109
Emilio Castelar. Abolición (inmediata) de la esclavitud, 114
Benjamin Disraeli. Las esencias de la Inglaterra victoriana, 118
Susan B. Anthony. ¿Son personas las mujeres?, 122
Louise Michel. La bandera negra, 125
Ott o Von Bismarck. El socialismo de Estado, 128
Friedrich Engels. El más grande pensador de nuestros días, 131
Joseph Chamberlain. La nueva idea de imperio, 134
Lord Salisbury. Las naciones moribundas, 138
Guillermo II . El discurso de los hunos, 140
Christabel Pankhurst. Si son arrestadas, enviaremos otras más, 142
Emiliano Zapata. La revolución es lo único que puede salvar a la República, 144
Jean Jaurès. La única promesa de una posibilidad de paz, 148
Vladimir I. Lenin. Las tesis de abril, 151
Woodrow Wilson. Catorce puntos para la paz mundial, 154
Adolf Hitler. Derrotaremos a los enemigos de Alemania, 158
Sun Yat Sen. El ‘pan-asianismo’, 161
Bartolomeo Vanzett i. He sufrido más por lo que creo que por lo que soy, 164
José Ortega y Gasset. Rectificación de la República, 167
Franklin D. Roosevelt. La prioridad es poner a la gente a trabajar, 171
Ott o Wels. Estamos desarmados, pero no deshonrados, 175
Mustafa Kemal Atatürk. Feliz es aquel que dice ‘Yo soy turco’, 177
Alfred Rosenberg. Sangre y suelo, 179
Indalecio Prieto. Siento a España dentro de mi corazón, 183
Emilio Mola. El golpe de Estado preventivo, 187
Manuel Azaña. Paz, piedad y perdón, 190
Benito Mussolini. A los camisas negras, 195
Philipp e Petain. El trabajo nacional, 199

Rabindranath Tagore. La crisis de la civilización, 202
Mahatma Gandhi. Abandonad la India, 206
Eamon de Valera. La Irlanda con la que soñamos, 209
Joseph Goebbels. Lo peor ha quedado atrás, 211
Charles de Gaulle. París liberada, 215
Hirohito. Japón se rinde, 217
Ho Chi Minh. Declaración de independencia de Vietnam, 219
Juan D. Perón. Todo el poder a Perón, 222
Winston Churchill. Una cortina de hierro, 226
Kurt Kauff mann. ¿Sería Kant responsable de Auschwitz?, 230
George C. Marshall. La rehabilitación de Europa, 234
Andrei Jdanov. Los dos campos, 237
Golda Meir. La única retaguardia que tenemos sois vosotros, 240
Jorge Eliécer Gaitán. Oración por la paz, 243
Ben Chifley. La luz en la colina, 246
Joseph McCarthy. Comunistas en el Departamento de Estado, 248
Robert Schuman. Nace la Europa unida, 252
Douglas McArthur. En la guerra no hay sustituto para la victoria, 255
Eva Perón. Vísperas del renunciamiento, 259
Joseph Stalin. La Brigada de Choque del movimiento revolucionario mundial, 262
Albert Einstein. El derecho (o el deber) a no colaborar con el mal, 265
Sukarno. Vamos a crear una nueva Asia y una nueva África, 267
Nikita Kruschev. Denuncia de los crímenes de Stalin, 272
Mao Tse-Tung. Que se abran cien flores y compitan cien escuelas, 277
Harold Mcmillan. Vientos de cambio, 281
Patrice Lumumba. Nuestro país está ahora en manos de sus hijos, 284
John F. Kennedy. La Nueva Frontera de los años sesenta, 288
Juan XXIII . La Iglesia mirará intrépida a lo futuro, 292
Martin Luther King. Yo tengo un sueño hoy, 296
Francisco Franco. Ante los veinticinco años de paz, 300
Ernesto Che Guevara. Discurso en la ONU, 306
Leonid Brézhnev. Leyes comunes de gobierno en la construcción del socialismo, 310
Angela Davis. El imperialismo yanqui nos mata aquí y en Vietnam, 314
Jesús Fernández Naves. Estos muertos son nuestros, 317
Salvador Allende. De nuevo se abrirán las grandes alamedas, 319
Yasir Arafat. No dejen que caiga de mi mano la rama de olivo, 321
Adolfo Suárez. Perder el miedo al miedo, 325
Ayatollah Ruhollah Jomeini. No podemos tener dos gobiernos en el país, 328

Julius K. Nyerere. La OCDE del Tercer Mundo, 331
Felipe González. Hay que ser socialistas antes que marxistas, 335
Oscar Arnulfo Romero. En nombre de Dios, cese la represión, 338
Ronald W. Reagan. El Gobierno es el problema, 339
Deng Xiaoping. Abrir en toda la línea nuevas perspectivas para la modernización, 344
Gabriel García Márquez. La soledad de América Latina, 347
Raúl R. Alfonsín. Se acabó la dictadura militar, 350
Richard Von Weizsäcker. Quien cierra sus ojos al pasado se vuelve ciego
ante el presente, 353
Mijail Gorbachov. Fin de la ‘guerra fría’ y nuevo orden mundial, 358
Slobodan Milosevic. El anuncio de la tragedia yugoslava, 362
Fidel Castro. ¿Qué significa periodo especial en tiempo de paz?, 365
Octavio Paz. La búsqueda del presente, 370
José Antonio Ardanza. El conflicto vasco es un conflicto entre vascos, 375
Silvio Berlusconi. Por mi país, 378
Luis Donaldo Colosio. La única continuidad que propongo es la del cambio, 382
Noël Hitimana. Que la desgracia caiga sobre ellos, 386
Nelson Mandela. Una nación irisada, en paz consigo misma y con el mundo, 388
Margaret Thatcher. La libertad y el Gobierno limitado, 391
Umberto Bossi. Una nación imaginaria, 396
Elie Wiesel. Los peligros de la indiferencia, 399
Comandanta Esther. Soy indígena y soy mujer, y eso es lo único que importa ahora, 403
Osama Bin Laden. Nuestra nación islámica ha estado probando lo mismo, 407
José Luis Rodríguez Zapatero. Un país más decente, 409
Evo Morales. Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre, 411
Nicolas Sarkozy. Contra Mayo del 68 (y sus herederos), 415
Al Gore. La tierra tiene una fiebre, 419
Barack Obama. ‘Yes, we can!’, 423
Kevin Rud. Perdón a los aborígenes australianos, 428
Naomi Klein. Superar la sobrecarga, 433
Vladimir Putin. ¿Nuevas reglas de juego o juego sin reglas?, 439
Angela Merkel. Nuestra cohesión, 443

 

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Gaizka Fernández: «Mitos que matan (y justifican)», El Correo, 8-IV-2016

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El miércoles los diarios El Correo y El Diario Vasco me publicaron este artículo de opinión que, con el ajetreo de estos días, se me había pasado colgar. Aquí lo tienen:

 

Mitos que matan (y justifican)

En 1964 ETA se consideraba “en guerra con España y con Francia; ni más ni menos. Que no se diga a quien es víctima de una agresión de emplear tal arma o tal táctica”. Ese mismo año Julen Madariaga escribió: “Nuestra política de defendernos de la violencia del tiránico ocupante por medio de la violencia no la hemos elegido nosotros, los vascos; nos la han impuesto. No hacemos sino aplicar el justísimo derecho a la legítima defensa”. Ambas citas encajan en el molde narrativo de lo que el nacionalismo radical ha terminado denominando “el conflicto”: una supuesta contienda étnica en la que los “invasores” españoles y los “invadidos” vascos llevarían enzarzados desde un lejano pero indeterminado pasado.

Los historiadores han demostrado que el “conflicto vasco” no es más que, en expresión de Antonio Elorza, una “guerra imaginaria”. Ahora bien, sus consecuencias han sido dolorosamente materiales. Como subrayaba Walker Connor, “los mitos engendran su propia realidad”. Los del “conflicto” han sido mitos que matan o, mejor dicho, mitos que han animado a matar. Creer que estaban luchando en una milenaria guerra de liberación contra sus opresores extranjeros fue uno de los factores que influyeron en los miembros de ETA cuando en 1968 decidieron asesinar a José Antonio Pardines y Melitón Manzanas. Ese imaginario bélico alimentó a las siguientes generaciones de etarras, que apostaron por continuar matando. Así, debido a la voluntad de los autoproclamados nuevos gudaris de ETA, el relato del “conflicto” se transformó en un sangriento problema en el mundo real.

En su último comunicado los dirigentes de la banda han afirmado que “no fuimos buscando la guerra. El conflicto nos lo trajeron a casa”. El argumento es idéntico al que sus antecesores empleaban en 1964. La narrativa acerca de un secular “conflicto” sigue vigente en el discurso de ETA y en el del conjunto del nacionalismo vasco radical. Ya no se busca atraer nuevos reclutas a la organización ni incitar a la violencia, como ocurría antaño, sino que se persiguen otros objetivos: aglutinar al movimiento, mantener la fidelidad electoral de sus simpatizantes, deslegitimar la Transición y la actual demo­cracia, ahuyentar el fantasma de una ETA policial y jurídicamente derrotada, equiparar el País Vasco con Sudáfrica o Irlanda del Norte (donde sí hubo un enfrentamiento entre dos comunidades) y, por consiguiente, reclamar una negociación entre el Go­bierno y la banda terrorista. El recurso al “conflicto” dota de un sentido trascendental a todo lo que hicieron los etarras y quienes les aplaudieron. Sirve para legitimar aquello que, de otro modo, serían simples crímenes: los atracos, las amenazas, la extorsión, los secuestros y las 845 personas asesinadas por ETA. Al aferrarse a la imagen de una guerra provocada por una agresión foránea y al señalar al “Estado” como el “bando” culpable de la misma, la organización terrorista pretende blanquear su pasado.

Esta versión tergiversada de nuestra historia reciente ha calado en cierta parte de la ciuda­danía, ya sea en su versión dura o en la blanda: la cómoda, consoladora y ambigua equidistancia entre “todas las violencias”, la del “Estado” y la de ETA, consideradas simétricas e igualmente respon­sables de la tragedia. No es el único atajo que como sociedad estamos tomando para esquivar las verdades incómodas acerca de lo que ha ocurrido en Euskadi. Unos optan por la amnesia colectiva, que se resume en una cono­cida metáfora: pasar página sin haberla leído primero. El olvido su­pone, de nuevo, mirar hacia otro lado, como si las víctimas no existieran. Otros siguen achacando el terrorismo etarra al na­cionalismo vasco en su conjunto, sin más distinciones, como si el primero fuera consecuencia directa del segundo. O aluden a la enaje­nación mental o la maldad de los miembros de la banda como úni­ca explicación de la violencia.

Si el olvido de nuestro pasado es un error, la asunción acrítica del relato del “conflicto vasco” puede suponer un desastre, ya que implica legitimar los cimientos intelectuales del te­rrorismo de ETA. Si no los desactivamos, el caldo de cultivo que ha nutrido de significado a la violencia se man­tendrá latente bajo una fachada de normalidad democrática. Nada impediría que tarde o temprano Euskadi volviese a sufrir sus conse­cuencias. Es un riesgo que se ha de evitar. Y los histo­riadores podemos hacer algo al respecto: investigar con seriedad, rigor y método para divulgar los resultados entre la ciudadanía. No se trata de sustituir unos mitos por otros, ni de hacer un uso ins­trumental de los hechos, sino de hacer un eventualmente doloroso pero cauterizador examen crítico de nuestro pasado reciente: contar las verdades incómodas, todas ellas, para evitar que queden sepultadas por la des­memoria o por una visión de la historia sesgada y parcial.

Gaizka Fernández Soldevilla es autor de La voluntad del gudari. Génesis y metástasis de la violencia de ETA (Tecnos, 2016)

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Podcast de la entrevista en «La Ventana Euskadi» (Cadena SER)

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Jesús Casquete: «¿Editar hoy ‘Mein Kampf’ de Hitler?»

Pueden leer este interesante artículo aquí.

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EL NACIONALISMO CATALÁN RADICAL ENTRE LA DICTADURA Y LA TRANSICIÓN

La revista Anatomía de la Historia ha tenido a bien publicar este extracto de mi último libro, centrado en el nacionalismo catalán radical del tardofranquismo y la Transición.

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Fotos del acto de presentación de hoy, ¡muchas gracias por venir!

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Podcast con la entrevista que me han hecho hoy en el programa «Boulevard» de Radio Euskadi

12472461_10153706639303003_690059223211507487_nEsta mañana me han entrevistado en el programa «Boulevard», de Radio Euskadi. Aquí pueden escuchar el podcast.

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Diego Muro: ¿Cuándo fracasa el terrorismo? El papel de la política antiterrorista, la fragmentación organizativa y los costes individuales en el final de Terra Lliure

No se pierdan este artículo, que le publica la Revista Española de Ciencia Política

 

Resumen
¿Cuándo y por qué acaban las campañas terroristas? ¿Cuáles son las causas de la disolución de grupos armados? ¿Qué factores explicativos determinan los procesos de desvinculación individual o grupal? Este artículo analiza el caso de Terra Lliure, el grupo terrorista catalán activo entre 1979 y 1995, para identificar las variables que determinan el éxito o fracaso de los grupos terroristas. En consonancia con la literatura existente sobre violencia política, el artículo desarrolla un argumento multinivel en el que se distinguen tres variables explicativas: (1) la política antiterrorista; (2) las dinámicas organizativas; y (3) los factores
individuales. El artículo concluye que una política antiterrorista basada en incrementar los costes de participación en un grupo insurgente tiene más éxito cuando coincide con la fragmentación y degradación de los  niveles organizativos e individuales.

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