

Presentación en Bilbao de «El catalanismo, del éxito al éxtasis III. Impostura, impunidad y desistimiento»

El acto tendrá lugar el martes, 13 de junio, a las 19.30 horas en la Librería Cámara de Bilbao
Intervendrán:
-Martín Alonso, doctor en Ciencia Política y autor del libro
-Gaizka Fernández Soldevilla, historiador y responsable de Investigación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo
-Fernando Molina, investigador en la UPV
-Josu Ugarte, exdirector de Bakeaz
Librería Cámara
Calle Euskalduna, 6 • 48008 Bilbao
Martes, 13 de junio de 2017, a las 19.30 horas
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«Chiberta», El Correo, 5-VI-2017

Hace cuarenta años, entre abril y mayo de 1977, tuvo lugar la “Cumbre Vasca” en el hotel Chiberta (Anglet, cerca de Bayona). Estuvo auspiciada por Telesforo Monzón, un antiguo dirigente del PNV y exconsejero del Gobierno Vasco que se había radicalizado hasta situarse en los aledaños de ETA. La “Cumbre” consistió en una serie de reuniones a las que fueron convocadas algunas personalidades y todas las organizaciones nacionalistas vascas, ya fueran formaciones políticas (PNV, ESB, EIA, EHAS, LAIA, ESEI y ANV) o bandas terroristas (ETA militar, ETA político-militar y su escisión, los berezis).
Con la anecdótica excepción del Partido Carlista de Euskadi, se prescindió de las fuerzas no abertzales, incluso de las de mayor pedigrí antifranquista. A ojos de los más radicales, únicamente los nacionalistas eran auténticos vascos. Los demás quedaban fuera de los límites de la comunidad. Eran “los otros”, cuando no el enemigo con el que la nación propia llevaría casi dos siglos sosteniendo una contienda étnica, es decir, “el conflicto”. “Para nosotros”, sostenía Monzón, “Zumalakarregi en la primera guerra carlista, Santa Cruz, en la segunda guerra carlista, José Antonio de Aguirre en el año 36 luchando contra el fascismo internacional y ETA, lo digo claramente, son una misma guerra. Guerra cuyo origen está en que nos robaron la soberanía de nuestro pueblo”.
Ante la convocatoria de elecciones a Cortes por parte del presidente Adolfo Suárez, Monzón diseñó su particular plan. Lo primero era establecer una alianza estratégica entre el PNV (los “gudaris de ayer”) y las distintas ramas de ETA (los “gudaris de hoy”), núcleo de un frente abertzale más amplio, que se presentase a la cita con las urnas. Tras ella, se constituiría un nuevo Gobierno Vasco con la misión de negociar con “Madrid” la “soberanía”, es decir, la secesión de las provincias vascas y Navarra. “Si nos unimos”, soñaba Monzón, “el Estado de Euskadi Sur puede hallarse en trance de nacer”.
Sin embargo, ETA militar acudió a Chiberta con su propia agenda. Gracias al examen de las actas de las reuniones, que se puede encontrar en el libro Sangre, votos, manifestaciones, sabemos que la banda trató de instrumentalizar los encuentros para imponer al resto del nacionalismo vasco tanto el rechazo abstencionista a los comicios como su caudillaje pretoriano. “Si arrastramos al PNV por el camino de la lucha y fuera de las vías parlamentarias”, afirmó un líder mili, “entraría en nuestra dinámica y caería bajo nuestra égida”.
Pese a las presiones que ejerció ETA militar, algunas interpretadas por el PNV como amenazas, Chiberta fue un fiasco. Los propósitos de sus impulsores se frustraron por la firmeza de la mayoría de los partidos nacionalistas, que ya se habían decantado por la vía institucional. Además, algunos de ellos participaron en coaliciones transversales con formaciones no abertzales. Por ejemplo, Euskadiko Ezkerra, candidatura constituida por la extrema izquierda y EIA, fuerza vinculada a ETA político-militar. Por el contrario, ETA militar y su entorno llamaron al boicot.
Las elecciones, celebradas el 15 de junio de 1977, dejaron patente que la sociedad española había apostado por la democracia y la moderación. Con matices, aquí ocurrió lo mismo: los ciudadanos se decantaron por opciones posibilistas, demócratas y autonomistas. En el País Vasco el PNV sumó 296.000 votos, PSE 267.000, UCD 145.000, AP 71.000 y EE 64.000. En Navarra UCD, con 75.000 papeletas, se convirtió en la principal formación, seguida por PSE, con 54.000. UNAI, el equivalente navarro a EE, se quedó con 24.000 votos.
Únicamente el 40% de los votantes vascos y el 20% de los navarros eligieran a partidos que habían estado presentes en las reuniones de Chiberta o a candidaturas que los incluyesen. Eso indica la escasa representatividad de la “Cumbre Vasca” de Monzón y el sectarismo que la había inspirado.
También es significativo que la abstención solo alcanzase el 22,7% en el País Vasco y el 17,7% en Navarra, cifras similares a la media española: 21,1%. La campaña a favor del boicot de ETA militar fue ignorada por la sociedad. Aquello supuso su segundo revés, después del de Chiberta. En un documento interno la banda confesó que se había hundido en un “fuerte pesimismo”. Corría el riesgo de quedar marginada. En consecuencia, los terroristas cambiaron de estrategia. Por un lado, apadrinaron y luego tomaron el control de su propio brazo electoral, Herri Batasuna. Por otro, ETA militar se dedicó a asesinar a policías y militares para soliviantar a sus mandos, esperando que, ante la eventualidad de un golpe de estado, el Gobierno concediese sus demandas. No ocurrió así, como demostró el 23-F.
Lo sucedido en 1977 fue clave en nuestra historia, por lo que conviene contarlo con rigor. Por una parte, ETA militar fue a Chiberta para disputar al PNV el liderazgo del nacionalismo. Por otra, su objetivo al llamar al boicot era que la Transición descarrilara en Euskadi. No logró ni lo uno ni lo otro. Ese doble fracaso posibilitó la democratización, jalonada por los grandes consensos entre los partidos políticos, como el Estatuto de Autonomía en 1979. Por desgracia, la banda ha tardado cuatro décadas y más de ochocientas víctimas mortales en asumir la inutilidad del terror y, por ende, su derrota final.
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Último número de «Cuadernos del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo»

Pueden descargarlo aquí
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Presentacióon del «Libro blanco y negro del terrorismo en Europa, 2000-2016»

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Presentación-Conferencia: La amenaza cotidiana contra los judíos. Las SA en la República de Weimar
Surgidas en Múnich en 1920 con la misión de prestar servicio de protección en actos nazis, las Tropas de Asalto («Sturmabteilung»), las SA, fueron una organización clave para que Adolf Hitler se hiciese con las riendas de Alemania en enero de 1933. Siguiendo tácticas propias del matonismo, su principal cometido fue batirse en la calle con socialdemócratas y comunistas, sin dejar nunca de lado el amedrantar a la población alemana de origen judío.
Basado en documentos de archivo, algunos de ellos inéditos, el libro “Nazis a pie de calle” escrito por Jesús Casquete aborda algunos pilares de la historia de los «soldados políticos» nazis durante la República de Weimar entre 1920 y 1933, la primera experiencia de democracia en suelo alemán que dio pie a un régimen totalitario que condujo a la II Guerra Mundial y al Holocausto. A partir de la edición de dicho ensayo, Jesús Casquete y Gonzalo Álvarez Chillida intervendrán en una velada destinada a dar a conocer el cultivo de la violencia antisemita que tan trágicas consecuencias acarreó para la población judía de Europa.
Jesús Casquete es Profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad del País Vasco, y fellow del Centro de Investigación sobre Antisemitismo en Berlín. Tras realizar estudios de postgrado en la New School for Social Research de Nueva York, ha sido investigador o profesor invitado en el Wissenschaftszentrum Berlin für Sozialforschung y en las universidades Humboldt de Berlín y Ludwig-Maximilian de Múnich, en todos los casos como becario de la Fundación Alexander von Humboldt, así como en el Instituto de Filosofía del CSIC. Sus trabajos se mueven entre la sociología, la historia, la ciencia política y la antropología. Es autor de Política, cultura y movimientos sociales (1998), El poder de la calle (2006), Berlin 1. Mai. Un ritual político en el nuevo milenio (2009) y En el nombre de Euskal Herria. La religión política del nacionalismo vasco radical (2009).
Gonzalo Álvarez Chillida es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid, catedrático de bachillerato de Geografía e Historia y profesor titular de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en al Universidad Complutense de Madrid. Sus investigaciones se han centrado en cuatro aspectos de la Historia contemporánea española: la extrema derecha, el antisemitismo, el movimiento libertario y el colonialismo español en Guinea. Sobre el segundo de los temas ha publicado El antisemitismo en España. La imagen del judío (1812-2002), Madrid, Marcial Pons, 2002.
Palacio de Cañete (Mayor, 69)
31 de mayo de 2017, 19.00 horas
Acceso gratuito hasta completar aforo
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Presentación del último volumen de la trilogía «El catalanismo, del éxito al éxtasis» (Santander)
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Curso de verano «De Hipercor a Ermua. El terrorismo de ETA y sus víctimas» (UIMP, Santander)
Este año de 2017 se cumplen treinta años del atentado de ETA contra el centro comercial Hipercor, en Barcelona, que causó la muerte de 21 personas y que representa la mayor matanza de esta banda terrorista. No fue la única acción terrorista de ETA en 1987 en las que este grupo buscó -y a veces consiguió- el asesinato en masa mediante el empleo de coches bomba. Ahí están, entre otros, los atentados perpetrados aquel año contra la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza o la Dirección General del instituto armado en Madrid. Se cumplen también veinte años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, símbolo de la estrategia de socialización del sufrimiento que puso en marcha ETA y que buscaba acosar a los adversarios políticos de los partidos y organizaciones sociales constitucionalistas. Tanto la estrategia de la banda de los años ochenta como la de los noventa tenía una cosa en común: el propósito de provocar la derrota del Estado.
El recuerdo de las víctimas del terrorismo de las épocas pasadas es importante, pero no es el único objetivo del curso. Se pretende sacar lecciones del pasado que sean válidas para el presente. Reflexionar sobre las responsabilidades políticas y sociales de los terroristas y sobre la necesidad de que la sociedad y sobre todo quienes recurrieron a las armas asuman una visión crítica del terrorismo. Hay que reconocer la relevancia que tuvieron las movilizaciones sociales y la capacidad de resistencia cívica de quienes estuvieron amenazados por el terrorismo como ejemplos de comportamiento ciudadano frente a la violencia.
El curso, además de ofrecer una perspectiva amplia sobre la presencia del terrorismo en las sociedades occidentales, quiere ofrecer una reflexión sobre el papel de la justicia en el triunfo del Estado de Derecho frente a ETA. En este marco, el curso quiere reunir la voz de víctimas de distintas épocas y dar a conocer un estudio de opinión pública sobre las víctimas y las políticas de memoria.
Miércoles, 5 de julio
Fernando Savater
Florencio Domínguez
Mesa de Víctimas moderada por Montserrat Torija: José Vargas, Santos Santamaría y Pascual Grasa.
Jueves, 6 de julio
Eduardo González Calleja
Carlos Totorika
Mesa moderada por Manuel Ventero: Cristina Cuesta, Philipe Labbé y Santiago González.
Viernes, 7 de julio CLAUSURA
Laurence Le Vert Florencio Domínguez
Francisco Llera Mari Mar Blanco
Más información y matrícula aquí
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