Fragmento de «Los hijos», de Gay Talese

«Por el contrario, y sobre todo desde la batalla de Caporetto, el solo hecho de llevar uniforme en público le había granjeado muestras de respeto y cordialidad de parte de todos los soldados y civiles con los que se había topado por la calle o en las poblaciones ocupadas por italianos situadas detrás de la línea del frente. El camionero se había desviado varios kilómetros de su camino para llevar a Antonio a Milán; el camarero del café que había cerca de la terminal no le había dejado pagar el desayuno; el hombre y la mujer de mediana edad que esperaban en la cola para subirse al tren habían insistido en cederle el paso a Antonio: todas esas personas, y muchas otras, mostraban respeto por el uniforme italiano, y deferencia hacia los hombres que lo llevaban, sin distinguir entre los soldados que estaban malheridos y aquellos que parecían gozar de una perfecta salud. Respeto era lo que un soldado merecía y apreciaba, no compasión. Antonio lo sabía. Lo sabía racionalmente. Pero en su interior se agitaban antiguas advertencias en contra de dar la impresión de que estabas mejor que tu vecino, de acomodarte en la sensación de bienestar, incluso de suponer que las cosas buenas de tu vida durarían mucho tiempo. Había crecido entre pesimistas, místicos, gente cuya mentalidad había sido conformada por terremotos, plagas y otras calamidades que escapaban a su control. En aquel pueblo no había nada seguro, no se podía contar con ninguna certeza. Maida era un lugar cálido, luminoso en las montañas, pero nadie veía realmente el sol. La gente vestía de negro aun cuando no tuviera motivos para ir de luto. Iban de luto por anticipado. En aquel lugar, el cumplido más irreflexivo podía interpretarse como una maldición».

Gay Talese: Los hijos

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13 septiembre, 2014 · 7:57

ESPAÑA SIN (UN) FRANCO. I Congreso de pensadores nacidos después de 1975

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Raúl López Romo va a ser uno de los ponentes invitados en el Congreso España sin (un) franco, que se celebrará en Murcia durante los días 15, 16 y 17 de octubre. Raúl impartirá su conferencia a las 10:45 del día 17. Si tienen ocasión, no se la pierdan, que merece la pena.

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Manu Montero: «Cambiar el pasado»

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12 septiembre, 2014 · 13:09

Presentación en Bilbao de «Goles y banderas. Fútbol e identidades nacionales en España»

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Presentación de Goles y banderas. Fútbol e identidades nacionales en España de Alejandro Quiroga Fernández de Soto

Intervendrán: Fernando Molina, profesor de la UPV y el autor

Martes 16 de septiembre de 2014 a las 19:00 horas

FNAC – Alameda de Urquijo, 4, 48008 Bilbao

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«Claves de Razón Práctica» me publica un artículo en su último número

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Se trata de «Historia de una heterodoxia abertzale: Euskadiko Ezkerra», que pueden encontrar en Claves de Razón Práctica,236, 2014, pp. 78-85.

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11 septiembre, 2014 · 12:04

La historia para el líder jeltzale Manu Eguileor

«Al afirmar que Euzkadi ante la Historia y ante el Derecho es una realidad incompartida e incompatible con España, no he pretendido negar el hecho desgraciadísimo de que durante tantos siglos una gran parte de la energía racial haya derivado por cauces de afición españolista; sino afirmar el hecho, también innegable, de que los Estados Nacionales Vascos siempre, incluso en tales siglos, tuvieron vida propia, su propio Derecho y, por lo tanto, su propia Historia; y que el querer hacerlos compatibles con España no puede conducir y no condujo más que a la destrucción de aquella realidad.

Si los Fueros Vascos afirman a los vascos como parte integrante de Iberia y de España, afirman una falsedad; y da la casualidad de que el Nacionalismo Vasco nació para acabar con todas las falsedades de esa especie, aunque aparezcan estampadas en páginas escritas por nuestros más venerables antepasados. Y también nació para acabar con la inconsciencia y con el espíritu antipatriótico de aquellos capitanes y aventureros que «se reputaron de vascos y españoles» y que toda su acción la pusieron al servicio de Castilla o de España, muchas veces en empresas injustas y criminales, y no pocas directa y profundamente dañinas para Euzkadi.

¿Qué «no podemos renunciar a nuestra historia»? Pues, ¿para qué «nos hemos proclamado vascos, con sentido nacional distinto de España, de manera específica e integral»? ¿No ha sido para renunciar a nuestra historia de españolismo en lo que de tal ha tenido durante diez malhadados siglos? ¿No ha sido para renunciar a Belate y al capitán Iñigo de Loyola en Iruña, y a la inconsciencia que entre vascos nos separaba y a España nos ataba, y a la esclavitud espiritual que nos llevaba a producir astros de primera magnitud para las universidades extranjeras y ni un buen maestro de primeras letras para los euzkaldunes de casa?»

Carta de Manu Eguileor a Manuel Irujo, Bayona, 28-VII-1947

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10 septiembre, 2014 · 18:33

La vuelta al cole

 

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La web de la BNE nos ofrece regalos como este: libros escolares del siglo XIX y XX. Pueden ver más aquí.

Y esto otro de propina (enchufen los altavoces).

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10 septiembre, 2014 · 9:41

Novedad editorial: «El compromiso del creador. Ética de la estética»

Prólogo del nuevo libro de Felix Ovejero

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Horacio Echevarrieta (1870-1963), el capitalista republicano

Horacio Echevarrieta (1870-1963), el capitalista republicano.

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La efímera Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi) de 1975

A finales de la dictadura la oposición antifranquista puso en marcha varias plataformas unitarias: la Junta Democrática, promovida por el PCE, en julio de 1974 y la Plataforma de Convergencia Democrática, auspiciada por el PSOE y en la que también participaba el PNV, en junio de 1975. Ambas se unificaron en marzo de 1976 en la «Platajunta» (Coordinación Democrática). Los organismos de este tipo se multiplicaron a nivel regional (por ejemplo, la Asamblea de Cataluña). En ese contexto, apremiado por el creciente aislamiento de los polimilis, que consideraba fatal, Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur) rediseñó la política de alianzas de la organización. Suya fue la propuesta de que ETApm nuclease dos ejes complementarios. Por un lado, «un compromiso estratégico, un acuerdo a largo plazo» entre los diversos grupos que conformaban la «izquierda abertzale», una atomizada constelación que Pertur consideraba «corroída por las divisiones internas y por el sectarismo». Por otro lado, una alianza táctica transversal, a corto plazo, entre dicho movimiento y la extrema izquierda (los hasta entonces aborrecidos «españolistas»), para la cual Moreno Bergaretxe adelantó un programa común de ocho puntos, el «Herrikoi Batasuna» (Unidad Popular): establecimiento de un gobierno provisional en Euskadi, disolución de las Fuerzas de Orden Público, medidas de castigo contra los responsables de estas, bilingüismo oficial, nacionalización de las industrias básicas, la transformación de España en una confederación, libertades democráticas, amnistía, y, por último, la integración de los inmigrantes en el País Vasco.

Días atrás hemos hablado en este mismo blog de la dificultosa gestación de la alianza estratégica del disperso entorno de ETA, que cristalizó en KAS, así como de sus limitaciones. Tampoco fue sencillo lograr que el nacionalismo radical y la extrema izquierda se asociaran. Pertur decidió iniciar una relación más fluida con la izquierda «revolucionaria», especialmente con el MCE, en el que militaba uno de sus hermanos. Para los líderes de este partido, acostumbrados a los prejuicios de ETA y su entorno, resultó ser una grata sorpresa. Josetxo Fagoaga y Juan Zubillaga, con los que se entrevistaba periódicamente, describen a Moreno Bergaretxe como una persona abierta, tolerante, interesada en buscar puntos en común y receptiva a colaborar con ellos. Pero, tal y como temían, el líder polimili era una rara avis: el acercamiento entre ambos mundos fue observado con desconfianza por amplios sectores del la «izquierda abertzale», ya que suponía violar uno de los tradicionales tabús de ETA (y abandonar la apuesta por un frente abertzale con el PNV). La extrema izquierda, en cambio, sí compartía el interés de Pertur, aunque sus motivos basculasen entre lo programático y lo instrumental. Hay que tener en cuenta que entre las fuerzas «revolucionarias» imperaba cierta fascinación por la violencia (emular a ETA fue una de las causas por las que determinados partidos leninistas crearon sus propias organizaciones terroristas, como fueron el FRAP y los GRAPO), el discurso filoabertzale se había puesto de moda y, tras el proceso de Burgos, se constató que el capital simbólico que ETA había atesorado (sus mártires y sus presos, por ejemplo) era un poderoso incentivo para las movilizaciones populares. Además, el Movimiento Comunista, según sus dirigentes, tenía como idea fundacional la unidad de la clase obrera vasca por encima de sus orígenes y las identidades territoriales.

El primero de los varios intentos fallidos de formalizar una plataforma transversal entre el nacionalismo radical y la extrema izquierda se denominó EHB, Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi). Si bien la idea original (el «Herrikoi Batasuna») había partido de Pertur, el arranque del EHB data de septiembre de 1975, fecha en la que, tras la constitución de la Asamblea Democrática de Euskadi del EPK (y para competir con ella), el Partido Carlista lanzó la propuesta de formar un «Organismo Unitario de la Oposición Vasca». El día 16 de octubre en Biarritz (Francia) se desarrolló la primera reunión, a la que acudieron la mayoría de las formaciones políticas y sindicales del País Vasco y Navarra, con la notable excepción del PNV. El PSOE y el EPK, presentes entonces, declinaron asistir a la segunda cita, ya que consideraban al EHB incompatible con el Gobierno vasco. La presencia de los grupos abertzales, tachados de «pequeñoburgueses», provocó que la Liga Comunista se negara a participar en una «plataforma de colaboración de clases contraria a los intereses del pueblo de Euskadi».

De acuerdo con una sugerencia de la ORT, el EHB estableció una comisión técnica para la redacción de un programa común. ETApm intentó que KAS consensuase un borrador para presentarlo a dicha junta. Sin embargo, el plan de Pertur chocó frontalmente con la negativa a colaborar de ETAm, LAIA y EHAS, que recelaban de la que consideraban antinatural relación entre los polimilis y los «españolistas». Las disensiones internas de la «izquierda abertzale» obligaron a que, con el fin de dar tiempo a KAS para unificar sus posturas, el segundo pleno del EHB pospusiese durante quince días la cuestión de la alternativa unitaria. Entretanto, el 20 de noviembre de 1975 el dictador Francisco Franco murió en la cama y, dos días después, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España por las Cortes. El relevo en la Jefatura del Estado abría un nuevo y esperanzador horizonte, pero la oposición radical, varada en discusiones bizantinas, estaba demasiado ocupada para sacar provecho de las circunstancias. En la tercera reunión del EHB, celebrada a finales de diciembre, se logró aprobar un texto consensuado, inspirado en el «Herrikoi Batasuna» de ETApm. Pertur obtuvo una victoria pírrica, ya que inmediatamente ETAm, EHAS y LAIA salieron del EHB. Con el fin de evitar dar la imagen de ser excesivamente dependiente de ETApm, el sindicato LAB siguió el mismo camino. El sistema de alianzas que había planteado Moreno Bergaretxe se resquebrajaba: los polimilis no tenían más opción que elegir uno de los dos ejes, KAS o el EHB. Optaron por salvaguardar la unidad estratégica de la «izquierda abertzale» y abandonar el Euskadiko Herrikoi Batzarra. Falto de uno de sus cimientos, el nacionalista, el organismo unitario se derrumbó.

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