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Seminario “El Terrorismo Contemporáneo Lecturas desde la literatura, el cine de ficción y el documental”

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12 octubre, 2018 · 17:16

Fragmento de “Los hijos”, de Gay Talese

“Por el contrario, y sobre todo desde la batalla de Caporetto, el solo hecho de llevar uniforme en público le había granjeado muestras de respeto y cordialidad de parte de todos los soldados y civiles con los que se había topado por la calle o en las poblaciones ocupadas por italianos situadas detrás de la línea del frente. El camionero se había desviado varios kilómetros de su camino para llevar a Antonio a Milán; el camarero del café que había cerca de la terminal no le había dejado pagar el desayuno; el hombre y la mujer de mediana edad que esperaban en la cola para subirse al tren habían insistido en cederle el paso a Antonio: todas esas personas, y muchas otras, mostraban respeto por el uniforme italiano, y deferencia hacia los hombres que lo llevaban, sin distinguir entre los soldados que estaban malheridos y aquellos que parecían gozar de una perfecta salud. Respeto era lo que un soldado merecía y apreciaba, no compasión. Antonio lo sabía. Lo sabía racionalmente. Pero en su interior se agitaban antiguas advertencias en contra de dar la impresión de que estabas mejor que tu vecino, de acomodarte en la sensación de bienestar, incluso de suponer que las cosas buenas de tu vida durarían mucho tiempo. Había crecido entre pesimistas, místicos, gente cuya mentalidad había sido conformada por terremotos, plagas y otras calamidades que escapaban a su control. En aquel pueblo no había nada seguro, no se podía contar con ninguna certeza. Maida era un lugar cálido, luminoso en las montañas, pero nadie veía realmente el sol. La gente vestía de negro aun cuando no tuviera motivos para ir de luto. Iban de luto por anticipado. En aquel lugar, el cumplido más irreflexivo podía interpretarse como una maldición”.

Gay Talese: Los hijos

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13 septiembre, 2014 · 7:57

La historia para el líder jeltzale Manu Eguileor

“Al afirmar que Euzkadi ante la Historia y ante el Derecho es una realidad incompartida e incompatible con España, no he pretendido negar el hecho desgraciadísimo de que durante tantos siglos una gran parte de la energía racial haya derivado por cauces de afición españolista; sino afirmar el hecho, también innegable, de que los Estados Nacionales Vascos siempre, incluso en tales siglos, tuvieron vida propia, su propio Derecho y, por lo tanto, su propia Historia; y que el querer hacerlos compatibles con España no puede conducir y no condujo más que a la destrucción de aquella realidad.

Si los Fueros Vascos afirman a los vascos como parte integrante de Iberia y de España, afirman una falsedad; y da la casualidad de que el Nacionalismo Vasco nació para acabar con todas las falsedades de esa especie, aunque aparezcan estampadas en páginas escritas por nuestros más venerables antepasados. Y también nació para acabar con la inconsciencia y con el espíritu antipatriótico de aquellos capitanes y aventureros que “se reputaron de vascos y españoles” y que toda su acción la pusieron al servicio de Castilla o de España, muchas veces en empresas injustas y criminales, y no pocas directa y profundamente dañinas para Euzkadi.

¿Qué “no podemos renunciar a nuestra historia”? Pues, ¿para qué “nos hemos proclamado vascos, con sentido nacional distinto de España, de manera específica e integral”? ¿No ha sido para renunciar a nuestra historia de españolismo en lo que de tal ha tenido durante diez malhadados siglos? ¿No ha sido para renunciar a Belate y al capitán Iñigo de Loyola en Iruña, y a la inconsciencia que entre vascos nos separaba y a España nos ataba, y a la esclavitud espiritual que nos llevaba a producir astros de primera magnitud para las universidades extranjeras y ni un buen maestro de primeras letras para los euzkaldunes de casa?”

Carta de Manu Eguileor a Manuel Irujo, Bayona, 28-VII-1947

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10 septiembre, 2014 · 18:33

En su ya célebr…

En su ya célebre conferencia pronunciada en 1919 ante estudiantes alemanes, que se encontraban todavía bajo el impacto causado por el vendaval de pasiones políticas generadas a raíz del establecimiento de la República Soviética de Baviera y su violenta represión posterior, el sociólogo Max Weber se esforzó por expicar a sus jóvenes oyentes qué era, en su opinión, un buen político. Éste, básicamente, debía buscar un equilibrio entre la ética de la convicción y de los principios, por una parte, y la ética de la responsabilidad, por otra. Frente a un mal político oportunista, que entiende y desempeña su labor como un mero instrumento para la conquista o la consolidación del poder, el auténtico político, en cambio, trabaja con ahínco y pasión por la realización de sus principios. Pero para evitar el peligro de que esta lucha por los principios se convierta en un mero combate ideológico “irreal” y sin nexo con los intereses reales de la sociedad, el político debe pasar su pensamiento y su actitud de forma permanente por el filtro de la ética de la responsabilidad, preguntándose por las consecuencias de sus decisiones y estando dispuesto a asumirlas personalmente.

Ludger MEES, José Luis de la GRANJA, Santiago de PABLO y José Antonio RODRÍGUEZ RANZ (2014): La política como pasión. El lehendakari José Antonio Aguirre (1904-1960), Madrid, Tecnos, p. 631.

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17 junio, 2014 · 17:50

“Tomar un ascen…

“Tomar un ascensor y esperar que llegue al cielo,
Soñar que no hay amores imposibles,
Creer que la suerte tiene dos caras, como una moneda,
Si la montaña no va a Mahoma,
Decir que Mahoma irá a la montaña,
Pensar que uno es el eje del Universo,
Comentar que el servicio militar forja hombres
Y la cárcel hace doctores,
Estar convencidos de que la fe mueve ríos,
Preguntar si son los peces más felices que nosotros,
Por eso de que viven en el mar,
Convertir a Robinsón Crusoe en el patrón de los solitarios,
Buscar en esta ciudad un tranvía llamado Deseo,
Quedarse sentado a la puerta y esperar que pase por delante el
Enemigo,
Confiar en que se devuelvan los libros prestados a los amigos”.

Felipe Juaristi: “Optimismo”

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28 abril, 2014 · 14:17

“Todo nacionali…

“Todo nacionalista acaricia la idea de que el pasado puede alterarse. Pasa la mayor parte del tiempo en un mundo fantástico en el que las cosas suceden como deberían suceder -en el que, por ejemplo, la Armada Invencible triunfó o la Revolución rusa fue aplastada en 1918-, y, cuando es posible, no duda en transferir fragmentos de su mundo a los libros de historia. Mucha propaganda de nuestra época no es otra cosa que mera falsificación. Se suprimen los hechos materiales, se alteran las fechas, las citas se sacan de su contexto y se manipulan para que digan lo contrario de su intencion real. Acontecimientos que se cree que no debieron haber tenido lugar no se mencionan, y más tarde se niegan (…). El principal objetivo de la propaganda es, por supuesto, influir en la opinión contemporánea, pero aquellos que reescriben la historia probablemente creen, cuando menos en parte, que pueden introducir datos en el pasado. Cuando uno tiene en cuenta las elaboradas falsificaciones que se han fraguado con el fin de mostrar que Trotski no desempeñó un papel importante en la guerra civil rusa, resulta muy difícil pensar que los responsables simplemente estén mintiendo. Es más probable que crean que su propia versión corresponde a lo que sucedió a los ojos de Dios, y que están justificados para modificar los registros de acuerdo con esa perspectiva”.

George Orwell: Notas sobre el nacionalismo

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25 marzo, 2014 · 21:28

-¿Qué es eso? ¿…

-¿Qué es eso? ¿Qué pasa? -dijo el profesor poniéndose los lentes y acercándose al barandado de la tribuna-. ¿Es que alguno ha perdido la herradura por ahí? Yo suplico a los que están al lado de ese asno que rebuzna con tal perfección que se alejen de él, porque sus coces deben ser mortales de necesidad.

Pío Baroja: El árbol de la ciencia

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28 febrero, 2014 · 15:25