«Claves de Razón Práctica» me publica un artículo en su último número

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Se trata de «Historia de una heterodoxia abertzale: Euskadiko Ezkerra», que pueden encontrar en Claves de Razón Práctica,236, 2014, pp. 78-85.

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11 septiembre, 2014 · 12:04

La historia para el líder jeltzale Manu Eguileor

«Al afirmar que Euzkadi ante la Historia y ante el Derecho es una realidad incompartida e incompatible con España, no he pretendido negar el hecho desgraciadísimo de que durante tantos siglos una gran parte de la energía racial haya derivado por cauces de afición españolista; sino afirmar el hecho, también innegable, de que los Estados Nacionales Vascos siempre, incluso en tales siglos, tuvieron vida propia, su propio Derecho y, por lo tanto, su propia Historia; y que el querer hacerlos compatibles con España no puede conducir y no condujo más que a la destrucción de aquella realidad.

Si los Fueros Vascos afirman a los vascos como parte integrante de Iberia y de España, afirman una falsedad; y da la casualidad de que el Nacionalismo Vasco nació para acabar con todas las falsedades de esa especie, aunque aparezcan estampadas en páginas escritas por nuestros más venerables antepasados. Y también nació para acabar con la inconsciencia y con el espíritu antipatriótico de aquellos capitanes y aventureros que «se reputaron de vascos y españoles» y que toda su acción la pusieron al servicio de Castilla o de España, muchas veces en empresas injustas y criminales, y no pocas directa y profundamente dañinas para Euzkadi.

¿Qué «no podemos renunciar a nuestra historia»? Pues, ¿para qué «nos hemos proclamado vascos, con sentido nacional distinto de España, de manera específica e integral»? ¿No ha sido para renunciar a nuestra historia de españolismo en lo que de tal ha tenido durante diez malhadados siglos? ¿No ha sido para renunciar a Belate y al capitán Iñigo de Loyola en Iruña, y a la inconsciencia que entre vascos nos separaba y a España nos ataba, y a la esclavitud espiritual que nos llevaba a producir astros de primera magnitud para las universidades extranjeras y ni un buen maestro de primeras letras para los euzkaldunes de casa?»

Carta de Manu Eguileor a Manuel Irujo, Bayona, 28-VII-1947

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10 septiembre, 2014 · 18:33

La vuelta al cole

 

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La web de la BNE nos ofrece regalos como este: libros escolares del siglo XIX y XX. Pueden ver más aquí.

Y esto otro de propina (enchufen los altavoces).

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10 septiembre, 2014 · 9:41

Novedad editorial: «El compromiso del creador. Ética de la estética»

Prólogo del nuevo libro de Felix Ovejero

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Horacio Echevarrieta (1870-1963), el capitalista republicano

Horacio Echevarrieta (1870-1963), el capitalista republicano.

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La efímera Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi) de 1975

A finales de la dictadura la oposición antifranquista puso en marcha varias plataformas unitarias: la Junta Democrática, promovida por el PCE, en julio de 1974 y la Plataforma de Convergencia Democrática, auspiciada por el PSOE y en la que también participaba el PNV, en junio de 1975. Ambas se unificaron en marzo de 1976 en la «Platajunta» (Coordinación Democrática). Los organismos de este tipo se multiplicaron a nivel regional (por ejemplo, la Asamblea de Cataluña). En ese contexto, apremiado por el creciente aislamiento de los polimilis, que consideraba fatal, Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur) rediseñó la política de alianzas de la organización. Suya fue la propuesta de que ETApm nuclease dos ejes complementarios. Por un lado, «un compromiso estratégico, un acuerdo a largo plazo» entre los diversos grupos que conformaban la «izquierda abertzale», una atomizada constelación que Pertur consideraba «corroída por las divisiones internas y por el sectarismo». Por otro lado, una alianza táctica transversal, a corto plazo, entre dicho movimiento y la extrema izquierda (los hasta entonces aborrecidos «españolistas»), para la cual Moreno Bergaretxe adelantó un programa común de ocho puntos, el «Herrikoi Batasuna» (Unidad Popular): establecimiento de un gobierno provisional en Euskadi, disolución de las Fuerzas de Orden Público, medidas de castigo contra los responsables de estas, bilingüismo oficial, nacionalización de las industrias básicas, la transformación de España en una confederación, libertades democráticas, amnistía, y, por último, la integración de los inmigrantes en el País Vasco.

Días atrás hemos hablado en este mismo blog de la dificultosa gestación de la alianza estratégica del disperso entorno de ETA, que cristalizó en KAS, así como de sus limitaciones. Tampoco fue sencillo lograr que el nacionalismo radical y la extrema izquierda se asociaran. Pertur decidió iniciar una relación más fluida con la izquierda «revolucionaria», especialmente con el MCE, en el que militaba uno de sus hermanos. Para los líderes de este partido, acostumbrados a los prejuicios de ETA y su entorno, resultó ser una grata sorpresa. Josetxo Fagoaga y Juan Zubillaga, con los que se entrevistaba periódicamente, describen a Moreno Bergaretxe como una persona abierta, tolerante, interesada en buscar puntos en común y receptiva a colaborar con ellos. Pero, tal y como temían, el líder polimili era una rara avis: el acercamiento entre ambos mundos fue observado con desconfianza por amplios sectores del la «izquierda abertzale», ya que suponía violar uno de los tradicionales tabús de ETA (y abandonar la apuesta por un frente abertzale con el PNV). La extrema izquierda, en cambio, sí compartía el interés de Pertur, aunque sus motivos basculasen entre lo programático y lo instrumental. Hay que tener en cuenta que entre las fuerzas «revolucionarias» imperaba cierta fascinación por la violencia (emular a ETA fue una de las causas por las que determinados partidos leninistas crearon sus propias organizaciones terroristas, como fueron el FRAP y los GRAPO), el discurso filoabertzale se había puesto de moda y, tras el proceso de Burgos, se constató que el capital simbólico que ETA había atesorado (sus mártires y sus presos, por ejemplo) era un poderoso incentivo para las movilizaciones populares. Además, el Movimiento Comunista, según sus dirigentes, tenía como idea fundacional la unidad de la clase obrera vasca por encima de sus orígenes y las identidades territoriales.

El primero de los varios intentos fallidos de formalizar una plataforma transversal entre el nacionalismo radical y la extrema izquierda se denominó EHB, Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi). Si bien la idea original (el «Herrikoi Batasuna») había partido de Pertur, el arranque del EHB data de septiembre de 1975, fecha en la que, tras la constitución de la Asamblea Democrática de Euskadi del EPK (y para competir con ella), el Partido Carlista lanzó la propuesta de formar un «Organismo Unitario de la Oposición Vasca». El día 16 de octubre en Biarritz (Francia) se desarrolló la primera reunión, a la que acudieron la mayoría de las formaciones políticas y sindicales del País Vasco y Navarra, con la notable excepción del PNV. El PSOE y el EPK, presentes entonces, declinaron asistir a la segunda cita, ya que consideraban al EHB incompatible con el Gobierno vasco. La presencia de los grupos abertzales, tachados de «pequeñoburgueses», provocó que la Liga Comunista se negara a participar en una «plataforma de colaboración de clases contraria a los intereses del pueblo de Euskadi».

De acuerdo con una sugerencia de la ORT, el EHB estableció una comisión técnica para la redacción de un programa común. ETApm intentó que KAS consensuase un borrador para presentarlo a dicha junta. Sin embargo, el plan de Pertur chocó frontalmente con la negativa a colaborar de ETAm, LAIA y EHAS, que recelaban de la que consideraban antinatural relación entre los polimilis y los «españolistas». Las disensiones internas de la «izquierda abertzale» obligaron a que, con el fin de dar tiempo a KAS para unificar sus posturas, el segundo pleno del EHB pospusiese durante quince días la cuestión de la alternativa unitaria. Entretanto, el 20 de noviembre de 1975 el dictador Francisco Franco murió en la cama y, dos días después, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España por las Cortes. El relevo en la Jefatura del Estado abría un nuevo y esperanzador horizonte, pero la oposición radical, varada en discusiones bizantinas, estaba demasiado ocupada para sacar provecho de las circunstancias. En la tercera reunión del EHB, celebrada a finales de diciembre, se logró aprobar un texto consensuado, inspirado en el «Herrikoi Batasuna» de ETApm. Pertur obtuvo una victoria pírrica, ya que inmediatamente ETAm, EHAS y LAIA salieron del EHB. Con el fin de evitar dar la imagen de ser excesivamente dependiente de ETApm, el sindicato LAB siguió el mismo camino. El sistema de alianzas que había planteado Moreno Bergaretxe se resquebrajaba: los polimilis no tenían más opción que elegir uno de los dos ejes, KAS o el EHB. Optaron por salvaguardar la unidad estratégica de la «izquierda abertzale» y abandonar el Euskadiko Herrikoi Batzarra. Falto de uno de sus cimientos, el nacionalista, el organismo unitario se derrumbó.

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Lo último de Leonard Cohen

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3 septiembre, 2014 · 7:36

José Manuel Roca sobre su libro «La oxidada Transición»

Hace poco publiqué en el blog la reseña del último libro de José Manuel Roca, La oxidada Transición (La Linterna Sorda, 2013), que pueden leer aquí. Al hilo de mi texto, el propio autor ha hecho algunas puntualizaciones que considero importante dar a conocer. Están sacadas de una conversación informal en la red social facebook, pero las dejo así, a no ser que él me diga lo contrario:

Llego de vacaciones y me topo con la amplia y documentada reseña de Gaizka a «La oxidada transición» . El tío se ha leído el libro como dios manda (se lo ha estudiado, ¡estos jóvenes doctores!) y da con el quid del asunto. Incluso me zurra la badana acusándome de exonerar de responsabilidad a los ciudadanos. El tema daría para mucha plática, pero, bueno, admito que puede parecer que lo sostengo, porque el libro se refiere a los protagonistas y principales beneficiarios, personales o colectivos, del cambio de régimen. Ahora bien, la ciudadanía, así, en general, no está exenta de responsabilidad en lo sucedido, ni entonces ni en lo que ha venido después, pero desde luego no es la principal culpable del deterioro del régimen político ni del sistema económico. En primer lugar, la principal responsabilidad es de los que mandan, de quienes tienen más poder, de los que disponen de más y mejor información, de quienes se dedican profesionalmente a ello por delegación a través del voto (trucado, eso sí). Y esa dedicación es voluntaria y remunerada. Los ciudadanos, en su mayoría, han pecado de pasividad, de docilidad, de anuencia, o de apoyo en otros casos, y de mantener una actitud poco vigilante ante los gestores de lo público, que entre otras cosas, era muy poco público dada la opacidad del sistema y la terquedad de los gestores en que lo siguiera siendo. Mi posición ante el papel de los ciudadanos en los años transcurridos es que no han actuado precisamente como ciudadanos sino como súbditos, con la complacencia de quienes se han beneficiado de esa sumisión. En todo caso, la reseña es muy atinada y se agradece desde el fondo del cuore. Eskerril asko, Gaizka.

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Entrevista a Slavko Goldstein

La pueden leer aquí

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¿El primer testimonio escrito del castellano?

Según la RAE, fue escrito en Santa María de Valpuesta (Burgos) y data del siglo IX. No obstante, como recuerda un colega, el riojano Gonzalo de Berceo, quien escribía con bastantes préstamos del euskera, sigue siendo el primer poeta de nombre conocido en castellano. Tiene versos como estos:
«Los omnes soberbiosos que roban los mezquinos
que les tuellen los panes e les beben los vinos
andarán mendigando corvos, como onzinos;
cuntirán eso misme a los malos merinos»

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