Archivo de la categoría: ETA

La sociedad ante el terrorismo. XII Seminario Fernando Buesa (Vitoria)

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Campus UPV-EHU
Salón de Grados
Edificio Las Nieves
Nieves Cano, 33
01006 Vitoria

Pueden consultar el programa aquí

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¿Enemigos internos o nuevos aliados? Los inmigrantes y el nacionalismo vasco radical (1959-1979)

-con LÓPEZ ROMO, Raúl (2010): «¿Enemigos internos o nuevos aliados? Los inmigrantes y el nacionalismo vasco radical (1959-1979)», Alcores, nº 10, pp. 193-217.

Resumen

Uno de los principios fundacionales del nacionalismo vasco fue el rechazo a los inmigrantes llegados al País Vasco desde el resto de España (antimaketismo). En las décadas de los 50 y 60 del siglo XX, al calor del desarrollismo, se produjo una fuerte ola migratoria gracias a la cual el País Vasco prácticamente dobló su población. Paralelamente apareció ETA, núcleo del nacionalismo vasco radical. Este artículo estudia cómo este sector político trató el fenómeno de la inmigración y si la xenofobia de Sabino Arana perduró en sus postulados ideológicos de alguna manera. Para ello se analizarán documentos tanto de ETA como de partidos de su órbita (fundamentalmente HB), desde la fundación de ETA (1959) hasta la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco (1979).

¿Internal enemies or new allies? Immigrants and Basque radical nationalism (1959-1979)

Abstract

One of the pillars of Basque nationalism was the rejection of the Spanish immigrants who went to the Basque country (antimaketismo). In the 1950s and 60s the flow of immigrants almost doubled the population in the Basque Country. At the same time ETA, the core of radical Basque nationalism, came into being. In this article, the authors study how this political sector dealt with the phenomenon of immigration and if Sabino Arana’s xenophobia has been adopted in its ideological assumptions in one way or another. Documents of ETA and parties which supported this organization (particularly HB) will be analyzed, dating from the foundation of ETA (1959) to the approval of the Statute of Autonomy of the Basque Country (1979).

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A lomos de un tigre. ETA, la “izquierda abertzale” y el proceso de democratización

(Euskadi Sioux, 1979) Este artículo, que pueden leer aquí, apareció originalmente en Historia del Presente, nº 19, pp. 23-38.

Resumen
En 1974 ETA se dividió en dos organizaciones rivales. ETAm pretendió inhibirse de la política y centrarse en el terrorismo. ETApm optó por formar un nuevo partido político, EIA. Las elecciones de 1977 fueron un reto para el nacionalismo vasco radical, que adoptó estrategias divergentes. ANV, ESB, ESEI y EIA decidieron participar, este último en el seno de la candidatura Euskadiko Ezkerra; ETAm, EHAS y LAIA apostaron por el boicot. EE obtuvo dos parlamentarios y apostó por la vía institucional. La alta participación obligó a ETAm a cambiar de planes. Se quedó con la mayor parte de la herencia de ETA y, cuando HASI, LAIA, ANV y ESB formaron Herri Batasuna, ETAm la tomó bajo su control.

Abstract
In 1974 ETA split up in two rival organizations. ETAm tried to refrain from politics and concentrate on terrorism. ETApm chose to create a new political party, EIA. The elections that took place in 1977 were a major challenge for the Basque extreme nationalism, which assumed diverging strategies. ANV, ESB, ESEI and EIA decided to take part in it, the last one within the list of Euskadiko Ezkerra; ETAm, EHAS and LAIA backed the boycott. EE obtained two parliamentarians and betted on the institutional way. The high participation in the polls forced ETAm to change its plans. It kept ETA’s legacy most important share and, when HASI, LAIA, ANV and ESB created Herri Batasuna, ETAm took control of it.

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26 septiembre, 2014 · 19:14

Ethnicity and Violence: The Case of Radical Basque Nationalism

Pueden leer este relevante libro de Diego Muro aquí.

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Ciclo de cine: Violencia, terrorismo y víctimas en la Europa del siglo XX

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¿Recordar o pasar página? 1936 en la(s) memoria(s) del nacionalismo vasco

Interesante artículo de José Antonio Rubio Caballero, que pueden leer aquí

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Reseña de «Sangre, votos, manifestaciones» en la revista «Indice Histórico Español»

La pueden leer aquí

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¿Danzaban los gudaris de la Guerra Civil?

Telesforo Monzón fue un dirigente del PNV que formó parte del primer Gobierno vasco como consejero de Gobernación. Cuando el 4 de enero de 1937, tras un bombardeo franquista, se produjo el asesinato de 224 prisioneros derechistas en Bilbao, Monzón, de quien dependía la custodia de las cárceles, actuó tarde e ineficazmente, razón por la que ha sido considerado el principal responsable político de la matanza. También lo entendió así la dirección del PNV que solicitó su cese como consejero, a lo que el lehendakari José Antonio Aguirre se negó. Durante la dictadura, frente a la opción republicana mayoritaria en el PNV, Telesforo Monzón, de familia aristocrática, fue el líder jeltzale que más insistió en la restauración monárquica en la persona de don Juan de Borbón. El filorrepublicanismo de la dirección del PNV le hizo dimitir del Gobierno vasco en 1953.

La aparición de ETA le hizo dar un giro de 180º convirtiéndose en su máximo valedor dentro del PNV y después fuera. Manipulador de emociones, poeta aficionado y propagandista de las razones del terrorismo, algunas de sus composiones se han convertido en himnos del nacionalismo vasco radical. La glosa biográfica sobre Monzón publicada por Martín Garitano, actual Diputado General de Gipuzkoa, en Gara, demuestra que su figura (con las pertinentes omisiones sobre los detalles más controvertidos de su trayectoria política, como su presuntas conversaciones con los conspiradores antes de la sublevación franquista) sigue pesando en la «izquierda abertzale». De cualquier manera, lo que aquí nos interesa es la forma en que manipulaba el recuerdo de los gudaris de la Guerra Civil, dando una versión mitificada de los mismos, para vincular su figura heroica a la de los que llamaba «los gudaris de hoy», los etarras. Era su forma de legitimar historicamente los atentados de ETA. Un buen ejemplo es este fragmento, dedicado al comandante Cándido Saseta, muerto en plena batalla:

Dantza ta Guda mendi goietan…
Aupa mutillak! Aurrera!
Bakea baitegu biotzetan,
ez degu iltzeko beldurra!
Euskalerri’ko mutil gazteak,
—Aingeru, naiz ta Gudari—
gorroto gabe yausiak dira
mendigoietan kantari!

El lingüista Koldo Mitxelena, demócrata comprometido, intelectual lúcido y militante del PNV, respondió a estos versos en un célebre artículo que merece la pena recordar, ya que todavía se continua tergiversando ciertos datos y mitificando a los gudaris («De prosa y de versos», Muga, nº 2, 1979):

«Lo malo es que no me reconozco en el retrato ni reconozco en él a mis compañeros a causa de un puñado de discrepancias de bulto, que enumero sin ánimo de ser completo, que el comentario de estos ocho versos bien podría llenar un volumen entero. 1. La alusión a la danza en el frente sólo podría entenderse como una burla macabra, y al caer no se canta (sólo los ángeles tienen alas, según el título que anda por ahú y, por no tenerlas, no las tenían ni nuestros aviadores), sino que a lo sumo se balbucea algo que anda entre maldición y plegaria. 2. A decir verdad, y podemos decirla ya que se trata de un secreto a voces, era más fácil vernos retroceder que avanzar. 3. Los que avanzaban, aunque no solos, eran otros muchachos de Euskal Herria (Nafarroa Euskadi da) que, por las razones que sea, luchaban como cruzados del fascismo español e internacional. 4. No solamente he tenido miedo a morir, hasta con sufijo partitivo, sino que sudaba pesadillas con sólo pensar que algunas de las innumerables partes útiles y sensibles que componen nuestro cuerpo pudiera sufrir daño o perjucio. En resumen, que el frente visto desde los sótanos de la Bilbaína quedaba un tanto desdibujado. Y también que, si nos permitiéramos licencias tan exorbitantes con la gramática, el metro y los hechos, todos seríamos escritores y hasta poetas».

Una diferencia crucial entre Mitxelena y Monzón era que el primero había sido gudari y el segundo nunca lo fue. Otra consistía en que Mitxelena era mucho más humilde que Monzón, sobre quien Lezo de Urreiztieta llegó a decir «tiene ese don de hablar bien y ese intento de aparecer siempre en primera fila. Es la historia del que ocupa un lugar destacado en el entierro de un muerto y, sin embargo, está negro porque le gustaría ser el muerto» (Muga, nº 4, III-1980).

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«Claves de Razón Práctica» me publica un artículo en su último número

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Se trata de «Historia de una heterodoxia abertzale: Euskadiko Ezkerra», que pueden encontrar en Claves de Razón Práctica,236, 2014, pp. 78-85.

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11 septiembre, 2014 · 12:04

La efímera Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi) de 1975

A finales de la dictadura la oposición antifranquista puso en marcha varias plataformas unitarias: la Junta Democrática, promovida por el PCE, en julio de 1974 y la Plataforma de Convergencia Democrática, auspiciada por el PSOE y en la que también participaba el PNV, en junio de 1975. Ambas se unificaron en marzo de 1976 en la «Platajunta» (Coordinación Democrática). Los organismos de este tipo se multiplicaron a nivel regional (por ejemplo, la Asamblea de Cataluña). En ese contexto, apremiado por el creciente aislamiento de los polimilis, que consideraba fatal, Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur) rediseñó la política de alianzas de la organización. Suya fue la propuesta de que ETApm nuclease dos ejes complementarios. Por un lado, «un compromiso estratégico, un acuerdo a largo plazo» entre los diversos grupos que conformaban la «izquierda abertzale», una atomizada constelación que Pertur consideraba «corroída por las divisiones internas y por el sectarismo». Por otro lado, una alianza táctica transversal, a corto plazo, entre dicho movimiento y la extrema izquierda (los hasta entonces aborrecidos «españolistas»), para la cual Moreno Bergaretxe adelantó un programa común de ocho puntos, el «Herrikoi Batasuna» (Unidad Popular): establecimiento de un gobierno provisional en Euskadi, disolución de las Fuerzas de Orden Público, medidas de castigo contra los responsables de estas, bilingüismo oficial, nacionalización de las industrias básicas, la transformación de España en una confederación, libertades democráticas, amnistía, y, por último, la integración de los inmigrantes en el País Vasco.

Días atrás hemos hablado en este mismo blog de la dificultosa gestación de la alianza estratégica del disperso entorno de ETA, que cristalizó en KAS, así como de sus limitaciones. Tampoco fue sencillo lograr que el nacionalismo radical y la extrema izquierda se asociaran. Pertur decidió iniciar una relación más fluida con la izquierda «revolucionaria», especialmente con el MCE, en el que militaba uno de sus hermanos. Para los líderes de este partido, acostumbrados a los prejuicios de ETA y su entorno, resultó ser una grata sorpresa. Josetxo Fagoaga y Juan Zubillaga, con los que se entrevistaba periódicamente, describen a Moreno Bergaretxe como una persona abierta, tolerante, interesada en buscar puntos en común y receptiva a colaborar con ellos. Pero, tal y como temían, el líder polimili era una rara avis: el acercamiento entre ambos mundos fue observado con desconfianza por amplios sectores del la «izquierda abertzale», ya que suponía violar uno de los tradicionales tabús de ETA (y abandonar la apuesta por un frente abertzale con el PNV). La extrema izquierda, en cambio, sí compartía el interés de Pertur, aunque sus motivos basculasen entre lo programático y lo instrumental. Hay que tener en cuenta que entre las fuerzas «revolucionarias» imperaba cierta fascinación por la violencia (emular a ETA fue una de las causas por las que determinados partidos leninistas crearon sus propias organizaciones terroristas, como fueron el FRAP y los GRAPO), el discurso filoabertzale se había puesto de moda y, tras el proceso de Burgos, se constató que el capital simbólico que ETA había atesorado (sus mártires y sus presos, por ejemplo) era un poderoso incentivo para las movilizaciones populares. Además, el Movimiento Comunista, según sus dirigentes, tenía como idea fundacional la unidad de la clase obrera vasca por encima de sus orígenes y las identidades territoriales.

El primero de los varios intentos fallidos de formalizar una plataforma transversal entre el nacionalismo radical y la extrema izquierda se denominó EHB, Euskadiko Herrikoi Batzarra (Asamblea Popular de Euskadi). Si bien la idea original (el «Herrikoi Batasuna») había partido de Pertur, el arranque del EHB data de septiembre de 1975, fecha en la que, tras la constitución de la Asamblea Democrática de Euskadi del EPK (y para competir con ella), el Partido Carlista lanzó la propuesta de formar un «Organismo Unitario de la Oposición Vasca». El día 16 de octubre en Biarritz (Francia) se desarrolló la primera reunión, a la que acudieron la mayoría de las formaciones políticas y sindicales del País Vasco y Navarra, con la notable excepción del PNV. El PSOE y el EPK, presentes entonces, declinaron asistir a la segunda cita, ya que consideraban al EHB incompatible con el Gobierno vasco. La presencia de los grupos abertzales, tachados de «pequeñoburgueses», provocó que la Liga Comunista se negara a participar en una «plataforma de colaboración de clases contraria a los intereses del pueblo de Euskadi».

De acuerdo con una sugerencia de la ORT, el EHB estableció una comisión técnica para la redacción de un programa común. ETApm intentó que KAS consensuase un borrador para presentarlo a dicha junta. Sin embargo, el plan de Pertur chocó frontalmente con la negativa a colaborar de ETAm, LAIA y EHAS, que recelaban de la que consideraban antinatural relación entre los polimilis y los «españolistas». Las disensiones internas de la «izquierda abertzale» obligaron a que, con el fin de dar tiempo a KAS para unificar sus posturas, el segundo pleno del EHB pospusiese durante quince días la cuestión de la alternativa unitaria. Entretanto, el 20 de noviembre de 1975 el dictador Francisco Franco murió en la cama y, dos días después, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España por las Cortes. El relevo en la Jefatura del Estado abría un nuevo y esperanzador horizonte, pero la oposición radical, varada en discusiones bizantinas, estaba demasiado ocupada para sacar provecho de las circunstancias. En la tercera reunión del EHB, celebrada a finales de diciembre, se logró aprobar un texto consensuado, inspirado en el «Herrikoi Batasuna» de ETApm. Pertur obtuvo una victoria pírrica, ya que inmediatamente ETAm, EHAS y LAIA salieron del EHB. Con el fin de evitar dar la imagen de ser excesivamente dependiente de ETApm, el sindicato LAB siguió el mismo camino. El sistema de alianzas que había planteado Moreno Bergaretxe se resquebrajaba: los polimilis no tenían más opción que elegir uno de los dos ejes, KAS o el EHB. Optaron por salvaguardar la unidad estratégica de la «izquierda abertzale» y abandonar el Euskadiko Herrikoi Batzarra. Falto de uno de sus cimientos, el nacionalista, el organismo unitario se derrumbó.

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