
Escrita por Jesús Casquete, acaba de aparecer en el último número de la revista Historia Contemporánea (Departamento de Hª Cª de la UPV-EHU). La pueden consultar aquí.

Escrita por Jesús Casquete, acaba de aparecer en el último número de la revista Historia Contemporánea (Departamento de Hª Cª de la UPV-EHU). La pueden consultar aquí.
En unos días me podrán ver en la capital, ya que participo en el Seminario de investigación del CIHDE en la UNED, que tendrá lugar el martes 26 de noviembre 2013, 18.30 h, Edif. Humanidades, Planta VI, Senda del rey 7 (Madrid).
Proyecto i+d HUM 2012/34.132, Historia del PSOE: construcción del partido y reformismo democrático. IP Abdón Mateos.
Coordinación: Emanuele Treglia y Luis Hernando (CIHDE).
Paper de Gaizka Fernández Soldevilla y Rafael Leonisio, «EL ESPEJISMO VASQUISTA. LA CONVERGENCIA ENTRE EL PSE-PSOE Y EE», comentada por Juan Avilés Farré (UNED).
Importante: quien quiera acudir debe debe enviar un email a cihde.uned@gmail.com
Archivado bajo Sin categoría

Este lunes Miguel Ángel Revilla se hacía eco de una cita de las recientemente publicadas memorias del expresidente José María Aznar. Tres días después sus reflexiones habían recibido casi 17.000 «me gusta» y habían sido compartidas por casi 11.000 personas. La cita era apócrifa. Aznar nunca escribió tal cosa. Da igual. La mayor parte de la gente que leyó a Revilla (quizá también el propio Revilla) pensará que sí. Lo creerá. Y punto. Y el que diga lo contrario es un «facha».
Hace tiempo mi admirado Arturo Pérez-Reverte cometió el mismo error: dio pábulo a uno compendio de disparates, divulgandolós en un artículo de opinión. En resumen, se venía a decir que en España hay 445.000 políticos que cobran de las arcas públicas. Es rigurosamente falso, pero el daño ya estaba hecho.
Por supuesto, no son los únicos casos. Aquí va otro, este referido a la Guerra Civil. En internet, y especialmente en las redes sociales, los hay a patadas. Lo que me asombra no es el hecho de que haya personas manipulando al personal, porque no es precisamente una novedad, sino nuestra patética credulidad. Se supone que tenemos acceso libre a información casi ilimitada, que somos la generación más preparada, que somos críticos, que no creemos en las grandes verdades reveladas, que no nos la dan con queso, pero la verdad es que nos encanta aceptar cualquier tontería, por absurda que sea, siempre que confirme nuestros prejuicios. Leemos solo aquello que nos da la razón y somos incapaces de ponerlo en cuestión, así como nos rebota todo lo que supone una crítica a nuestras ideas preconcebidas y normalmente en blanco y negro. Y lo peor es que da lo mismo la ideología: lo hacen los de izquierdas, los de derechas, los de centro, los patriotas de todas las banderas. Así, Rodríguez Zapatero tiene la culpa de absolutamente todo, Aznar cree que habla con Dios, Rosa Díez es falangista en la intimidad, en la Guerra Civil solo torturaron y asesinaron «ellos» (a elegir), los profesores solo trabajan 19 horas a la semana, todos los políticos tienen dinero en cuentas suizas, el resto de españoles odia a todos los vascos/catalanes/paisanos de Lepe (táchese lo que no proceda), ETA asesinó a la niña Begoña Urroz en 1960, la vecina del quinto tiene un amante en Alicante, etc.
Diría que es un defecto típico de los ciudadanos de España, pero resulta que esa afirmación también es un prejuicio como la copa de un pino. Un estudio realizado en los EEUU demuestra precisamente lo contrario: que el sectarismo y la propensión a pensar lo peor del «adversario» es una tendencia universal del ser humano.
Pero no estamos condenados por imperativo biológico a seguir este camino. Se pude luchar contra los prejuicios, contra las leyendas, contra los dogmas carentes de base. No tenemos por qué tragarnos falacia tras falacia solo porque las propaguen los «nuestros» ni porque sean un arma contra los «suyos». Es más, ni siquiera es necesario pensar así, en términios maniqueos, «nosotros» Vs. «ellos». Para conseguirlo hace falta valor y autocrítica; y empezar a desmontar los mitos propios antes de poner en cuestión los ajenos. No es tan sencillo. Al contrario, resulta incómodo y peligroso, cuesta muchísimo y puede traer aparejados, como advertía Muñoz Molina en su último ensayo, muchos disgustos. No es de extrañar que pocas personas se atrevan a hacerlo. Verbigracia, muchos de los que pasaron por aquella escuela de democracia que fue Euskadiko Ezkerra.
Antonio Rivera sobre Bildu y Unamuno
Ya dije algo sobre el tema, pero el historiador Antonio Rivera se expresa mucho mejor que yo.

Por si les interesa la historia de ANV, ESEI y EE, aquí les dejo este artículo que acaba de salir en el último número de la revista Alcores:

Iñaki Martínez, a quien los antiguos militantes de EIA conocen perfectamente (fue portavoz de dicho partido con apenas dieciocho años, si no me equivoco), presenta su nueva novela «Arresti» (Hiria) en Bilbao el día 21 de noviembre en el Hotel Indautxu sobre las 19 hrs. El libro, cuyo borrador he tenido el placer de leer, merece la pena por muchas razones, entre ellas la de tratar desde la ficción un tema que ha sido (y sigue siendo) tabú en Euskadi: la extorsión de ETA a los empresarios.
PS: Y aquí el programa de este interesante seminario que se imparte en la Universidad de Santiago de Compostela.
En muy difícil llevar la contraria en España. Llevar la contraria no a los del partido o a los del bando contrario, sino a los que parecería que están en el lado de uno; llevar la contraria sin mirar a un lado y a otro antes de abrir la boca para asegurarse de que se cuenta con el apoyo de los que saben o creen que uno está a su favor; llevar la contraria a solas, a cuerpo limpio, diciendo educadamente lo que uno piensa que debe decir, l oque le apetece decir, lo que le parece indigno callar, sabiendo que se arriesga no a la reprobación segura de quienes no comparten sus ideas sino al rechazo ofendido de los que lo consideraban uno de los suyos; llevar la contraria no a visiones abstractas y totales del mundo sino a hechos particulares de la realidad.
Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea, con tal de que sea seguro y colectivo, de que ofrezca una protección incondicional, si bien al precio de abdicar del derecho al libre pensamiento: a cambiar de opinión, a no ajustarse a lo que se exige o se espera, o se da por supuesto de uno, a no aprobar todas y cada una de las cosas que hacen aquellos de los que uno mismo se siente más cerca. A los que uno ha defendido, los que sin embargo no aceptarán que se aparten ni un milímetro de la ortodoxia que ellos mismos marcan.
En un país tan invadido de nacionalismos no cuesta casi nada que a uno lo llamen traidor; y aunque en él las iglesias estén cada vez más desiertas casi cualquier disidencia provoca el escándalo de la apostasía. El primer requisito público es una declaración de ortodoxia, sea en el interior de la causa que sea; el castigo del desvío es el sambenito y el anatema.
Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido
XI SEMINARIO FERNANDO BUESA
«POLÍTICAS DE MEMORIA. QUÉ, CÓMO Y PARA QUÉ RECORDAR»
Organizado por la Fundación Fernando Buesa Blanco Fundazioa y el Instituto de Historia Social «Valentín de Foronda»
|
21 y 22 de noviembre de 2013 |
En esta nueva etapa de cese del terrorismo, nuestros esfuerzos se han centrado en la necesidad de la construcción del relato de lo que ha sucedido y la elaboración de una memoria colectiva plural, compartida, consensuada desde la complejidad y no manipulada.
![]() |
La memoria es el reconocimiento social y político de las injusticias y sufrimientos padecidos por las víctimas del terrorismo. La constatación de los asesinatos, de los secuestros, de las amenazas, de las extorsiones, de las heridas de tantas personas inocentes.
Esta memoria tiene que ayudar a construir una convivencia democrática plena, basada en la libertad y en una visión integradora. La memoria es un elemento esencial para conseguir la deslegitimación ética, social y política del terrorismo y es necesaria también para reforzar los principios y valores de un Estado de Derecho como garante de nuestras libertades.
En este seminario conoceremos las aportaciones de expertos y personas relacionadas con las «políticas de memoria» con objeto de abordar qué tipo de memoria deseamos tener y qué instrumentos hay que promover para construir y desarrollar un planteamiento ético sobre la responsabilidad política y social.
—————————————————————————————-
Inscripción y confirmación de asistencia:
La asistencia es gratuita, pero es preciso inscribirse enviando nombre, apellidos y correo electrónico a info@fundacionfernandobuesa.com
Más información:
– Tfn 945 234 047
– www.fundacionfernandobuesa.com
Archivado bajo Sin categoría
“(…) vamos a enumerar cuáles son los elementos que constituyen toda actitud populista, sin referirnos a éste o aquel caso.
1. El populista, en su programa político, quiere hallar la base en una identidad primitiva o en un pasado remoto.
2. Este pasado se caracteriza por unas cuantas notas homogéneas, acordes y positivas; claro es que no excluyen rasgos “anticivilizados”.
3. Para ello tiene que ocultar, seleccionar o deformar si es precio, la realidad histórica.
4. Idealiza al “pueblo” sin fijar demasiado bien sus caracteres, aunque da como fundamentales las ideas de “raza”, “lengua” y “clase social” (campesinado, etc.), unida a características anímicas.
5. Menosprecia a los elementos foráneos, caracterizándolos de modo peyorativo, y atribuye todo mal a influencias exteriores: incluso a la “civilización”.
6. Pretende –por otro lado- actuar revolucionariamente, destruyendo las instituciones que rigen en el momento porque las considera impuestas por un poder tiránico y advenedizo.
7. Pretende crear un Estado nuevo frente a otro anterior, que es malo en conjunto”.
Julio Caro Baroja: El laberinto vasco