
La última novela de Arturo Pérez-Reverte ya está en mis manos. Toca disfrutar.

La última novela de Arturo Pérez-Reverte ya está en mis manos. Toca disfrutar.
Como muchos vascos de mi generación, creí ser un colonizado. Leí a Fanon, ingresé en ETA a mediados de los sesenta y rompí con el nacionalismo a fines de esa misma década. Con el tiempo, ostenté altos cargos en la Administración española, bajo gobiernos del Partido Popular. Hay quienes, empezando por los nacionalistas vascos, encuentran mucho de reprobable en dicha trayectoria, quizá porque piensan que nunca habría debido abandonar mi inicial militancia en ETA, organización en la que entré a mis deiciséis años, en pleno franquismo, y que dejé a mis dieciocho. Obviamente, yo no lo veo así, y no sólo por indulgencia conmigo mismo. Es bastante normal que las personas cambien, por lo que sea, por convicción o por oportunismo, y yo no pensaba lo mismo en 1967, en 1969 y en el 2000. Conozco a pocos que sigan manteniendo sus ideas de hace cuarenta y tantos años y los que conozco me parecen imbéciles o gente muy peligrosa. O ambas cosas a la vez.
Jon Juaristi: Espaciosa y triste. Ensayos sobre España.

Escrita por Jesús Casquete, acaba de aparecer en el último número de la revista Historia Contemporánea (Departamento de Hª Cª de la UPV-EHU). La pueden consultar aquí.
En unos días me podrán ver en la capital, ya que participo en el Seminario de investigación del CIHDE en la UNED, que tendrá lugar el martes 26 de noviembre 2013, 18.30 h, Edif. Humanidades, Planta VI, Senda del rey 7 (Madrid).
Proyecto i+d HUM 2012/34.132, Historia del PSOE: construcción del partido y reformismo democrático. IP Abdón Mateos.
Coordinación: Emanuele Treglia y Luis Hernando (CIHDE).
Paper de Gaizka Fernández Soldevilla y Rafael Leonisio, «EL ESPEJISMO VASQUISTA. LA CONVERGENCIA ENTRE EL PSE-PSOE Y EE», comentada por Juan Avilés Farré (UNED).
Importante: quien quiera acudir debe debe enviar un email a cihde.uned@gmail.com
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Antonio Rivera sobre Bildu y Unamuno
Ya dije algo sobre el tema, pero el historiador Antonio Rivera se expresa mucho mejor que yo.

Por si les interesa la historia de ANV, ESEI y EE, aquí les dejo este artículo que acaba de salir en el último número de la revista Alcores:
En muy difícil llevar la contraria en España. Llevar la contraria no a los del partido o a los del bando contrario, sino a los que parecería que están en el lado de uno; llevar la contraria sin mirar a un lado y a otro antes de abrir la boca para asegurarse de que se cuenta con el apoyo de los que saben o creen que uno está a su favor; llevar la contraria a solas, a cuerpo limpio, diciendo educadamente lo que uno piensa que debe decir, l oque le apetece decir, lo que le parece indigno callar, sabiendo que se arriesga no a la reprobación segura de quienes no comparten sus ideas sino al rechazo ofendido de los que lo consideraban uno de los suyos; llevar la contraria no a visiones abstractas y totales del mundo sino a hechos particulares de la realidad.
Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea, con tal de que sea seguro y colectivo, de que ofrezca una protección incondicional, si bien al precio de abdicar del derecho al libre pensamiento: a cambiar de opinión, a no ajustarse a lo que se exige o se espera, o se da por supuesto de uno, a no aprobar todas y cada una de las cosas que hacen aquellos de los que uno mismo se siente más cerca. A los que uno ha defendido, los que sin embargo no aceptarán que se aparten ni un milímetro de la ortodoxia que ellos mismos marcan.
En un país tan invadido de nacionalismos no cuesta casi nada que a uno lo llamen traidor; y aunque en él las iglesias estén cada vez más desiertas casi cualquier disidencia provoca el escándalo de la apostasía. El primer requisito público es una declaración de ortodoxia, sea en el interior de la causa que sea; el castigo del desvío es el sambenito y el anatema.
Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido
XI SEMINARIO FERNANDO BUESA
«POLÍTICAS DE MEMORIA. QUÉ, CÓMO Y PARA QUÉ RECORDAR»
Organizado por la Fundación Fernando Buesa Blanco Fundazioa y el Instituto de Historia Social «Valentín de Foronda»
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21 y 22 de noviembre de 2013 |
En esta nueva etapa de cese del terrorismo, nuestros esfuerzos se han centrado en la necesidad de la construcción del relato de lo que ha sucedido y la elaboración de una memoria colectiva plural, compartida, consensuada desde la complejidad y no manipulada.
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La memoria es el reconocimiento social y político de las injusticias y sufrimientos padecidos por las víctimas del terrorismo. La constatación de los asesinatos, de los secuestros, de las amenazas, de las extorsiones, de las heridas de tantas personas inocentes.
Esta memoria tiene que ayudar a construir una convivencia democrática plena, basada en la libertad y en una visión integradora. La memoria es un elemento esencial para conseguir la deslegitimación ética, social y política del terrorismo y es necesaria también para reforzar los principios y valores de un Estado de Derecho como garante de nuestras libertades.
En este seminario conoceremos las aportaciones de expertos y personas relacionadas con las «políticas de memoria» con objeto de abordar qué tipo de memoria deseamos tener y qué instrumentos hay que promover para construir y desarrollar un planteamiento ético sobre la responsabilidad política y social.
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Inscripción y confirmación de asistencia:
La asistencia es gratuita, pero es preciso inscribirse enviando nombre, apellidos y correo electrónico a info@fundacionfernandobuesa.com
Más información:
– Tfn 945 234 047
– www.fundacionfernandobuesa.com
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Eduardo Parra Iñesta: «“LOS QUE VOLVIERON A CASA”: EL FIN DE ETA POLÍTICO MILITAR Y LA REINSERCIÓN DE SUS MIEMBROS (1974-1985)», HAO, Núm. 32 (Otoño, 2013), 31-41. ISSN 1696
Las culturas políticas, como demuestra la historia de Euskadiko Ezkerra, no forman compartimentos completamente estancos. Los límites entre unas y otras no solo son permeables sino que a veces ni siquiera se pueden percibir con facilidad. No existe una separación radical entre el blanco y el negro, sino una progresiva variación cromática, de gris claro a gris más oscuro, en la que resulta problemático decretar exactamente dónde está la línea fronteriza. Las zonas grises son el producto inevitable de la confluencia de determinados rasgos comunes entre las grandes tradiciones políticas.
Contra lo que se pudiera pensar, los trasvases de militancia entre diferentes movimientos han sido continuos, lo que no significa en absoluto que hayan sido tolerados o bien vistos. En el caso de Euskadi individuos concretos o colectivos enteros han experimentado tránsitos ideológicos entre el nacionalismo y las derechas o las izquierdas (por lo general en sus versiones vasquistas, pero no siempre) y viceversa. Así, se pueden encontrar transferencias bidireccionales entre el abertzalismo más conservador y el tradicionalismo o entre el nacionalismo progresista y el socialismo más autonomista. No por casualidad durante muchos años las filas del PNV se nutrieron principalmente de antiguos integristas, carlistas o fueristas. Aquí nos interesa señalar que también ha sucedido al revés: han sido muchos los vascos que han abandonado su universo ideológico-identitario abertzale para adoptar otro no nacionalista. Una buena muestra ha sido la salida de militantes del PNV para unirse a la derecha no nacionalista, una evolución bastante habitual, especialmente durante la dictadura de Primo de Rivera y la Guerra Civil. Un ejemplo de paso del nacionalismo vasco al nacionalcatolicismo franquista fue el de Manuel Aznar, abuelo del expresidente del Gobierno José María Aznar, que ha sido estudiado Ludger Mees. El rocambolesco caso del sacerdote Martín de Arrizubieta, nacionalista, franquista, nacionalsocialista y finalmente antifranquista, ha sido analizado por Xosé Manoel Nuñez Seixas. Su vida inspiró la novela de Jon Juaristi La caza salvaje.
En repetidas ocasiones ha sido el descubrimiento del marxismo lo que ha provocado el abandono de la fe abertzale. Se trata de un proceso evolutivo que podríamos personalizar en la biografía política de Tomás Meabe. Hijo de uno de los primeros concejales jeltzales de Bilbao, Meabe llamó la atención de Sabino Arana por su inteligencia. En consecuencia, este le encargó que estudiara las publicaciones socialistas para poder rebatir mejor sus argumentos. El resultado fue una crisis personal que llevó a Meabe a perder la fe en Dios y en la causa nacionalista vasca. En 1902 Tomás abandonó el PNV e ingresó en el PSOE. En 1903 se había convertido en el director del semanario socialista La lucha de clases, al que imprimió su particular sello de anticlericalismo, antinacionalismo (vaso y español) y antimilitarismo. Tomás Meabe se convirtió en un destacado dirigente del PSOE y en uno de los fundadores de las Juventudes Socialistas de Bilbao y de España.
Meabe consiguió atraer al PSOE al doctor José Medinabeitia, un prestigioso intelectual abertzale. Su hermano Santiago Meabe, un aranista radical (firmaba sus artículos como Geyme: «Gora Euskadi y Muera España»), había sido director de los semanarios nacionalistas Patria y Aberri. Acabó apartándose del PNV por reaccionario, militó temporalmente en ANV en 1931, y finalmente pasó al PSOE en 1932. A la misma formación se había unido un año antes Felipe Bizkarrondo, exredactor de Euzkadi y de Acción Vasca.
Durante la dictadura franquista varios sectores provenientes del abertzalismo extremista de ETA experimentaron una evolución ideológica muy similar a la de Meabe, pasando del nacionalismo radical al marxismo (aunque, evidentemente, el contexto y los ritmos eran muy diferentes). Fueron las escisiones obreristas (y no nacionalistas) de la organización etarra: ETA berri (ETA nueva, 1966), Células Rojas (1970) y ETA VI (1970).
El nacionalismo vasco heterodoxo ha sido la otra vía por la que determinados abertzales han avanzado ideológicamente hasta llegar a la izquierda vasca no nacionalista. Al fin y al cabo, los rasgos de la heterodoxia abertzale son difícilmente distinguibles de los del vasquismo. Así, por ejemplo, varios destacados miembros de dicha corriente durante la Restauración, como Francisco de Ulacia o Pedro Sarasqueta, terminaron militando en partidos republicanos en los años 30. Este también fue el caso de un importante sector de Euskadiko Ezkerra, que evolucionó desde el extremismo abertzale de sus orígenes (ETApm y EIA) al vasquismo no nacionalista, tras su convergencia con el PSE para dar lugar al PSE-EE (1993).
BIBLIOGRAFÍA
FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, Gaizka (2013): Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Madrid: Tecnos.
FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, Gaizka y LÓPEZ ROMO, Raúl (2012): Sangre, votos, manifestaciones. ETA y el nacionalismo vasco radical (1958-2011). Madrid: Tecnos.
FUSI, Juan Pablo (1975): Política obrera en el País Vasco (1880-1923). Madrid: Turner.
FUSI, Juan Pablo (2006): Identidades proscritas. El no nacionalismo en las sociedades nacionalistas. Madrid: Seix Barral.
JUARISTI, Jon (1999): Sacra Némesis. Nuevas historias de nacionalistas vascos. Madrid: Espasa.
MEES, Ludger (2011): «De discípulo de Sabino a hagiógrafo de Franco: La mutación permanente de Manuel Aznar Zubigaray», en NUÑEZ SEIXAS, Xosé M. y MOLINA, Fernando (eds.): Los heterodoxos de la patria. Biografías de nacionalistas atípicos en la España del siglo XX. Granada: Comares, pp. 49-78.
NUÑEZ SEIXAS, Xosé M. (2010): «Martín de Arrizubieta: un cura nazi entre dos patrias y tres utopías», en QUIROGA, Alejandro y ARCO, Miguen Ángel del (eds.): Soldados de Dios y apóstoles de la patria. Las derechas españolas en la Europa de entreguerras. Granada: Comares, pp. 397-424.
RUIZ DESCAMPS, Nicolás (2012): Historia de las organizaciones juveniles del nacionalismo vasco (1893-1923). Bilbao: UPV.
UNZUETA, José Luis (1987):Sociedad vasca y política nacionalista. Madrid: El País.
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