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Pinares y turistas, objetivos de la «Resistencia Vasca» en 1968

Así, como lo oyen: determinados pinares, los pertenecientes a desafectos a la Causa, que sufrieron incendios provocados, y los coches de los turistas. Esos eran dos de los objetivos de la «Resistencia Vasca» en 1968. Evidentemente se trataba de un tipo de violencia de baja intensidad que no tuvo demasiada repercusión mediática. Ese mismo año ETA dio comienzo a la espiral de acción-reacción mediante el asesinato de policías, lo que le aseguro la atención de la prensa y la población. Y, a la postre, la adhesión de una parte de la sociedad.

Los pasquines son de 1968. El primero es de ETA. Los otros de «Los Cabras» de Xabier Zumalde.

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Contra el turismo 3

PD: Para variar un poco, he aquí dos cosas interesantes que nada tienen que ver con la historia del nacionalismo vasco:

Un albúm con dibujos de Bécquer.

Las palabras más largas del mundo.

On egin!

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Una pequeña polémica sobre pantalones femeninos en el exilio (1948)

He pasado esta lluviosa tarde buceando entre las revistas que las juventudes del PNV (Euzko Gaztedi) editaron en Venezuela durante la dictadura franquista, aunque solo me ha dado tiempo a ver las de 1948 y 1949. Iba a la búsqueda de alusiones a los gudaris (los soldados nacionalistas vascos) de la Guerra Civil, que hay unas cuantas, y debates sobre el uso de la violencia política, los cuales brillan por su ausencia (las hay a principios de los 60, pero parece que no antes). Por el camino me he encontrado cosas curiosas, que no encajan en la línea de investigación que estoy siguiendo ahora mismo, pero que me apetece reflejar. Una de ellas es la situación del euskera durante el franquismo, un tema sobre el que ya ha escrito un par de buenos artículos de síntesis Santiago de Pablo, pero que a mi entender merecería una monografía seria y rigurosa, quizá una tesis doctoral. Demasiadas veces los historiadores pasamos de puntillas sobre la cuestión del trato que la dictadura dio al vascuance cuando no damos por válidas tesis poco sostenibles hoy en día. Sobre eso colgaré un par de cosas mañana, si tengo tiempo.

Hoy, en cambio, traigo aquí una pequeña polémica aparecida en las hojas de Euzko Gaztedi de Venezuela en 1948 a propósito del hecho de que algunas chicas vascas en Caracas comenzaran a usar pantalón, lo que, al parecer, no era del agrado de todo el mundo. El primer artículo, el que declara una «guerra al pantalón», quizá me hubiera parecido una trivialidad hace unos años, pero ahora, después de leer algunos trabajos de mi amigo y colega Raúl López Romo (y haber tratado someramente el feminismo en el seno de EE durante mi tesis), ya no me lo parece tanto. Por una parte por lo que dice de la sociedad de la época y el choque cultural entre los abertzales que vivían en América y los que llegaron luego, que traían una mentalidad y unas costumbres diferentes (ironicamente, menos «europeas», si se quiere). Por otra parte por lo que se vislumbra, apenas, de un movimiento como el nacionalista que hasta entonces había sido muy conservador, más que católico y también machista, aunque esto último hubiera empezado a cambiar a mediadios de los años 30 (ese fue uno de los motivos por los que el muy reaccionario Luis Arana, el hermano de Sabino, abandonó el PNV por segunda vez). Precisamente estas páginas me interesaron porque demuestran que nada es inmutable, y he ahí la mentalidad más abierta de otras jóvenes, la que representa el segunto texto.
No he incluido en el lote un tercer artículo, este escrito por un chico, en el que se hacía una referencia somera a la discusión, porque era de apenas de dos líneas. Despectivo, la tachaba de «el eterno femenino». Él, ¿cómo no?, hablaba de cosas mucho más elevadas: liberar a la patria. Uso la ironía con «él», pero solo por simpatía, aunque nos separen décadas, kilómetros e ideas. Supongo que él podría ser yo o cualquier otro elemento del género masculino, que en demasiadas ocasiones nos fijamos en los grandes «problemas» pasando por alto otros que, a su modo, también tienen trascendencia. ¿Quizá porque no nos afectan?

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Recursos online para la historia reciente

Internet puede convertirse en una molesta fuente de distracciones para cualquier investigador. En mi caso, al redactar la tesis doctoral me di cuenta de que, debido a las redes sociales o a las búsquedas de ciertos datos concretos, acababa desconcentrándome y perdiendo un tiempo precioso. Al final, tuve que tomar la decisión de escribir en un ordenador sin conexión de red. Mano de santo, oigan.
Sin embargo, internet tiene mucho y bueno que ofrecer al historiador (y muchos peligros, claro, he ahí la siempre problemática wikipedia, sobre la que han escrito algunos colegas) sobre todo a aquellos que estudiamos las etapas más reciente del pasado. A veces, por puro desconocimiento, no utilizamos estos recursos. Pero deberíamos.

En este post me propongo incluir aquellas webs que he utilizado para realizar mi tesis doctoral, aunque espero ir aumentando la lista con aquellas que encuentre a partir de ahora o que otras personas me sugieran. Así que les doy las gracias de antemano si me dan cualquier idea. No se trata de blogs ni de páginas con actas de congresos o de revistas académicas, aunque muchas de ellas están ya digitalizadas y su consulta online nos puede ahorrar tiempo y esfuerzo (por ejemplo, buceando en Dialnet), sino otro tipo de recursos: hemerotecas y archivos digitales, sobre todo. Aquí van:

RECURSOS GENERALES

Base histórica de resultados electorales de España (Ministerio del Interior)

Archivo hemerográfico del Prof. Juan J. Linz (F. Juan March).

Hemeroteca ABC.

Hemeroteca La Vanguardia.

Hemeroteca El País.

Fundación Transición Española.

CIS.

NO-DO (RTVE).

Archivo de la Asociación para la recuperación de la memoria histórica del PTE.

Biblioteca virtual de prensa histórica (Ministerio de Educación).

Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

RECURSOS ESPECÍFICOS SOBRE LA HISTORIA DEL PAÍS VASCO Y NAVARRA

Archivo de resultados electorales de Euskadi (Gobierno Vasco).

Elecciones en Navarra (Gobierno Foral de Navarra).

The Victims of ETA dataset (F. Juan March).

-Centro de Documentación e Investigación (Fundación Fernando Buesa Blanco Fundazioa).

Euskobarómetro.

Fondos documentales de Eusko Ikaskuntza (incluye archivo de Manuel de Irujo).

Enciclopedia Auñamendi.

Zoomrights.

Euskadi Sioux.

Fundación para la Libertad.

Fondos digitales de la Fundación Sancho el Sabio.

Biblioteca digital vasca.

Archivo oral Ahoa.

Centro de documentación del Concierto Económico y las Haciendas Forales (UPV-EHU).

-Archivo  de la Fundación Gregorio Ordóñez.

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«Derechos humanos» y el Pacto de Ajuria Enea

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Nada nuevo bajo la lluvia. Basta echar un vistazo a las fotografías de la manifestación de ayer para comprobar que no fue sino la enésima puesta en escena de la tan manida obra de siempre. Por supuesto, el nacionalismo vasco radical había organizado un acto muy visual y espectacular, que buscaba llamar la atención de la prensa. Ni siquiera el itinerario del desfile es inocente, ya que está estudiado para permitir a los reporteros gráficos situarse en puntos estratégicos desde los que sacar instantáneas de toda la marea humana que se había congregado en las calles de Bilbao. Hoy esas fotografías ocupan las páginas de los periódicos. A primera vista la manifestación impresiona, es cierto: esos paraguas de los familiares de los presos etarras marchando en ordenada formación militar encarnan lo que el propio Gara, con acierto, ha definido como “una ocupación del centro” de Bilbao. En mi caso, permítanme la ironía, me ha traído a la memoria cierta escena de la película “El libro de la selva”.

Se trata, sencillamente, de una repetición ritual con idénticos actores y libreto que los de anteriores ocasiones. “Derechos humanos, resolución, paz. Presos vascos a Euskal Herria”. Ni siquiera el lema es original. Por un lado, la libertad de los presos por delitos de terrorismo (o sea, por asesinar o ayudar a que otros asesinen, lo de “presos políticos” es un viejo eufemismo) continúa siendo una de las principales reivindicaciones del movimiento, que los considera héroes y «gudaris de la Resistencia» (así, literalmente, se los denominaba en las publicaciones de ETA de los años 60). Por otro lado, los ultranacionalistas, tras décadas de manipular el (tan odiado) idioma castellano o español, dando la vuelta al significado real de las palabras, han construido una auténtica “neolengua”, como en la novela 1984 de George Orwell. Por consiguiente, ni siquiera llama la atención que se apropien de términos como “Derechos humanos” o “paz”, conceptos que ETA y su entorno civil nunca han respetado. Lo insólito, lo que hubiera demostrado que el nacionalismo radical ha cambiado es que en el lema de la marcha hubiese sido “ETA disolución ya. Presos vascos a Euskal Herria”. Entonces sí que hubiera habido sitio para una razonable esperanza en la evolución de la autodenominada “izquierda abertzale” hacia posiciones cívicas y democráticas. Todavía no la hay.

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Que HB se desmarcara del terrorismo era precisamente lo que se buscaba hace 25 años. Aunque probablemente muchos de los que participaron en la manifestación de Bilbao lo ignoraran, ayer se cumplió el aniversario de un hecho crucial (este sí que fue original) en la historia reciente del País Vasco: la firma del Pacto de Ajuria Enea. A lo largo de 1987 ETA había asesinado a 52 personas: 21 de ellas en la masacre de Hipercor (Barcelona), en junio, y otras 11 en la de la casa-cuartel de Zaragoza en diciembre. Ambos atentados, ejemplos de terrorismo indiscriminado, tuvieron un enorme impacto en la clase política y propiciaron un acercamiento estratégico entre las distintas fuerzas democráticas. Su primer hito fue el acuerdo de Madrid (noviembre de 1987). Se trató de un precedente directo del “Acuerdo para la pacificación y normalización de Euskadi” o Pacto de Ajuria Enea firmado el 12 de enero de 1988, después de 110 días de negociaciones, por todos los partidos democráticos con representación en el Parlamento vasco (PNV, PSE, EA, EE, PP y CDS), al que posteriormente se unieron otros (EuE y EB).

El texto establecía taxativamente la ilegitimidad del terrorismo para fijar la agenda política, revalorizaba el Estatuto de Guernica y admitía la posibilidad de un final dialogado de la violencia, pero, como rezaba el documento, se haría “respetando en todo momento el principio democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas deben resolverse únicamente a través de los representantes legítimos de la voluntad popular”. Entonces, ¿de qué cabía hablar con ETA? De “las vías de reinserción” para los exterroristas. Poco más. Como colofón, se solicitaba al lehendakari (entonces José Antonio Ardanza, el verdadero artífice del acuerdo junto al secretario general de EE Kepa Aulestia) que continuase “liderando el proceso en aras de la total normalización del país”. De ahí surgió la llamada Mesa de Ajuria Enea, un organismo consultivo formado por los representantes de los partidos firmantes, que se reunían en aras de realizar análisis conjuntos y consensuar estrategias políticas.

Se trató de un punto de inflexión en la historia de Euskadi. Por fin, superando dicotomías identitarias y/o de clase, se constataba la existencia de dos bloques en la sociedad vasca, violentos y demócratas. De paso, el acuerdo fijaba que el problema era de convivencia entre los propios vascos (y, no, por tanto, un secular “conflicto” étnico con España) y terminaba con la ambigüedad de cierto sector del nacionalismo vasco respecto al terrorismo de ETA. El Pacto de Ajuria Enea ejerció de “paraguas” del incipiente movimiento pacifista vasco y legitimó a las fuerzas vascas no nacionalistas. También, bueno es recordarlo, dio pie a que se eliminara la legislación antiterrorista extraordinaria y se mejorara la actuación policial.

La unión de los demócratas frente a los violentos era una de las mayores amenazas a las que se había tenido que enfrentar ETA y su brazo político. Según un informe de HASI, se estaba asistiendo a “una potente ofensiva del enemigo, a su reagrupamiento y relanzamiento de sus baterías contra el MLNV”. ETA advirtió de que el acuerdo suponía “un peligroso deslizamiento hacia el enfrentamiento civil”. Desde luego, la banda terrorista se empeñó en que así sucediera. Ahora bien, el Pacto no naufragó por culpa del ultranacionalismo violento, sino de sus propios promotores, que fueron incapaces de gestionarlo de una manera eficaz y que, poco años después, tras la deriva radical del PNV y el Pacto de Estella (1998), abandonaron la distinción entre demócratas y violentos para abrazar la de nacionalistas contra no nacionalistas. Y allí fracasó, de nuevo, nuestra clase política y, por extensión, la sociedad vasca. Pero esa es otra historia que habrá tiempo de contar.

¿Hay relación entre la manifestación y la efeméride? Desde luego que sí. Ayer en El Correo Kepa Aulestia escribía  al respecto:

«Hoy un reguero de gente se adueñará de calles céntricas de Bilbao reclamando que se modifique la legislación penitenciaria para, en correspondencia al ‘cese definitivo’ de ETA, propiciar la aproximación y la excarcelación de sus presos. Independientemente del sentir de cada manifestante es obvio que la cita persigue exonerar colectivamente a los activistas de ETA a cuenta de su definitiva tregua. Eludir la asunción del daño causado y la compensación moral debida a la memoria de sus víctimas directas, desdeñar cada condena judicial y beneficiarse del doble proceso que convierte al victimario y a la víctima en anónimos sujeto y objeto de una tragedia pretendidamente compartida con el mismo dolor. Veinticinco años después el ‘espíritu de Ajuria Enea’ no alcanza a dar luz para desbrozar la maraña de valores y contravalores en juego. Sencillamente porque hace veinticinco años los firmantes del pacto no fuimos conscientes de los vericuetos por los que la violencia como ideología trataría de perpetuarse».

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¿Cómo escribir una tesis doctoral?

Cuando se empieza una tesis doctoral en Historia hasta el más avispado se encuentra, basicamente, perdido. La carrera puede servir para asentar ciertos conocimientos, determinadas habilidades e incluso para conferir las herramientas teóricas necesarias, pero, desde luego, en la facultad al estudiante no se le enseña a investigar. Ni a escribir correctamente, por supuesto. Y, por desgracia, no siempre se habitua a analizar, razonar, argumentar o sinterizar. A veces se limita a memorizar largos textos para luego verterlos en un examen, algo que unicamente sirve para ejercitar la memoria y demostrar la capacidad de rellenar folios a mano con rapidez. Para poco más. En realidad, el oficio del historiador, como otros muchos, se aprende con la práctica. O sea, haciendo. Pero siempre es útil hacerse con una guía que nos ayude a orientarnos y a evitar los típicos errores del doctorando novato. Por ejemplo, es recomendable, aunque no indispensable, consultar el libro ya clásico de Umberto Eco, Cómo se hace un tesis doctoral. Trasteando por internet se pueden encontrar otros sugerentes trabajos sobre esta cuestión, como este de la UNED, este otro de la Universidad de Navarra o incluso este último, de una universidad australiana. En ese sentido, el último número de la revista Rubrica Contemporánea, vol. 1, 2012, contiene un monográfico sobre técnicas y tácticas de escritura historiográfica más que interesante para doctorandos, pero también para cualquier historiador. Merece la pena. Actualización: no se pierdan la entrada sobre este tema en el blog de Laura Novelle ni esta Guía para la elaboración de artículos científicos, tesis, trabajos de investigación, citas bibliográficas y recursos electrónicos Imagen

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Los hispanistas y la historia de Euskadi

¿Qué se ha escrito sobre la historia del País Vasco fuera de España? Mucho y muy variado, y con muy diferentes calidades y propósitos. Desde obras imprescindibles escritas con rigor hasta pura propaganda, como fue el caso del libro de Mark Kurlansky (La historia vasca del mundo, 2000). Este periodista estadounidense afín al nacionalismo vasco radical fue capaz de combinar una descarada manipulación del pasado  (atendiendo a los parámetros de la narrativa del «conflicto» tan cara a la «izquiera abertzale«) con un llamativo éxito editorial solo explicable atendiendo a que lo que escribía estaba bien inventado. Pero no es lo único que se ha escrito sobre Euskadi. Hay mucho más.

Para separar el grano de la paja hace falta cierta orientación. Por suerte, en el año 2011 aparecieron sendos artículos académicos en los que se reflexionaba sobre esta cuestión, haciendo un repaso a la bibliografía existente, aunque más a la universitaria propiamente dicha que a la literatura histórica militante, que creo también merecería un serio estudio crítico. Si les interesa, pueden leerlos aquí:

-GRANJA, José Luis, PABLO, Santiago de y Mees, Ludger (2011): «La cuestión vasca en el hispanismo internacional», Historia Contemporánea, nº 42, pp. 429-472.

-MILOSEVICH, Mira (2011): «Los hispanistas y el País Vasco», Cuadernos FAES, pp. 157-171.

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Interesante artículo de Jesús Casquete sobre Eric Hobsbawm en «Claves de razón práctica»

-CASQUETE, Jesús (2013): «Eric Hobsbawm: un historiador para la Historia», Claves de razón práctica, nº 226.

Así comienza:

«La gran amplitud de miras, su claridad en
el análisis y una elegancia expositiva,
sin menoscabo del detalle, proporcionó a
Hobsbawm un reconocimiento generalizado,
incluso entre sus adversarios políticos».

¿Quieres leerlo entero? Pulsa aquí.

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Historia de Autol

Acabo de llegar del archivo de Lazkaoko Beneditarren Fundazioa (Fundación de los Benedictinos de Lazcano), uno de los centros más completos en cuanto a documentación del nacionalismo vasco se refiere, donde he estado investigando sobre los grupúsculos abertzales más exaltados del exilio, radicados en Venezuela (Frente Nacional Vasco), aunque también tenían ramificaciones en Méjico y Argentina. Sin embargo, antes de irme a correr un rato, quería recomendar esta completísima web sobre el pasado de Autol, un pueblo de La Rioja cercano a Calahorra. Se trata de un buen ejemplo de lo que la historia local puede llegar a dar de sí. Merece la pena echarle un ojo, sobre todo si, como es mi caso, tu familia materna proviene de dicha localidad.

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7 enero, 2013 · 16:38

El Joalduna y el discurso de la diferencia

El nacionalismo vasco, como todos los movimientos de este signo, está obsesionado con construir cierto discurso de la diferencia. Para crear una identidad colectiva (una nación, si se quiere) hace falta dibujar fronteras que separen el “nosotros” del “ellos”. Buscar hechos diferenciales. A lo largo de su historia el nacionalismo vasco ha establecido distintos criterios de exclusión: primero los apellidos autóctonos, luego la lengua (es vasco el euskaldun, el vascoparlante) y finalmente el ideológico: solo es vasco el abertzale. Pero, además de dichos parámetros, un discurso de la diferencia necesita de elementos más visuales para marcar distancias con el “allí” siempre imaginado como oscuro y mediocre, cuando no hostil. Requiere centrarse en lo de “aquí” y lo “nuestro”, obviando lo que nos une al resto de la península, incidiendo en aquello que nos «separa». Y, cuando no lo hay, se inventa. Precisamente una de las herramientas ideológicas del nacionalismo es la invención de la tradición o, en determinados casos, la manipulación interesada de elementos previamente existentes, como el folclore. Por ejemplo, modificando el simbolismo de una figura local (el Olentzero) para presentarla como un emblema “nacional” que sustituya a otras figuras con mayor arraigo, pero que tienen el problema de ser compartidas con el resto de España (Los Reyes Magos).

Uno de los elementos quZampanzar1e recientemente ha instrumentalizado el movimiento abertzale ha sido el Joalduna o Zampantzar. Se trata de una mascarada de invierno propia de los pueblos de Ituren y Zubieta (Navarra) protagonizada por unas figuras carnavalescas disfrazadas con enaguas, zamarras de oveja, pañuelos de colores y gorros cónicos, así como multitud de escandalosos cencerros. Esos joaldunak desfilan a finales de enero para “despertar” a la primavera. Se trata de una costumbre local, probablemente de origen prerromano, tan vistosa, interesante y respetable como otra cualquiera.

El problema es que el nacionalismo vasco radical está transformando al Joalduna en un emblema nacional, vendiéndolo como si se tratara de una tradición milenaria de toda “Euskal Herria”. Así, han aparecido comparsas a lo largo del País Vasco y Navarra que celebran35008 esta fiesta. La autodenominada “izquierda abertzale” ha vampirizado una tradición local para transformarla en un emblema nacionalista que ayuda a que los vascos se sientan especiales: únicos en el universo mundo y, por consiguiente, muy distintos a sus vecinos «españoles», que carecen de una costumbre ancestral como aquella. Por supuesto, los ultranacionalistas nunca son respetuosos con la tradición en sí, por lo que la han modificado a su gusto. Los Joaldunak actuales ya no aparecen solo en enero, como antes, sino siempre que la causa los necesita como propaganda patriótica. Así, no es raro ver sus figuras en carteles, partidos de fútbol, manifestaciones pro amnistía o incluso en la conmemoración del “Gudari Eguna” de 2006, en la que se les pudo contemplar delante del escenario poco antes de que unos encapuchados leyeran un comunicado en nombre de ETA. Era una forma de unir, alegóricamente, el pasado ancestral de “Euskal Herria” y la lucha de los “gudaris de hoy”.

Gudari Eguna 2006a

Gudari Eguna 2006c

¿Y por qué me interesa tanto esto del Joalduna? Porque, curiosamente, a unos pocos kilómetros del País Vasco existe una tradición carnavalesca sospechosamente parecida. Se trata de La Vijanera, una mascarada de invierno que se desarrolla en Silió, pueblo que pertenece a Molledo (Cantabria), el primer domingo de enero de cada año. Como en el caso del Joalduna, en esta fiesta existen muchos personajes, pero los protagonistas indiscutibles van disfrazados casi exactamente igual que los navarros, aunque su nombre sea distinto. Se llaman zamarracos. El término significativamente proviene del euskera, lengua de la que el castellano adoptó la palabra “zamarra” o “chamarra” (prenda de vestir hecha de piel y lana). “Zamarraco” o “Zamarrako” sería “el de la zamarra”. Su papel, igual que el de sus homólogos de Navarra, es expulsar a los malos espíritus del año que comienza. Echar al invierno y preparar la llegada de la primavera, vamos.

Canta

© jlgomezlinares

La cosa no queda aquí. Resulta que en Ptuj, al este de Elovaquia, hay otra festividad similar en la que tienen un papel destacado las kurentovanie, desfiles de los kurent o korant. Juzguen ustedes las similitudes entre unos y otros.

El discurso de la diferencia es una herramienta útil para el nacionalismo, ya que le permite hacer creer a un grupo de personas que son mucho más diferentes de sus vecinos de lo que en realidad lo son. Levanta muros, crea fronteras mentales. No afecta solo a los nacionalistas, sino que muchos ciudadanos no nacionalistas también acaban sintiéndose distintos. Es un recurso eficaz, ya que la diferencia sirve como motivo de orgullo. Aunque carezcamos de mérito propio individual, sentirnos parte de un colectivo homogéneo con unas supuestas cualidades nacionales y tradiciones milenarias nos permite creernos, en el fondo, superiores al resto de los mortales. Es gratísimo para la autoestima. No requiere esfuerzo. Solo ser y ya está.

Por supuesto, este discurso está basado en mentiras y manipulaciones, pero, como escribía Walker Connor (Etnonacionalismo), “sean cuales fueren sus fundamentos reales, los mitos engendran su propia realidad, ya que, por lo general, lo que más relevancia política tiene no es la realidad, sino lo que la gente cree que es real”. ¿Qué hacer al respecto? Pues observar la realidad con ojos críticos. Viajar y leer. Todo lo cual, por cierto, no está reñido con el disfrute del Joalduna ni de la Vijanera.

PS: Al parecer a algunos de estos nacionalistas radicales y dogmáticos les escandalizan aportes como este.

PS 2: Información sobre las mascaradas de invierno de Castilla y León aquí.

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«Los Amis»

«Los Amis» fue un grupo musical creado en 1967. Imagen

Estaba formado cinco jóvenes universitarios vascos: Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur), guitarra solista, José Jaime Ortúzar, cantante y guitarra de acompañamiento, Paco Vicente, guitarra bajo y Luis Escalante, batería. Tuvo cierto éxito entre 1968 y 1970 y el grupo llegó a actuar en TVE. Su discografía:

  • Misa de los Jóvenes, 1968 (Musical Pax)
  • Los Amis, 1969 (Musical Pax)
  • Los Amis, 1970 (Musical Pax)

Hay información sobre el conjunto en la wikipedia. Y en youtube están colgadas algunas de sus canciones: Gloria, Santo, Oración por el Vietnam, Calles para olvidar y What have you seen? Mi preferida es esta última.

No soy nadie para juzgar la calidad artística de «Los Amis». No es por eso por los que les dedico este post. La razón es que su guitarrista y compositor era un personaje al que he dedicado mucho tiempo de estudio, y que aparece constantemente a lo largo de mi tesis doctoral: Eduardo Moreno Bergaretxe (Pertur). A principios de los añospertur02 70 pasó a ETA y de 1974 hasta su misteriosa desaparición en el verano de 1976 fue el líder político de ETA político-militar. Significativamente el apodo de Moreno Bergaretxe reflejaba uno de los rasgos característicos de su personalidad: Pertur era apócope de «perturbador», lo que le granjeó la incomprensión de muchos de sus compañeros. Su biógrafo Ángel Amigo recoge una ilustrativa anécdota al respecto. En octubre de 1972 Pertur intervino por primera vez ante la cúpula de ETA. En el descanso de una de las reuniones interpretó con la guitarra el Eusko Gudariak en «versión flamenca». Se trataba del himno por antonomasia de la «izquierda abertzale«. A sus superiores no les hizo ninguna gracia y, a decir de Amigo, Moreno Bergaretxe tuvo que «replegarse discretamente». La labor teórica de Pertur, condensada en la Ponencia Otsagabia, que fue aprobada en la VII Asamblea (1976), es crucial para comprender la historia posterior de ETApm y de Euskadiko Ezkerra. Abrió puertas que hasta entonces el nacionalismo vasco radical había mantenido cerradas. Pero no pudo ver el resultado: alguien lo asesinó. Y no sabemos quién. A veces me pregunto qué evolución hubiera tenido él de haber vivido lo suficiente. Desde luego, estaba llamado a jugar cierto papel en la democracia parlamentaria. Quiero creer que hubiera seguido siendo un «perturbador», como lo fue en 1976, cuando tuvo claras ciertas cosas que otros han tardado unas cuantas décadas y cientos de cadáveres más en intuir.

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4 enero, 2013 · 23:38